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Incertidumbre y reorganización entre los viajeros por la huelga de maquinistas en la estación de Gijón: "Es cruzar los dedos y tener suerte"

Cancelaciones, cambios de planes y sobrecostes marcan una jornada de paros que afecta a larga y corta distancia en la estación gijonesa

Demi Taneva

Demi Taneva

La huelga de maquinistas iniciada esta mañana en toda España se dejó sentir desde primera hora en la estación de ferrocarril Sanz Crespo, en Gijón, donde numerosos viajeros acudieron con antelación para comprobar si sus trenes salían finalmente o si debían buscar alternativas. La incertidumbre, las cancelaciones y la necesidad de reorganizar los desplazamientos marcaron la mañana.

Algunos usuarios pudieron viajar sin contratiempos, aunque reconocían haber acudido con dudas. Soledad y Emilia, viajeras de larga distancia, explicaban que su tren de las once había sido confirmado a su llegada. "Hemos venido pronto para saber si salía e intentar buscar un plan B", señalaban, tras días pendientes de la evolución del conflicto.

No todos corrieron la misma suerte. Estela Lázaro y Gustavo Rodríguez, turistas argentinos, vieron cancelado su tren a Madrid y tuvieron que adquirir nuevos billetes a un precio muy superior. "Lo habíamos pagado a 21,30 y ayer pagamos 44 euros cada uno", relataban, con esperanzas de una posible devolución.

Además del sobrecoste, el retraso les obligó a cambiar sus planes. La pareja tenía previsto realizar varios trámites en Madrid, pero la cancelación les impidió cumplir con esas gestiones. "Ya no nos da tiempo a hacerlo todo", explicaban con resignación.

A ello se sumaba la preocupación por su regreso a Argentina desde Barajas. "Por suerte no tenemos conexión inmediata, porque si no hubiese sido un problema mayor", añadían.

Estudiantes afectados

Entre los usuarios perjudicados también se encontraban estudiantes que utilizan el tren a diario. Nerea Alonso y Abril Albela, que viajaban a Oviedo para asistir a clase, se encontraron con la supresión de su servicio habitual.

"Pensábamos que habría servicios mínimos en hora punta", señalaban, antes de optar por desplazarse en autobús. "Tenemos que ir igual, no nos queda otra", explicaban resignadas.

Precaución ante posibles incidencias

Rosa Calvo y Luis Blanco acudieron a la estación con margen suficiente por si surgían problemas con su tren rumbo a Segovia. "Venimos con tiempo por lo que pudiera ocurrir", comentaban, pendientes de los paneles informativos.

Acompañándolos estaba Margarita Calvo, que no viajaba, sino que se acercó hasta Sanz Crespo por si surgía algún contratiempo. "Si hay problemas, me los llevo otra vez en coche", explicaba, a la espera de confirmar que el servicio salía con normalidad. "Es cruzar los dedos y tener suerte", resumían, reflejando el sentir general de muchos usuarios.

Pese a las molestias, algunos viajeros mostraban comprensión hacia las reivindicaciones laborales. "Es una faena, pero también entiendo que los trabajadores luchen por ciertas cosas", apuntaban Soledad y Emilia. Sin embargo, el principal reproche era la falta de acuerdo para evitar los paros. "Lo que más llama la atención es que no lleguen a una solución", señalaban.

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