Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Luz María Miranda Llaneza, médica de familia: "Hacen falta muchos más profesionales para cuidados paliativos"

"Todos debemos hacer el testamento vital, es un regalo para los familiares", afirma la sanitaria, ya jubilada, que aporta sus conocimientos en unas jornadas de bioética

Luz María Miranda Llaneza, ayer, en el Centro Municipal Integrado de La Arena. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Luz María Miranda Llaneza, ayer, en el Centro Municipal Integrado de La Arena. | ÁNGEL GONZÁLEZ

La Arena

Tras décadas como médica de familia en el Servicio de Salud asturiano, Luz María Miranda Llaneza (Gijón, 1956) se jubiló hace cinco años. Desde entonces no ha dejado de colaborar como integrante del Comité de Ética para la Atención Sanitaria del área V, el organismo que ayer organizó en el Centro Municipal de La Arena una de las citas de las "Jornadas de Bioética desde otras miradas". En esta ocasión, el encuentro contó con la proyección de la película "Las alas de la vida" y el coloquio "Hablando de la muerte", en el que participaron diferentes profesionales sanitarios. Entre ellos estuvo Luz María Miranda.

¿Por qué es necesario empezar a hablar más de la muerte?

Porque, aunque se ha avanzado, es algo de lo que todavía casi no se habla, ni siquiera dentro de la sanidad. Es algo en lo que se piensa poco y sobre lo que hay escasa información. Esta era una buena opción para dar a conocer la importancia de que la sociedad reivindique la necesidad de los cuidados paliativos.

¿En qué situación se encuentran los cuidados paliativos?

Hacen falta muchos más profesionales para cuidados paliativos en toda España. Las últimas estadísticas nos dicen que unas 70.000 personas mueren en España cada año sin poder acceder a los cuidados paliativos, cuando deberían prestarse por ley. Actualmente, tenemos una ley nacional de eutanasia, pero no de cuidados paliativos, ya que cada autonomía elige los suyos.

¿Cómo se llevan a cabo esos cuidados actualmente?

Es una parte fundamental de nuestro trabajo como médicos de familia. Es muy satisfactorio, pero a la vez nos resta mucho tiempo. Entonces, hay que reivindicar la necesidad de que haya equipos más específicos que nos puedan ayudar en esta situación, ya que nosotros como médicos de familia llegamos hasta donde llegamos. Además, los equipos que hay de profesionales de cuidados paliativos trabajan de ocho de la mañana a tres de la tarde de lunes a viernes. El resto de las horas quedan completamente desatendidas. Estos equipos nos proporcionan una seguridad muy grande en cuanto a cómo estamos tratando al paciente.

¿Qué aprendizajes sacó de los pacientes que notaban que su vida llegaba a su fin?

Esos testimonios los guardo como aprendizajes de vida. Son momentos en los que desaparecen las tonterías y aflora lo verdaderamente importante para las personas, que son la familia y los amigos que pueden acompañarte en ese viaje. Asimismo, es muy reconfortante porque a través de tu intervención se solucionan o se resuelven muchas cosas. La familia agradece mucho el acompañamiento porque les damos seguridad y les explicamos qué es lo que les está pasando y que vamos a intentar que no sufra.

¿Falta información para los procesos posteriores al fallecimiento de un familiar?

Todo el mundo debería tener hecho el documento de voluntades anticipadas (también conocido como testamento vital). Es algo que facilita mucho todo por si en los momentos previos a la muerte el paciente no está capacitado para tomar las decisiones junto al médico que le trate, que está obligado a cumplimentarlo. Además, podemos verlo como un regalo para los familiares, en el sentido de que se evitan confrontaciones al no tener que tomar ellos decisiones en un momento tan difícil.

¿La sociedad actual está más preparada para afrontar la muerte que la de hace décadas?

Sí. Antes había un modelo muy paternalista y se intentaba no decirle al enfermo que tenía un diagnóstico fatal. Pensábamos que si no se hablaba no existía y eso no es cierto, porque todos los enfermos, aunque no lo digan, saben que se están muriendo. Ahora, desde el punto de vista de los profesionales, eso está cambiando y ya se tiene un poco más de criterio. Se habla más con el enfermo hasta el final de su vida.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents