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Un ejemplo de "humanidad y entrega": la Cocina Económica de Gijón rinde homenaje a sus voluntarios

La asociación concede ocho distinciones "de honor": "Sois un pilar imprescindible"

Gijón

La Cocina Económica de Gijón celebró en 2025 su 120.º aniversario. Lo hizo intensamente, con numerosos actos. Pero quedaba en el tintero uno de los más especiales, uno de reconocimiento y, sobre todo, de agradecimiento a una figura esencial en el día a día de la entidad, la de los voluntarios. Esa "deuda" quedó saldada ayer con un emotivo y familiar encuentro que sirvió para rendir homenaje a estas personas que prestan su servicio de manera desinteresada en los distintos servicios de la Asociación Gijonesa de Caridad. "Sois un pilar fundamental e imprescindibles para la buena marcha de esta institución", ensalzó su presidente, Ignacio Blanco.

Por la izquierda, Rafael Piñera, María Ángeles Cuesta, Antonio Martínez y Asunción Echarri. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Por la izquierda, Rafael Piñera, María Ángeles Cuesta, Antonio Martínez y Asunción Echarri. | ÁNGEL GONZÁLEZ

En el salón de actos de la Cocina Económica, con sede en la calle Mieres, tuvo lugar la jornada, que distinguió a ocho "Voluntarios de Honor", además de a alrededor de 80 voluntarios. En realidad el reconocimiento es para los 185 con los que cuenta la Cocina, si bien no todos pudieron estar ayer presentes. Ignacio Blanco, en su discurso inicial, destacó que la institución "es un eslabón de una cadena muy larga" en el ámbito social en Gijón. Y reivindicó que toda ayuda es importante para apoyar a quienes más lo necesitan. "Cada uno podemos aportar", señaló Blanco, que encomió el "esfuerzo" de los voluntarios y el apoyo que brindan a los gijoneses y usuarios de la Cocina Económica. "Les damos un consuelo y una sonrisa más allá del alojamiento o la comida", sostuvo.

Las palabras de Ignacio Blanco dieron paso a la proyección de un breve vídeo en el que usuarios, responsables y trabajadores de la Cocina Económica expresaban su gratitud por la labor del voluntariado. En el mismo, Sor Asunción Echarri, hermana sirvienta de la comunidad de las Hijas de la Caridad, ensalzó el papel de los voluntarios como "un testimonio de solidaridad". "Uno es feliz ayudando a los demás; con un gesto sencillo se puede transformar una vida", subrayó Echarri durante un acto que varios asistentes siguieron de pie. No cabía un alfiler en la sala.

"Sois, junto a las hermanas, el corazón de esta casa", afirmó Rafael Piñera, director de la Cocina Económica, que puso en valor la relevancia del conjunto de voluntarios. "Acompañáis y hacéis sentir que el otro es importante", aseveró. También intervino Minervino de la Rasilla, responsable de voluntariado, que tildó a este colectivo como "el puente entre la exclusión y la esperanza". "Vuestra labor no se mide solo en platos servidos o en tareas realizadas; se mide en esa sonrisa cómplice y en esa cara amable", proclamó de la Rasilla, que reivindicó asimismo la "humanidad, entrega y disponibilidad" de los indiscutibles protagonistas de la tarde.

Alrededor de los 80 voluntarios

Y llegó el turno de los reconocimientos. En primera instancia se entregaron unos diplomas y delantales –símbolo del servicio en la Cocina– a unos 80 voluntarios. Fueron las propias Hijas de la Caridad las que ofrecieron estos obsequios, un sinónimo de la inmensa gratitud que sienten los responsables de la Asociación Gijonesa de Caridad por la labor del voluntariado, cuya familia continúa al alza.

Los "Voluntarios de Honor", ocho en este caso, recibieron sus diplomas personalizados y también delantales "especiales". "Esto nos llena de satisfacción y alegría; los usuarios nos han dado más a nosotros que nosotros a ellos", confesó Antonio Martínez, de la clínica dental, a quien acompañó su madre, María Ángeles Cuesta, también galardonada. "Estoy feliz de ayudar a los chavales con problemas", manifestó Baudilio Llano voluntario del Centro de Primera Acogida y del Taller Ocupacional. Carlos Meana, vicepresidente de la entidad, y José María Castro, que lleva más de medio siglo en la Cocina, también fueron agasajados en un encuentro con lágrimas y abrazos, como el que unió a Covadonga Landín, directora de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, con su madre, Carmen Roura, voluntaria del comedor a punto de cumplir 89 años.

Miguel Sánchez, un "imprescindible" en la cocina, y Lastra Benchikh, consejera, traductora y "madre" muchos usuarios, asimismo recibieron su distinción como "Voluntarios de Honor". La celebración concluyó con una gran foto de familia que encarnó a las mil maravillas el espíritu de la Cocina Económica de Gijón.

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