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Los palillos con los que tejían nuestras abuelas eran una auténtica obra de arte: la última incorporación al Muséu del Pueblu d'Asturies

El centro etnográfico gijonés incorpora a su exposición sobre la vida doméstica en Asturias entre 1800 y 1965 una veintena de palillos de tejer profusamente decorados, procedentes de la colección del estudioso José Luis Ferreiro Blanco, de Cangas del Narcea

Estos utensilios fueron como herramientas fundamentales para la confección de la indumentaria tradicional española, antes de la industrialización, pero en 1970 ya habían pasado a formar parte del patrimonio cultural.

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Fueron las herramientas de las que salieron muchas de las prendas que componían la indumentaria tradicional española. Y eran, en sí mismas, unas pequeñas obras de arte talladas a mano. El Muséu del Pueblu d’Asturies acaba de incorporar a su exposición permanente "La vida doméstica en Asturias, 1800-1965" una valiosa colección de veinte palillos de tejer profusamente decorados, del siglo XIX y primeros años del XX. Las piezas pertenecieron al anticuario, coleccionista y estudioso José Luis Ferreiro Blanco (Cangas del Narcea, 1903 - Gijón, 1936). La colección fue adquirida por el museo en 2023, que ya tenía una docena de estos utensilios. Con la incorporación de esta nueva adquisición, el Muséu del Pueblú d’Asturies se convierte en la institución española que conserva el mayor número de estos palillos decorados.

Juaco López, director de Muséu del Pueblu d'Asturies explica que "el palillo es un soporte que se empleaba para sujetar una aguja de tejer metálica y para ello dispone en su extremo más ancho de una perforación en la que se inserta la aguja". López della que "hasta finales del siglo XIX lo usaban las mujeres de todas las clases sociales para tejer prendas tubulares pequeñas sin costura, como guantes, gorros y, sobre todo, calcetines o medias de lana. Para tejer estas prendas se requerían cinco agujas de dos puntas, que la tejedora manejaba a la vez. Estos palillos se sujetaban por un extremo a la cinturilla de la saya o se ataban con la cinta del delantal".

Los palillos se fabricaban con madera, hueso, metal y, para las opciones más lujosas, marfil. López: "La madera fue el material predominante debido a su disponibilidad y facilidad para trabajar. Son más suaves al tacto, lo que ayuda a que el hilo no se deslice demasiado rápido, lo cual es útil para tejer con más control. En la colección adquirida por el museo solo hay uno de hueso, el resto son de madera. Miden entre 25 y 30 centímetros".

Los artísticos palillos de tejer recién incorporados a la exposición del Muséu del Pueblu d'Asturies

Los artísticos palillos de tejer recién incorporados a la exposición del Muséu del Pueblu d'Asturies / Muséu del Pueblu d'Asturies

"Estos palillos suelen estar decorados, como las ruecas de hilar", explica el director del Muséu. "Son una herramienta muy delicada y en ellos se ponía mucho esmero. Algunos tienen unos diseños simples hechos con líneas concéntricas en relieve y otros presentan una decoración que cubre completamente uno de sus extremos e, incluso, toda la superficie del palillo; los hay también con tallas caladas. Los motivos decorativos son líneas en relieve o incisas, formas geométricas y vegetales", añade Juaco López.

La etnógrafa Nieves de Hoyos Sancho, autora en 1974 de un artículo dedicado a estos palillos, "Palillo o varilla para hacer calceta", publicado en la revista del Instituto de Etnografía y Folklore "Hoyos Sainz", de Santander, explica que esta técnica dejó de usarse a comienzos del siglo XX y cuando ella recogió la información observó que muchas de sus informantes no recordaban ni su nombre. La investigadora describe estos utensilios como herramientas fundamentales para la confección de la indumentaria tradicional española, antes de la industrialización, pero en 1970 ya habían pasado a formar parte del patrimonio cultural. Piezas similares a las del Muséu del Pueblu d’Asturies se encuentran en el Museo de Ángel Orensanz y Artes del Serralbo (Sabiñánigo, Huesca), el Museo de Teruel y el Museo del Traje-Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico (Madrid) donde conservan algunos ejemplares procedentes del desaparecido Museo del Pueblo Español y que describe la propia Nieves Hoyos en el artículo mencionado.

La historia del coleccionista

José Luis Ferreiro Blanco, el coleccionista del que proceden estos palillos, se licenció en Derecho en la Universidad de Oviedo en 1929, pero nunca ejerció esta carrera, pues tenía más afición por la historia, las antigüedades y la genealogía. "Fue una persona muy precoz en sus intereses en estas materias y en el estudio del arte popular. Mantuvo una estrecha colaboración con los mejores historiadores asturianos del momento, como Julio Somoza y Juan Uría, así como con el etnógrafo español Luis de Hoyos Sainz", explica el director del museo etnográfico gijonés. Ferreiro Blanco participó activamente en la Exposición del Traje Regional (Madrid, 1925) y en el primer Congreso Internacional de Artes Populares (Praga, 1928), "que fueron dos hitos en su momento en este ámbito".

Ferreiro Blanco colaboró en aquella exposición aportando materiales asturianos y en el congreso presentó una comunicación sobre «Los instrumentos en madera decorados en la provincia de Asturias», que se publicó en las actas editadas en París en 1929 y en el que describe los palillos para sujetar las agujas de tejer. "Este congreso, organizado por el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual, está considerado un acontecimiento en la historia de las relaciones internacionales y la cooperación intelectual", afirma Juaco López. Y añade: "Los organizadores creían que el conocimiento de las artes y tradiciones populares podía fomentar el entendimiento y la paz entre los pueblos, superando el fanatismo nacionalista que prevalecía desde el siglo XIX y que había traído tantas guerras". La representación española estuvo encabezada por Luis de Hoyos Sainz, uno de los introductores de los estudios etnográficos en España, y promotor de la Exposición del Traje Regional mencionada y del Museo de Pueblo Español, que se fundará en Madrid en 1934. En este congreso participaron otros asturianos: Florentino Martínez Torner, Romualda Ayuso, Fernando Carreras, Constantino Cabal y Eduardo Martínez Torner.

Juaco López indica que "Ferreiro Blanco reunió en su casa de Cangas del Narcea una importante colección de muebles, imágenes religiosas, pinturas, libros y objetos muy variados, entre los que destacan los de madera decorados (castañuelas, palillos de sujetar la aguja de tejer, descas y platos de pastor, y mesorias de recoger la escanda), adquiridos en toda Asturias, especialmente en el concejo de Cangas del Narcea, pero también en el oriente de la región, donde pasaba largas temporadas con su tía Oliva Blanco Flórez-Valdés, que vivía en Cangas de Onís". Sus piezas forman parte de la historia de la etnografía: "En 1925, estuvo en su casa la fotógrafa de la Hispanic Society of America Ruth M. Anderson, que entre otros objetos fotografió algunos de los palillos que se exponen ahora en el Muséu del Pueblu d’Asturies, y en 1927, el etnógrafo y lingüista alemán Fritz Krüger también hará varias fotografías a piezas de esta colección de arte popular de José Luis Ferreiro Blanco", añade el director del Muséu del Pueblu.

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