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El Evaristo Valle celebra los cien años de Amador, escultor fundamental para el arte contemporáneo español

Una exposición conmemorativa, que el museo lleva preparando dos años con los hijos del fallecido artista, recuerda a partir del domingo la gran figura del autor asturiano

Amador Rodríguez, en el Centro Cultural Cajastur de Oviedo, pocos meses antes de su fallecimiento.

Amador Rodríguez, en el Centro Cultural Cajastur de Oviedo, pocos meses antes de su fallecimiento. / LNE

A. Rubiera

A. Rubiera

Gijón

Tras dos años de preparación y mucha intención puesta en la exposición, este domingo el Museo Evaristo Valle inaugura la muestra "Centenario Amador (1926-2001)".  Se trata de una exposición conmemorativa, concebida como una de las grandes citas del centro gijonés para este año, que celebra los cien años -se cumplen el sábado- del nacimiento del escultor Amador Rodríguez, y los 25 años de su fallecimiento. La exposición, que está comisariada por Francisco Zapico -ya tuteló las grandes antológicas del artista en la región a principios de siglo- reúne una selección de más de una treintena de piezas de pequeño y mediano formato de colecciones particulares.

Las obras que se muestran, que incluyen piezas preparatorias, maquetas y obras terminadas, han sido localizadas en su mayoría a través de recientes investigaciones realizadas por los hijos del autor, Amador y Cecilia Rodríguez Calvo. Y, por supuesto, se incluye además las cuatro esculturas propiedad de la Fundación Museo Evaristo Valle.

El papel de sus hijos

"No se trata de una gran antológica; en realidad es una muestra relativamente pequeña de la obra de Amador, pero creemos que lo importante era acordarnos del trabajo de quien fue uno de los grandes autores de la escultura contemporánea española en el año en que hubiera cumplido un siglo. Y en esa idea contamos con el impulso fundamental de sus hijos", explica Pablo Basagoiti, director del Evaristo Valle. Otra singularidad es que la conmemoración se realiza en colaboración con el Museo Casa Natal de Jovellanos, donde se celebrará otra muestra, "Universo Amador", que pondrá en diálogo los fondos de su colección con obras propiedad de los herederos del autor.

Amador, en su taller de trabajo en Carabanchel, en 1980.

Amador, en su taller de trabajo en Carabanchel, en 1980. / ,

Amador Rodríguez, fallecido a los 75 años en Madrid, nació en Ceuta, donde su padre estaba destinado como director de Ferrocarriles de África, pero pronto se trasladó al lugar de origen familiar, Cangas del Narcea. En 1947 ingresó como funcionario en el Ministerio de Hacienda, trabajo que conservaría toda su vida y que compaginó con su compromiso con el arte. Tras una breve incursión en la pintura, en 1959 realizó sus primeros trabajos escultóricos en hierro y madera, dentro de una tendencia expresionista y figurativa. El interés por el cuerpo humano de esas primeras piezas comenzó a desaparecer a partir de 1960, cuando inició una investigación sobre el espacio plástico, que dominaría toda su trayectoria creativa posterior. En 1961 celebró su primera exposición individual.

Poco después, y al contacto con la escultura de Jorge Oteiza, se centró en la utilización del hierro como materia, un interés desarrollado en las series "Escultura redonda (1965-1966)", que le representó en la XXXIV Bienal de Venecia en 1968, y "Cubo (1966-1991)", con las que consiguió proyección artística en los ámbitos nacional e internacional.

Tal como recuerdan desde la Fundación Evaristo Valle, fue a comienzos de los años setenta cuando Amador "sustituyó la indagación sobre la naturaleza espacial de la escultura por otra basada en principios matemáticos que perseguía la esencialidad formal y la perfección numérica. Así, concurrió a la XXXVI Bienal de Venecia (1972) con 'Tetraktys', inicio de una larga serie escultórica en piedra -mármol, granito y alabastro- desarrollada durante el resto de su vida profesional. Con ese símbolo pitagórico, que representa la perfección del número diez, Amador comenzó una singular experiencia escultórica dedicada a desvelar la esencia numérica de las figuras geométricas, que dio origen a unas obras caracterizadas por el equilibrio de los volúmenes, la armonía de proporciones y la esencialidad de la forma".

Amplia presencia ante el público

En su vida Amador realizó más de veinte exposiciones individuales y participó en cerca de doscientas colectivas, con presencia internacional en las citadas Bienales de Venecia, las bienales de Carrara (1967), Alejandría (1968), la XX Bienal Premio de Fiorino (Florencia, 1971) y de São Paulo (1971), y en la Trienal Europea de Escultura de París (1978), y muestras en Copenhague, Nueva York, Río de Janeiro, Estocolmo, Viena, Basilea, Budapest, Munich, Valparaíso, Lima, Caracas o Bogotá. En España participó en todos los certámenes nacionales de escultura celebrados desde 1960. Su más amplia retrospectiva se celebró en Oviedo (Centro Cultural Cajastur) y Gijón (Centro de Cultura Antiguo Instituto) en 2001, poco antes de su fallecimiento.

Hay esculturas de Amador ubicadas en espacios públicos de muchas ciudades españolas y europeas y su obra figura también en las colecciones de destacados museos nacionales e internacionales: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo de Arte Moderno de Barcelona, Museo de Bellas Artes de Asturias, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo de Arte Moderno de Sevilla, Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Museo Middelhim de Amberes, Museo de Arte Contemporáneo de Finlandia. Con razón el Evaristo Valle, entidad con la que siempre tuvo una gran conexión, no podía olvidarse de su centenario.

La exposición podrá visitarse del 1 de marzo al 28 de junio de 2026

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