Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La joya-manto de la Virgen Dolorosa de Gijón, donación real, luce como nueva tras su restauración

La pieza textil, del siglo XIX, ha sido recuperada por los expertos de la Real Fábrica de Tapices

Un momento de la restauración del manto, en terciopelo y bordados en oro

Un momento de la restauración del manto, en terciopelo y bordados en oro / REAL FÁBRICA DE TAPICES

A. Rubiera

Gijón

Es una de las joyas históricas y sentimentales de la Semana Santa gijonesa y ahora lucirá impecable tras una ardua restauración de los expertos de la Real Fábrica de Tapices. Se trata del manto de la Virgen Dolorosa de Gijón, bordado en oro sobre terciopelo negro, perteneciente a la Hermandad de la Santa Misericordia.

Un manto, regalo de la infanta Isabel de Borbón, "La Chata", a los gijoneses y que se salvó de la quema de la parroquia de San Pedro en la guerra civil porque estaba a buen recaudo en la casa de unos miembros de la Hermandad. La pieza, que sufría importante deterioro, ha sido sometida a una exhaustiva restauración por parte de los expertos madrileños.

La intervención propuesta por el equipo de restauradoras de la Real Fábrica de Tapices tenía como principal objetivo detener la acción de los agentes que causan deterioro y realizar procedimientos de conservación y restauración que estabilicen el estado actual de la pieza. En concreto el manto sufría deshidratación de tejido, acumulación de suciedad, alteración de color, pérdida de decoración y abrasión del tejido base. Una de las especializaciones de la Real Fábrica de Tapices es, precisamente, la de cuidar el patrimonio texil español con las más delicadas restauraciones.

Una intervención por fases

En este caso la recuperación, de la que ha dado cuenta la dirección del centro, se llevó a cabo mediante una metodología específica de restauración de tejidos que responde a los criterios internacionales de restauración de bienes muebles, como pueden ser la compatibilidad de materiales, el respeto por el original y la reversibilidad de las actuaciones, entre otros.

La primera fase de la intervención consistió en una limpieza mecánica para eliminar la suciedad superficial, seguida de una limpieza química destinada a eliminar la suciedad que había profundizado en la estructura de la fibra. Posteriormente, se procedió al alineado y reorganización del tejido, así como a su consolidación estructural, garantizando su estabilidad futura.

Historia del manto

La talla original, para la que fue concebido el manto, era una obra del siglo XIX realizada por el escultor de la Real Cámara, Francisco de Elías, siendo entronizada en 1839 en el nuevo altar de Nuestra Señora de los Dolores, construido en la parroquia de San Pedro. La Dolorosa despertó pronto la admiración y el fervor del pueblo gijonés.

Tras la destrucción de la parroquia mayor de San Pedro durante la Guerra Civil, en la que se perdieron sus imágenes, la Hermandad encargó una nueva talla de la Virgen Dolorosa al escultor guipuzcoano, Julio Beobide. Actualmente esta imagen continúa luciendo el histórico manto en las procesiones del Encuentro (Miércoles Santo) y del Santo Entierro (Viernes Santo).

Los expertos de la Real Fábrica de Tapices tildan de "milagro" que se hayan conservado los mantos procesionales, incluido éste, "que es el más sobresaliente del ajuar", la corona y el puñal de plata de la imagen primitiva, al no estar depositados en la desaparecida Iglesia de San Pedro.

La recuperación del manto ha sido posible por la colaboración entre la Real Fábrica de Tapices y la concejalía de Relaciones Institucionales del Ayuntamiento de Gijón. Dos instituciones que están en relación ya que este año está previsto que la Real Fábrica presente en Gijón una ambiciosa exposición, tal como contó en la ciudad su director.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents