La religiosa más longeva de España es de Gijón, acaba de cumplir 112 años con sidra y pasteles y es fan de los bollos preñaos: "Está contenta y tranquila"
Rosario Soto, residente en Santander desde hace años, celebró su día arropada por sus compañeras de congregación
La monja tuvo como regalo una bolsita de tela para sus pañuelos, un rosario y un ramo de flores con la bandera de Asturias

Rosario Soto, el día de su 112.º cumpleaños, con sus regalos, soplando las velas y con un ramo de flores con los colores de la bandera asturiana.
La religiosa gijonesa Rosario Soto Álvarez celebró hace unos días su cumpleaños con un sorbito de sidra suave y un pastel. En el dulce sopló tres velas, las necesarias para rotular sus 112 años recién cumplidos y que le hacen ser la segunda persona más longeva del país por detrás de la leonesa Teresa Fernández, que le aventaja unos meses, y la religiosa más longeva de toda España. La hermana reside desde hace años en Santander, en la comunidad que allí tiene la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, y donde la cuidan con mimo. “Le queda algún pariente que a veces viene a visitarla y siempre le traen algún detalle de Asturias. Le encantan los bollos preñaos”, cuentan sus compañeras.
Soto Álvarez nació en Gijón el día 3 de marzo de 1914 y desde hace ya un tiempo su cumpleaños se convierte en una suerte de acto institucional. La visita siempre la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y organizan una pequeña celebración en familia. “Ese día comió lo de siempre porque a ella le gusta todo lo que sea de fuente, sobre todo los garbanzos, pero también tuvo pasteles para que pudiésemos colocar sus velitas”, cuenta la hermana Carmen Pérez, que explica que la gijonesa se fue a vivir con ellas pasados ya los 90 años y que a día de hoy sigue “bien, contenta”, con buena memoria y un ritmo de vida "tranquilo".
Una fractura de cadera hace años le hace estar hoy en silla de ruedas, pero sus cuidadoras la llevan a donde pide, y en general la religiosa sigue participando en las rutinas diarias de la comunidad. El otro pequeño escollo es que a Soto Álvarez le cuesta hoy comunicarse porque ha perdido mucha audición y algo de vista, y eso le impide atender por su cuenta llamadas de sus allegados, pero sus cuidadoras la ayudan a entender los recados que le envían. Por su cumpleaños, dicen, recibió “muchos”.
Los regalos: una bolsa de tela y un rosario
Soto Álvarez pudo celebrar también sus 112 años con algunos pequeños regalos. “Le dieron una bolsita (de tela) para que guarde sus pañuelos y sus cosas, y también un rosario, porque se le había roto el suyo”, cuentan sus compañeras de congregación.
Le hizo especial ilusión, también, un ramo de flores que le hicieron sus cuidadoras y que llevaba unos lazos azules y amarillos en referencia a la bandera de Asturias. “Ella siempre aclara que es de Gijón y se acuerda de la ciudad”, completa Pérez. Las hermanas organizaron también una eucaristía de acción de gracias en honor de la gijonesa, con ella presente.
Una familia de vocación cristiana
La familia de la centenaria estuvo siempre muy ligada a la religión. Fueron seis hermanos y cinco vivieron la vocación religiosa. Uno de ellos fue el jesuita fallecido Manuel Soto, a quien la gijonesa recuerda aún hoy con mucho cariño. Su trayectoria como religiosa, cuentan sus compañeras, estuvo principalmente ligada a Oviedo.
La historia de Rosario Soto ha vuelto a trascender estos últimos días, además de por su cumpleaños, por un sentido homenaje publicado en el blog de la parroquia de San Félix de Lugones y por una reciente visita de un mediático cardiólogo, Manuel de la Peña, que visita con frecuencia a “supercentenarios” del país. Sus compañeras de congregación ya están acostumbradas a la “fama” de la religiosa, que es hoy la más longeva del país.
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