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Ana Migoya, nueva líder vecinal de la parroquia gijonesa de Porceyo: "Somos una población en crecimiento y hay que ampliar la red de saneamiento"

"Quiero que haya colaboración en el pueblo, romper con las discrepancias", subraya la flamante presidenta de la asociación "San Félix", que urge una solución contra la congestión del tráfico por la ampliación de Alcampo y reivindica mejoras en la sede social

Ana Migoya Redondo, este lunes en Porceyo.

Ana Migoya Redondo, este lunes en Porceyo. / Marcos León

Ana Migoya Redondo (Nava, 1967) es la nueva presidenta de la asociación "San Félix" de Porceyo. En unas reñidas elecciones se impuso por 78 votos a 68 a Marta Martínez, que aspiraba a revalidar el cargo. Vecina de toda la vida de la parroquia, Migoya apuesta por cohesionar al pueblo. "Empiezo con ilusión y nuevas ideas", destaca.

¿Cómo afronta esta nueva etapa?

Con ilusión y muchas ideas. A ver lo que se puede ir haciendo, poco a poco. Me gustaría impulsar cambios, pero toca ir despacito.

Es novicia en el movimiento vecinal.

Totalmente novata. Empiezo de cero, pero tendré un gran equipo de colaboradores de diferentes profesiones que me ayudará.

¿Qué objetivos se marca en la asociación?

Queremos fomentar distintos tipos de actividades que sirvan para crear vínculos entre los vecinos. Comidas de hermandad, por ejemplo. Cosas para que la gente se relacione, mayores y jóvenes. Hay niños que van a diferentes colegios y no se conocen.

Decía en la jornada de las elecciones que la sede social, en las antiguas escuelas, requiere mejoras.

Está en malas condiciones, sin mantenimiento. Intentaré ir visitando las concejalías para pedir lo que se pueda hacer. Es primordial una reforma en la sede. Las instalaciones están obsoletas, son tercermundistas. Es verdad que el año pasado pusieron ventanas nuevas, pero el interior está sin tocar.

¿En qué momento está Porceyo?

Somos una población en crecimiento, se están construyendo bastantes casas. Otra cosa que reivindico es la ampliación de la red de agua y saneamiento, que se queda obsoleta para las nuevas viviendas. A nivel demográfico está equilibrado. Hay gente mayor, de mediana edad y también familias jóvenes con hijos.

¿Qué bondades tiene la parroquia?

Porceyo es periurbano. Tiene el privilegio de que en ocho minutos estamos en el centro de Gijón, aunque ahora con el tráfico es más complicado, y está muy bien comunicada con Oviedo y Avilés. Pero hay una gran diferencia entre verla desde la carretera y entrar en el pueblo, que ya es rural.

El transporte público, una de las grandes reivindicaciones.

Es un problema. Pedimos que al menos cuatro veces al día llegara al centro del pueblo o al final de la gasolinera para dar servicio a La Ería y Casares. Y el fin de semana no hay autobús.

¿Qué ha supuesto la ampliación de Alcampo?

Tenemos una carretera que desemboca en medio del centro comercial. Se fueron consintiendo cosas y una entidad privada acabó absorbiendo una carretera pública. Los viernes y sábados, y en épocas de Navidad y mucha venta, la rotonda se satura. Se queda pequeña para todo el tráfico que hay.

Una de las principales inquietudes en la zona rural tiene que ver con la seguridad y los robos en viviendas.

Toquemos madera pero en ese sentido estamos bien. Nunca estás a salvo del todo, claro, pero muchos vecinos tiene alarma.

En aspectos más del día a día, ¿qué necesita Porceyo?

Entre otras cosas, la ampliación de contenedores de poda teniendo en cuenta que ya no se puede hacer quema. En cuanto a luces, estamos más o menos con un buen mantenimiento.

¿Y a nivel social?

Más cursos y actividades en el pueblo. Tuvimos una ruptura grande en estas elecciones y quiero ser la presidenta de todos mis vecinos, los que me votaron y los que no. Quiero que haya colaboración y romper con las discrepancias.

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