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"Sal del coche", una “yincana” sonora para romper moldes en Gijón

La formación vizcaína aterriza hoy en el teatro Jovellanos para nueva una entrega del ciclo "Encaja2" y mostrar un directo "sin etiquetas"

La banda vizcaína "Sal del coche".

La banda vizcaína "Sal del coche". / Adri G. Lorenzo

Para "Sal del Coche", las etiquetas musicales son ese invento útil para ordenar estanterías en una gran superficie, pero un estorbo absoluto a la hora de crear. Ellos no hacen post-punk, ni electrónica de baile, ni grime, aunque todo eso palpite en sus venas. Alberto Eguíluz (bajo y teclas), Jangitz Larrañaga (batería) y Lizardi Ceballos (saxo y teclas) hacen, sencillamente, lo que les dicta el sonido del momento. Hoy domingo 1 de marzo, a las 20.00 horas, el teatro Jovellanos de Gijón será testigo de esta anarquía controlada en una nueva sesión del ciclo Encaja2 para el que ya están las entradas agotadas.

La propuesta de "Sal del Coche" no entiende de distancias. Como bien explica Alberto Eguíluz, la banda huye de esa sensación de "predicar en el desierto" que a veces impone tener al oúblico lejos. "Cuanto más cerca esté la gente, mejor. Sentir el calor es fundamental", afirma el músico. Aunque el formato de Encaja2 obliga al público a permanecer sentado —algo que a la banda, acostumbrada al movimiento y al caos regenerador, no le entusiasma de inicio—, confían en la "magia de la cercanía" para convertir el concierto en un ensayo abierto de alta intensidad.

La cita no es un concierto al uso, sino una grabación multimedia de alta calidad que quedará registrada para el canal de YouTube del teatro y Radio 3. Esta presión de saberse registrados genera cierta tensión en la banda, que se considera más "de performance" que de perfección técnica. Prefieren que el vídeo "capture la energía del momento antes que una ejecución impecable", algo que encaja con su filosofía de deconstrucción del post-punk y la electrónica.

Nacidos de la efervescencia de bandas como "Vulk" y "Purple Vellocet", este proyecto es su espacio de máxima libertad. "No creo mucho en los estilos", confiesa Eguíluz. Para ellos, el proceso creativo no nace de una idea intelectual, sino de la búsqueda de atmósferas. Un bajo que sugiere una tensión, un piano que añade una capa de color y, finalmente, una letra que encaja en ese puzle sonoro. El resultado es una mezcla orgánica que parece salida de un laboratorio musical de Londres o Nueva York.

En su puesta en escena, los tres músicos vizcaínos se multiplican y saltan de la batería al micro, del bajo al teclado, o soplan melódicas mientras disparan ritmos electrónicos: "una yincana". Es una coreografía posmoderna donde un Casio de juguete puede tener tanto peso como el que más. En esta ocasión, el trío no estará solo. Para reforzar su apuesta melódica, contarán con sus coristas de referencia, Julene y Nerea.

Aunque son de Bilbao, "Sal del Coche" tiene un estrecho vínculo con Asturias. La banda forma parte de la familia de Humo Internacional, el sello con sede ovetense que se ha convertido en refugio de la música más arriesgada del país. "Asturias nos gusta mucho, la sentimos muy cercana", señala Alberto. Tras un periodo de trabajo "entre bambalinas", donde han estado puliendo un nuevo single y su correspondiente videoclip. Ahora demostrarán en Gijón de qué madera están hechos.

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