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Mónica Patricia Hein Wertz, directora de Wayalia Gijón: "Gijón es una de las ciudades más envejecidas de Asturias"

"En Wayalia, como profesionales de la asistencia social y de la salud, nos preocupa ofrecer una ayuda responsable a cada persona que lo requiera"

Mónica Patricia Hein Wertz, directora de Wayalia Gijón.

Mónica Patricia Hein Wertz, directora de Wayalia Gijón.

A. A.

En una sociedad cada vez más longeva, planificar el cuidado deja de ser una decisión reactiva para convertirse en una medida de prevención que aporta seguridad, calidad de vida y tranquilidad, tanto a las personas mayores como a sus familias. En ese contexto surge Wayalia. La empresa de atención domiciliaria ha abierto recientemente en Gijón, en un escenario en el que el envejecimiento poblacional exige soluciones organizadas y sostenibles. La doctora Mónica Patricia Hein Wertz es la encargada de dirigir la oficina gijonesa.

Asturias es una de las comunidades con mayor envejecimiento. ¿Cómo está impactando esta realidad en las necesidades de cuidado en Gijón y su entorno?

En Gijón, aproximadamente 3 de cada 10 habitantes superan los 65 años de edad. El número de personas mayores de 65 años creció en 1.280 personas en el último año, consolidando a la ciudad como una de las más envejecidas de Asturias. Se estima que el 28,40% de los vecinos superan ya los 80 años, aproximadamente 22.000 personas, de las cuales alrededor de 9.000 residen solas. Este grupo de edad representa el segmento más vulnerable y con mayor probabilidad de requerir asistencia por dependencia.

¿Cuáles son las primeras señales de alerta que indican que una persona mayor puede empezar a necesitar apoyo en casa?

Uno empieza notando pequeños cambios: más olvidos, más cansancio, pérdida de estabilidad y alguna caída. Es en ese momento cuando se debe analizar la posibilidad del cuidado domiciliario . A menudo recomendamos empezar antes de que la situación sea complicada.

¿Por qué es clave anticiparse?

El cuidado preventivo reduce riesgos como caídas, fracturas, desnutrición o ingresos hospitalarios evitables. Al permanecer solos en sus domicilios, pierden autonomía y progresan antes los síntomas de envejecimiento. Además, estos colectivos suelen tomar medicación y pueden sufrir olvidos y confusión al administrarse los fármacos, con los riesgos que ello significa. Un acompañamiento por horas puede ser suficiente en fases iniciales, aportando supervisión, apoyo en la medicación o ayuda en tareas básicas. El deterioro físico o cognitivo no suele producirse de forma brusca.

¿Qué ventajas ofrece la atención en el propio domicilio frente a otras alternativas asistenciales ?

El cuidado domiciliario posibilita acompañar esos cambios sin romper la rutina de la persona mayor. Les permite seguir en su casa, con sus recuerdos, en su barrio... pero con el apoyo necesario. A lo largo de mi trayectoria como médico he podido comprobar una recuperación más rápida en pacientes que regresan a su hogar con respecto a los que permanecen en el nosocomio.

¿Cómo puede abordarse la soledad no deseada desde el cuidado profesional?

No solo hablamos de asistencia física, sino de compañía, de conversación, de evitar la soledad. Paulatinamente, la persona se aísla y como consecuencia se produce un deterioro en su calidad de vida. Por esta razón, a la hora de seleccionar un cuidador/a, ponemos mucho énfasis en su vocación y empatía.

¿Qué necesidades detectaron en Asturias?

La dependencia en las personas mayores en Gijón, en particular, y en Asturias, en general, está estrechamente ligada a patologías crónicas y neurodegenerativas. A enero de 2026, las enfermedades que más contribuyen a la situación de dependencia son: enfermedades neurodegenerativas y demencias (alzheimer, deterioro cognitivo...), patologías osteoarticulares (artrosis, osteoporosis, fracturas...), enfermedades metabólicas (diabetes) y enfermedades cardiovasculares (ictus). Ello nos motiva para apoyar a las familias asturianas seria y responsablemente.

¿Cómo es el proceso desde el primer contacto hasta que el cuidador comienza en el domicilio?

Hacemos un exhaustivo análisis de la situación, realizamos un presupuesto personalizado y seleccionamos a tres posibles cuidadores/as que son, según nuestro criterio, los idóneos para atender ese caso en concreto. Luego, el usuario o familiar elige quién será el cuidador y se comienza con la formalización del contrato.

El cuidado es algo muy sensible. Si surge cualquier cambio, ya sea físico, mental o emocional, estamos ahí para gestionarlo. Eso aporta mucha tranquilidad y confianza, porque no se trata solo de encontrar un responsable, sino de disponer de un equipo de personas capacitadas y con experiencia para actuar de inmediato. Seleccionamos a los cuidadores/ras tras varias entrevistas con profesionales idóneos dell "staff", compuesto por una trabajadora social y una psicóloga especialista en recursos humanos, en las que comprobamos su titulación sociosanitaria, experiencia, referencias e idoneidad. Una vez seleccionado/a realizamos seguimiento, apoyo y formación continuada.

¿Cómo se adapta el servicio cuando la situación de la persona mayor cambia con el tiempo?

En función de la evolución, ajustamos las funciones, prioridades o incluso las horas. A las familias que confían en nosotros les presentamos un plan personalizado y detallado, elaborado por un equipo multidisciplinar, que abarca desde la movilidad psicomotriz hasta una alimentación balanceada con dieta supervisada.

¿Qué diferencia el modelo de Wayalia frente a otras empresas de atención domiciliaria?

Como profesionales de la asistencia social y de la salud nos preocupa ofrecer una ayuda responsable. Nos esmeramos en la valoración exhaustiva de cada caso y nos comprometemos a un servicio de excelencia. Para muchas familias, el principal desafío es encontrar una persona de confianza. La profesionalización del sector y los procesos estructurados de selección y seguimiento reducen la incertidumbre en un momento especialmente sensible. En Wayalia, somos capaces de adaptarnos a cada familia. Hay casos en los que solo precisan unas horas de apoyo al día para ayudar con el aseo, preparar la comida o acompañar a una cita médica. En otras situaciones, se requiere un cuidador interno. En cualquier caso, lo que más se necesita es de la presencia de alguien con empatía y capacidad de escucha.

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