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Una ciudad que se viste de teatro para que todo salga "Feten", la Feria de Artes Escénicas para niños, niñas y familias arranca hoy en Gijón

El evento demuestra desde hace 35 años que el arte puede desplegarse en cualquier rincón de Gijón, que se prepara para convertirse, desde hoy y hasta el viernes próximo, en un organismo vivo que "fabrica" escenarios donde había iglesias o plazas a través de sus más de sesenta propuestas escénicas

Por la izquierda, Idoia Ruiz de Lara y Aitor Martínez Valdajos, con Verónica Rodríguez y Montserrat López Moro (detrás del peine rojo), ayer, en el Antiguo Instituto de Gijón, acompañados del equipo de trabajo encargado de la preparación de Feten. | JUAN PLAZA

Por la izquierda, Idoia Ruiz de Lara y Aitor Martínez Valdajos, con Verónica Rodríguez y Montserrat López Moro (detrás del peine rojo), ayer, en el Antiguo Instituto de Gijón, acompañados del equipo de trabajo encargado de la preparación de Feten. | JUAN PLAZA

Gijón

El arte no solo crea belleza, sino que une voluntades para hacer que lo imposible parezca sencillo. Esa es la energía que se respiraba ayer en el Antiguo Instituto de Gijón (CCAI), convertido en el centro de operaciones donde el equipo humano de la 35.ª Feria Internacional de Artes Escénicas para niños, niñas y familias (Feten) ultimaba los detalles de una maquinaria que, a tenor de lo que comentaban algunos, no entiende de descansos en los últimos días antes de que la ciudad se convierta, a partir de este domingo 22 y hasta el viernes, día 27, en una "fábrica" de teatros donde ordinariamente hay aulas, museos o, simplemente, plazas y trasiego.

El objetivo de sus dos principales cerebros es "contentar a los tres vértices", véase público, compañías y programadores. En resumidas cuentas, que en Feten "todo salga fetén", como seguro no es la primera ni la última vez que surge dicho juego de palabras. Así lo asegura el tándem formado por Idoia Ruiz de Lara (directora artística) y Verónica Rodríguez, (coordinadora logística), al frente del capital humano de la feria, auspiciada por la Fundación Municipal de Cultura, que lideran Montserrat López Moro (concejala) y Aitor Martínez Valdajos (director).

Las cifras, a priori, marean. Gijón acogerá, tras el aperitivo de las representaciones preferia de esta tarde, una selección de lujo de unas 60 iniciativas artísticas diferentes destiladas de entre 1.300 propuestas estudiadas. Nacional e importación, como la carta de una coctelería. El resultado es un mapa compuesto por compañías de las 17 comunidades autónomas y de 8 países, continentales y de más allá del charco. Por si fuera poco se espera la visita de más de 800 profesionales acreditados del sector.

Esta es "una locura absoluta, pero maravillosa", aprecia Rodríguez; mientras, Ruiz de Lara define esta edición, que está de aniversario por número redondo de más de tres décadas a pie del cañón, como una en la que prima la "ilusión, el compromiso y el alma".

Ese mapa figurado de arte tiene espacio escénico en 18 localizaciones, con techo y con cielo, con lugares tan icónicos de la villa marítima como el teatro Jovellanos o la Colegiata de San Juan Bautista, en Revillagigedo, a los que se unen como novedad la Ciudadela de Celestino Solar y la plaza del Humedal.

En una era dominada por la rapidez de los algoritmos y la sobreestimulación de las pantallas, Feten se postula como lo que era el pueblo de Astérix y Obélix ante los romanos: una plaza de resistencia. Las gestoras son conscientes del reto actual de captar la atención de niños, acostumbrados a la dopamina inmediata de las redes sociales y su scroll infinito de reels. "El teatro tiene un poder que la tecnología aún no ha podido replicar", se congratula Rodríguez, que va más allá, ya que "cuando ves a los niños en el teatro, les engancha; la imaginación y la magia les atrapa". Porque, como indica el dicho, "...los niños siempre dicen la verdad"; cuando les gusta algo y cuando no.

Para Ruiz de Lara, la clave reside en "dejar huella en la memoria sensible". No es entretener durante una hora, sino transformar a través de experiencias que desarrollan la capacidad crítica. "Las artes escénicas tocan algo que es inherente al ADN del ser humano y por eso son tan valiosas", aprecia Ruiz de Lara.

Frente a quienes todavía insisten en reducir la disciplina para la infancia o familiar y la etiquetan como "género menor", Feten se levanta en armas, porque no es menos el gesto de un títere que el teatro más solemne. Al final, la magia del certamen gijonés reside en ese "instante revelador" en el que el adulto, que acudía simplemente como acompañante, descubre que la obra también le habla a él, sacudiendo su gusto y, sobre todo, su prejuicio. Porque en esta ciudad, que estos días fabrica teatros en cada esquina, saben bien que, cuando el telón se levanta, todos vuelven a tener la misma edad frente al misterio.

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