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Una "cadena de errores" obliga al SESPA a pagar una indemnización a la familia de una mujer fallecida con cáncer

"Aunque admiten el error, no se reconoce plenamente el daño", lamenta la hija de la mujer, que sufrió un tumor en el pulmón

Hospital Universitario de Cabueñes.

Hospital Universitario de Cabueñes. / Ángel González

Una "cadena de errores" en el Hospital Universitario de Cabueñes desembocó en la falta de diagnóstico para una paciente tras un retraso diagnóstico de cáncer de pulmón. Así es el caso por el que el Principado ha confirmado mediante una resolución que indemnizará a la familia de la mujer, ya fallecida, con 14.000 euros después de confirmar que existió un "funcionamiento anormal" del servicio sanitario de la región.

La resolución del Principado estima parcialmente la reclamación patrimonial demandada por la familia, reconociendo que existió una "actuación negligente" en la atención prestada a esta paciente. Su caso arrancó en mayo de 2023, cuando a sus 71 años fue atendida en el Hospital Universitario de Cabueñes. Tras practicarse una radiografía de tórax, se le detectó un nódulo pulmonar sospechoso y desde Radiología recomendaron la realización de un TAC torácico para completar el estudio y descartar patología tumoral. Esa prueba no se llevó a cabo "por un fallo en la tramitación del estudio complementario recomendado".

Desde la familia señalaron entonces que "a pesar de ese hallazgo radiológico, no se realizó ninguna prueba complementaria que permitiera esclarecer la naturaleza de la lesión". Además, lamentaron que tampoco se investigó esa lesión en las revisiones posteriores con los servicios de Cirugía Vascular y Cardiología.

En la resolución se explica que por un proceso del sistema de gestión radiológico, la petición de un TAC quedó anulada. Fue el 20 de enero de 2025, un año y medio después, cuando la paciente ingresó en Urgencias del Hospital de Oriente de Asturias con disnea intensa y deterioro del estado general, relevando una neoplasia pulmonar en estadio IV. La mujer falleció el 22 de enero de 2025 a causa de insuficiencia respiratoria aguda derivada del proceso tumoral.

Desde la familia, a través de la asociación "El defensor del paciente" y su letrado colaborador Eduardo Curiel, presentaron una reclamación en relación a una pérdida de oportunidad terapéutica ante un retraso diagnóstico "injustificado", entendiendo que la radiografía que se le practicó en su día no era suficiente para detectar el estadio de la enfermedad.

"No recibió la atención que debía"

Ahora, en la resolución se reconoce que existió "un retraso diagnóstico injustificado". Si bien, la administración reduce la cuantía de la indemnización al considerar que no es posible acreditar "con absoluta certeza" que un diagnóstico precoz hubiera garantizado la supervivencia.

Desde la familia de la fallecida y "El defensor del paciente" lamentan esta situación. "Supone una profunda frustración. Se reconoce que el sistema falló, que hubo retraso diagnóstico y que la paciente fue privada de opciones terapéuticas reales. Sin embargo, se limita la reparación económica bajo el argumento de la incertidumbre sobre el desenlace", desarrollan, antes de denunciar que "este mecanismo desvaloriza el daño causado, trasladando a la familia la carga de una incertidumbre que precisamente fue generada por el propio error médico".

El Consejo Consultivo del Principado indica que esta paciente perdió la posibilidad de ser diagnosticada "en un estadio evolutivo de la enfermedad que permitiera el tratamiento de su dolencia con la consiguiente privación de posibilidades de supervivencia a consecuencia de un error imputable al servicio público sanitario". Finalmente, el Principado ha estimado parcialmente la reclamación presentada para la familia y les indemnizará con 10.000 euros para la hija de la paciente y 4.000 euros para el nieto.

La presidenta de "El defensor del paciente", Carmen Flores, expresa que "es importante que se reconozca la mala praxis, pero no es suficiente". "Cuando la propia Administración admite que el sistema falló, no puede minimizar las consecuencias. La teoría de la pérdida de oportunidad no puede utilizarse como escudo para rebajar la responsabilidad cuando se ha demostrado que hubo negligencia", argumenta Flores.

Por su parte, la hija de la paciente, Fabiana Rodríguez, remarca que "para nosotros no es solo una cantidad económica". "Es el reconocimiento de que mi madre no recibió la atención que debía. Que ahora se diga que 'no se puede saber' qué habría pasado nos duele, porque si no se sabe es precisamente porque no hicieron lo que tenían que hacer a tiempo. Sentimos que, aunque reconocen el error, no se reconoce plenamente el daño", zanja.

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