Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El Salón de Competición de Gijón, cita "consolidada" del mundo del motor y un "éxito total"

La organización, "muy satisfecha" con la asistencia de cientos de visitantes regionales y foráneos y por el interés generado por la programación

VÍDEO: Salón de Competición de Asturias, en Gijón

Oriol López

El mundo del motor en el norte de España ha vuelto a demostrar su músculo. El recinto ferial Luis Adaro de Gijón se convirtió, durante los días 7 y 8 de febrero, en el epicentro de la velocidad y el coleccionismo con la celebración del Salón de Competición. Para la organización, el balance no podría ser más positivo. Alvaro Alonso Ordás, secretario de la Cámara de Comercio de Gijón, no ocultó su entusiasmo al cierre de la jornada: "Ha sido un éxito y una consolidación desde el punto de vista de asistentes, con la participación de mucha gente joven", destacó.

Ordás subrayó que el evento ha logrado hacerse un hueco fijo en el calendario ferial anual, poniendo en valor la "gran afición que hay en Asturias y en el norte de España por el motor de competición".

Entre los hitos de esta edición, el secretario destacó la charla de José Antonio "Cohete" Suárez, que registró un lleno absoluto, así como la presentación de la Escudería Hess, que generó una gran expectación. "Las concentraciones por marcas y coches deportivos en la explanada fueron un éxito; en cómputo general, estamos muy contentos", concluyó.

Más allá de las cifras y el intenso programa de actividades, el alma del Salón, con el que colabora LA NUEVA ESPAÑA, fueron sus visitantes y las historias de quienes cuidan sus coches como auténticas piezas de museo o máquinas de precisión.

En la zona donde descansaban aparcados decenas de vehículos de las concentraciones, llamaba especialmente la afición de los aficionados un superdeportivo, un Lamborghini Huracán naranja captaba todas las miradas. A su lado, Custo Martín Gil y Merche Molina, que viajaron desde Toledo y Alicante, respectivamente, para compartir su pasión. Para Justo, el coche es mucho más que un vehículo de lujo: "Era mi objetivo en la vida, lo conseguí y ahora toca disfrutarlo por toda España", explicaba con una sonrisa.

El Lamborghini, que Martín Gil adquirió hace dos años en un concesionario de segunda mano en Sevilla, es una bestia de 610 caballos con un motor V10 atmosférico y tracción a las cuatro ruedas. "Tiene una línea y un motor impresionantes", comentaba su dueño mientras atendía a los curiosos. Para este coleccionista, que guarda en su garaje otras joyas como un Porsche Panamera, un Mercedes CLS y un BMW X5, el Huracán representa la cúspide de su afición por la ingeniería y la velocidad.

Pasión por los clásicos nacionales

Desde Mataró, en Barcelona, llegó a Gijón Juan Calvillo, acompañado de su hijo de homónimo bautismo y con quien comparte afición. El catalán trajo una pieza que despertó la nostalgia de los más veteranos: un Seat 127 Fura 2. Juan, un enamorado del mítico 127, lleva doce años mimando esta unidad que compró en Mollet del Vallès. "Es el último Fura que salió, con caja de cinco velocidades de serie", relataba Calvillo.

Lo curioso de esta historia es la simbiosis entre hombre y máquina: "El coche y yo tenemos la misma edad, 42 años; ambos somos del 84", bromeaba. Aunque lo compró estrictamente de serie, Juan le ha dado su toque personal con llantas nuevas, suspensiones deportivas y separadores, bajando la altura del coche para darle un aspecto más agresivo. Para él, el Fura no es solo un coche, es una forma de vida que le permite disfrutar del "ruido" y de la conducción pura que ya no se encuentra en los modelos modernos.

Finalmente, la explanada del Luis Adaro fue testigo de una de las concentraciones más numerosas del fin de semana: la de los Volkswagen Golf GTI, que reunió a más de veinte unidades de todas las generaciones. Entre ellos destacaba el de Marcos Lorences, un ovetense que en apenas cuatro meses ha transformado su GTI MK VII en una máquina de alto rendimiento.

"Ya le he metido más de 8.000 euros en piezas", explicaba Lorences. Su lista de modificaciones es interminable: admisión de fibra de carbono homologada, bujías NGK, bobinas APR, un sistema multimapa BND que eleva la potencia hasta los 323 caballos y un tratamiento cerámico de cinco años para proteger la pintura.

A pesar de ser su primer Golf —venía del mundo de los todoterrenos y en principio su idea era hacerse con clásico BMW Serie 3 E36—, Marcos ha caído rendido al fenómeno GTI. "En cuatro meses ya le he hecho 10.000 kilómetros", confesaba. Su proyecto no termina aquí; el coche entrará próximamente en el taller para instalar latiguillos metálicos, un muffler inlet y una válvula recirculada. Su historia refleja perfectamente el perfil de "gente joven" que mencionaba Alonso Ordás: aficionados que no solo compran un coche, sino que lo evolucionan y lo viven con una intensidad asombrosa.

El Salón de Competición de Gijón cerró sus puertas dejando claro que, ya sea con el rugido de un V10 moderno o el encanto de un clásico de los 80, la cultura del motor en Asturias es un valor seguro.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents