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La reconquista de "Xaréu n'el Ñeru", campeones del concurso de charangas de Gijón: "Ganar es indescriptible"

La formación, con sede en Pumarín, celebra su tercera victoria en el certamen antroxero "como si fuera la primera": "Es un orgullo y un reconocimiento a tu trabajo"

La fiesta se contagia con "Xaréu n'el Ñeru", la agrupación ganadora del concurso de charangas de Gijón: "Es una emoción increible"

VÍDEO: Oriol López / FOTO: Juan Plaza

En el corazón del barrio de Pumarín, entre los hierros de un gimnasio, y los cosméticos de un salón de belleza, hay un local que por su tamaño puede pasar inadvertido, pero lo que atesora es magia. En concreto la magia y la fantasía del Antroxu, porque es donde está el local –a la par que su "Inditex" particular, punto de encuentro social, almacén y un largo etcétera– de la agrupación "Xaréu n’el Ñeru", la charanga que, gracias a la propuesta de western futurista que presentaron el domingo en el teatro Jovellanos, alzaron el trofeo que les acredita como campeones del certamen antroxero por tercera vez.

"Es una sensación increíble; es como si fuera la primera", afirmaron el presidente del colectivo, Alfonso Pita, y el coreógrafo, Bruno Álvarez, desde las entrañas de la sala de máquinas charanguera. "Es un orgullo, un reconocimiento total a tu trabajo. El momento de ganar es indescriptible", se congratularon.

Las dependencias de la formación antroxera, donde se concentraron ayer por la tarde más de 30 integrantes –la mitad del total–, eran una fiesta que se desprendía tanto de las sonrisas como de las buenas vibras que se respiraban en el lugar al que, tras acceder por su pasillo, se llegaba a un salón reconvertido en "saloon". Allí descansaba el fondo que decoró la actuación en el Jovellanos y frente al que una parodia de Doc y Marty, protagonistas de la icónica película "Regreso al Futuro", abría el show.

Para los charangueros, la victoria es "un subidón" después de "tanto trabajo y pelea". Este año, admiten, les "costó arrancar" más que en ejercicios previos, por varios motivos. El primero, por los ya conocidos problemas con los permisos de ensayo, pero, además, la política de "más es más", como reconocen ser, les hizo pensar que en menudo berenjenal se metían.

"El traje nos dio más guerra de la que pensábamos", prosiguen, en referencia a la espectacular indumentaria de vaquero fluorescente de color rosa, plagado de neones y flecos, que deslumbró a los que estaban sentados en el patio de butacas del coliseo gijonés.

Show "brillante y colorido"

La charanga tuvo claro desde el principio que quería mostrar un show "muy brillante y muy llamativo, con colores muy saturados" con el fin de que la gente les viese y "nadie" se olvidase de ellos. "Es nuestra firma, la fantasía, la innovación", señalan.

Al parecer, la labor textil empezó siendo una cosa "un poquito más sencilla", pero acabaron liándose "una buena manta a la cabeza". Esta última textual puede interpretarse de forma figurada, pero también literal, porque una de las señas de identidad del disfraz fue un elaboradísimo sombrero de cowboy que les tuvo de los nervios hasta mediados de enero.

El proceso de preparación para alzarse con el trofeo charanguero no tiene misterio: "son horas", concluyen. "Aquí todo, desde el principio hasta el final, es elaboración propia.

"Nosotros diseñamos, elaboramos, cosemos... y somos amateurs en todos los sentidos", explican los dos portavoces de los campeones, para quien otro de sus arduos trabajos fueron la fabricación de cientos de metros de cadenas hechas con anillas recicladas de latas de refresco; o las botas, que son "playeros transformados".

En cuanto a las letras, hubo de todo en ellas: tema local, nacional e internacional. Un tema que había que tocar, "sí o sí", era el de Trump, "actualidad pura" sobre la que los últimos acontecimientos acarrearon cambios de último minuto para tener unos versos "lo más afilados posible".

Y, además, abrieron con una canción que explica nuestra historia y cerramos con una que es, al final, una "oda al carnaval". "A la fiesta y a lo que debe ser esto: disfrutar y vivirlo. Si no es así, el Antroxu se acaba", exclaman.

Un grupo de "gente de asfalto"

Tras temer por quedarse sin desfilar en el pasacalles de este lunes por el temporal, la formación autodenonimnada "de gente de asfalto", comienza ahora una odisea por casi todos los festejos carnavaleros de la región. "¡Buah! ¿A qué carnavales no vamos a ir?", ríen. En su hoja de ruta están Mieres, Oviedo, Navia, Pola de Lena, Cangas de Onís, Lastres, Colunga...

"La calle nos encanta, es donde mejor nos lo pasamos porque tienes el contacto más estrecho con la gente. Después de tantos meses de trabajo, mostrarlo solo en el teatro sería no darle el carácter que merece", valoran los charangueros, que aprecian el calor del público.

Por último, "Xaréu" aprecia el "muy buen ambiente" entre las charangas y señala al fin de semana del Jovellanos como las únicas jornadas con "esa "pequeña competición"; pero ganar en Gijón, "nuestra casa", es "lo máximo": "Y cuando te toca a ti el primer puesto, estás un año entero diciendo: ¡Soy el primero!".

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