"Medusamba" y su año "especial" ayudados por el ímpetu de un joven que "arrastró" a toda la parentela
La charanga afronta su segundo Carnaval con una actuación sobre la "actualidad" que "azota" el país en la que saldrán con un gorro que "sorprenderá"

La charanga "Medusamba", en uno de sus ensayos en el colegio Río Piles. | MARCOS LEÓN
"Me pillas justo ahora que acabamos de pintar el decorado". Con esas palabras, no hace falta apenas nada más, ya que Marcos González, el presidente de la charanga "Medusamba" transmite la "gran capacidad de trabajo" de una agrupación que afronta su segundo Antroxu con una mezcla que va a caballo entre la "alegría" y el "nerviosismo", porque la fecha está a la vuelta de la esquina. La agrupación tendrá como tema central de su actuación en el teatro Jovellanos un asunto "de actualidad" y no uno baladí, sino de los que "azotan" a toda la piel de toro, incluida Asturias, en un año que califican de "especial".
"No te puedo decir nada más", corta el presidente. No obstante, a pesar de ser tan escueto con su explicación, comprensible dado el gran secretismo del que hacen galas las charangas, sí que se aventura a dar un detalle más, precisamente uno de los que tendrán más peso en su actuación: el sombrero que lucirán en el Antroxu de este 2026. "El gorro que llevamos este año se nos fue un poco de las manos, pero sorprenderá", admite el charanguero sobre el tocado, que parte del diseño de una de las nuevas incorporaciones de la formación. La prenda, al parecer, lleva una "cantidad terrible" de horas invertidas. De hecho, González se atreve a dar una cifra: 35 horas.
"Trabajamos con materiales nuevos y es muy complejo. Lo hacemos desde cero y tiene un toque muy personal. El resultado nos está quedando bastante bien", saca pecho el presidente, que señala que hay un grupo especial en la charanga que se dedica específicamente a este fin, aunque como ya queda muy poco tiempo para el "Día D" hay más gente que se está sumando a esta confección.
Tal cual contaba, esa idea partió de la propuesta de uno "de los nuevos". "Nos han sacado de unos cuantos aprietos", confiesa, a la par que elogia: "vienen con mucha ilusión, aunque algunos venían un poco cortados". Un sentimiento que también se desprende de sus palabras, ya que la formación fundada por González tras su dilatada experiencia en el Carnaval gijonés alcanza ya las 58 personas, frente a las poco más de 40 que eran el año pasado. Un crecimiento que revela el gran estado de salud de las charangas gijonesas, ya que la mayoría están aumentando sus cifras de integrantes a pasos agigantados. Además, son un "grupo muy joven".
El desfile es uno de los puntos que estiman que más "flojeaba" en su participación del año pasado, por lo que para este certamen han decidido reforzarlo. "Por las circunstancias del año pasado, que hubo que hacer medio desfile corriendo, no pudimos desplegar todo lo que teníamos preparado", lamenta. "Un par de semanas nos hubieran venido genial", declara sobre el tema de los ensayos, para evitar estos "apurones" cuando restan pocos días. "Llega un punto que quieres abarcar todo y la verdad, que no te da, hay que saber hasta donde se puede llegar", subraya.
¿Expectativas para el concurso? "Ninguna". "Poder salir y mostrar nuestra idea, que estamos haciendo con mucho mimo; disfrutar", afirma, humildemente, pero con las ganas de ofrecer a toda la ciudad un show que no olviden. "Y que acompañe el tiempo".
El ímpetu de un joven que "arrastró" a toda la parentela
Hace un par de años, un joven decidió apuntarse a una charanga, atraído por el espíritu del Antroxu gijonés. Nel Díaz lo conoció, se zambulló y quedó "prendado", aunque no llegó a salir a concurso, sino que se limitó a echar una mano con las tareas de confección de escenarios. Tras la experiencia, decidió repetir, como no podía ser de otra manera, pero esta vez en la recién creada "Medusamba".

Por la izquierda, Ian Díaz, Guillermo Díaz, Erika Feito y Nel Díaz. | MARCOS LEÓN
En la nueva agrupación tomó parte con más fuerza, como la que es tocar la percusión en la batucada. El joven, de 22 años, volvió a entrar solo, pero al verlo su padre, Guillermo, y su hermano, Ian, de 16 años, fueron picados por la mosca charanguera y "arrastrados". Al final, la madre de esta familia afincada en el barrio de El Llano y de nombre Erika Feito, se vio obligada a claudicar y apuntarse a "Medusamba", a pesar de ser "la más tímida", según relata su hijo Nel.
"Están encantados con todo y lo que más les gusta es actuar", manifiesta Nel Díaz, en lo que promete ser una gran actuación familiar sobre las tablas del Jovellanos. "Excepto mi madre, que a ella le gusta más colaborar con las tareas manuales y no va a salir en el teatro ni en el desfile", remata el joven antroxero.
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