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Los vecinos del bloque afectado por el golpe tras el que fallecieron dos personas en Gijón: "Se movió todo"

"Escuchamos un gran bombazo", aseguran los residentes de la zona cercana a la tienda de colchones en la que se empotró la grúa

Operarios de limpieza, ayer por la mañana, retirando los restos de mobiliario dañado y adecuando el establecimiento afectado por el accidente. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Operarios de limpieza, ayer por la mañana, retirando los restos de mobiliario dañado y adecuando el establecimiento afectado por el accidente. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Nuevo Gijón

Gijón despertó ayer con el trauma que va aparejado a las tragedias, como la ocurrida en la noche del viernes en la avenida de la Constitución cuando un gruista municipal, que sufrió un síncope, arrolló a un peatón y atravesó con el vehículo una tienda de colchones. El suceso, que tuvo como consecuencia la muerte de ambos hombres, dejó "en shock" a la ciudad y, en especial, a los vecinos del barrio de Nuevo Gijón.

Un desgraciado accidente

Un desgraciado accidente / .

"Parecía una explosión y muy violenta", relataban en la mañana de ayer Miguel González y Merche Urrego, vecinos del edificio afectado. Ambos estaban en su domicilio cuando un estruendo seco los sobresaltó. "Nos asomamos a la ventana y vimos todo perfectamente. Fue horrible. Intentaron reanimar al peatón, pero no pudieron hacer nada", explican el hombre y la mujer, afectados, pero aliviados de que no fuera un poco más tarde y "a la salida de El Corte Inglés, porque podría haber sido aún peor". La pareja confesaba que no haber pegado ojo por la noche, en especial ella, que "temblaba de la angustia".

En la misma línea se expresa Serafín Balado, que estaba a punto de acostarse cuando ocurrió el accidente y que salía a pasear ayer a su perra, "Dama". "Se movió todo, el estruendo fue muy gordo y me quedé frío. Al bajar, mi mujer vio al conductor de la grúa dentro del vehículo y al otro señor ya tapado con la manta térmica", relataba el vecino, que aunque no tuvo la mejor visibilidad del escenario desde su ventana, supo que era una grúa al ver los patines en la calzada.

Hugo Vega, vecino de Roces, fue testigo presencial. Regresaba de ver a su novia en patinete cuando escuchó el "bombazo". "Me acerqué y me quedé en la acera de enfrente, aún no habían llegado ni las ambulancias", recuerda. La primera reacción de Hugo fue de instinto de protección por los suyos y llamó a su familia para ver si estaban todos bien El joven admite que se le pusieron "los pelos como escarpias". "He vuelto expresamente porque necesitaba ver en qué había quedado todo", concluyó el chico, ya conocedor de que el desenlace final fue de dos muertos.

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