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El horario para perros en verano en la playa de San Lorenzo en Gijón: los dueños de los canes prometen "no molestar"

Los propietarios avalan el plan de permitir la entrada de las mascotas en las noches estivales: "Se pedía desde hace tiempo"

VÍDEO: Los dueños de perros celebran que los canes puedan acceder a la playa de San Lorenzo en las noches veraniegas: "No molestan a nadie"

Vídeo: Sergio García | Foto: Luisma Murias

Gijón

"Lúa" correteaba ayer, enérgica como ella sola, por la playa de San Lorenzo. La altura del mar hacía que los perros y sus dueños se "apretaran" en una zona del arenal donde los canes podrán acceder en la temporada de baños durante las noches. Esa es una de las medidas que figura en el borrador de la nueva ordenanza de protección y bienestar animal (impulsada por el concejal popular Rodrigo Pintueles), aplaudida por los propietarios de las mascotas, que coinciden en que estas "no tienen por qué molestar" en esas franjas de tiempo.

Para Carmen Fernández, dueña de "Lúa", el planteamiento supondría que tanto propietarios como perros "disfruten de la playa" en horarios en que la afluencia es mucho menor. En ese sentido, Fernández apeló a la responsabilidad humana para que el principal arenal gijonés se mantenga en buenas condiciones. Por ejemplo, para recoger los excrementos caninos. "Las personas muchas veces contribuimos más al deterioro de las playas que los animales", sentenció Carmen Fernández.

También se ve con buenos ojos la propuesta de que los perros no puedan quedarse solos en casa más de 24 horas seguidas. "Es como un miembro de la familia y hay que tratarlo como tal y cuidarlo", subrayó Guillermo Muñiz, propietario de "Lila" y partidario de que el Ayuntamiento permita a los canes entrar en San Lorenzo durante la campaña estival, aunque sea de madrugada. Al respecto, ese acceso se acotaría entre las escaleras 2 y 8, entre 22.30 y 6.00 horas. "Se llevaba pidiendo mucho tiempo", manifestó Muñiz, para el que la medida no afectaría a la convivencia con los usuarios de la playa.

"Aunque sean pocas horas, es un escape el poder venir a dar una vuelta", indicó Alberto Romero, propietario de "Txo". En una línea parecida se expresó Ana Loredo, dueña de "Pepa" y una habitual de San Lorenzo. "Aquí los perros disfrutan un montón y no molestarían a la gente", aseveró al hilo de ese planteamiento municipal, a debatir, junto al resto de medidas, en el consejo sectorial del 15 de marzo.

Carmen Fernández, asimismo, apoya la idea de que los canes no puedan permanecer más de 24 horas en soledad. "Es mucho tiempo y tienen necesidades; creo que hay alternativas para dejarlos y que por sentido común no debería ni haber una norma que te obligue a ello", sostuvo la vecina de Pumarín. "En mi caso, el mío está todo el día conmigo", bromeaba Ana Loredo, que, al igual que su Alberto Romero, ve razonable la norma.

Mayores reticencias emergen en lo relativo a otra de las propuestas que contempla el borrador que maneja la concejalía de Medio Ambiente y Sostenibilidad, encabezada por el popular Rodrigo Pintueles. Marca que exista un límite de tenencia de mascotas en domicilios: cinco animales. Eso sí, se pretende que su aplicación no se haga efectiva hasta tres años después de la aprobación de la ordenanza. "Hay que tener en cuenta varios factores como el espacio, la economía, las condiciones...", argumentó Carmen Fernández, que instó a estudiar esta cuestión "de manera pormenorizada". "Depende del sitio; no es lo mismo un piso que una finca", apostilló Alberto Romero.

Más dudas con la norma del límite de mascotas

Resoplaba Guillermo Muñiz al pensar sobre esta medida del coto numérico de mascotas. "Las circunstancias son importantes; podría entender que se pudiese limitar porque veo excesivo meter seis animales en un apartamento en cuanto a la calidad de vida de ellos y del dueño", desarrolló Muñiz, que, no obstante, matizó que otro gallo cantaría si el susodicho dispusiese, por ejemplo, de una amplia finca.

Según el borrador de la ordenanza, otro de los cambios radica en la consideración de los hurones como animales de compañía o la obligatoriedad de que todos los gatos domésticos sean esterilizados y tengan su chip antes de cumplir seis meses –salvo los registrados como reproductores y que estén a nombre de un criador autorizado–.

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