Lucía Piedra, la cadete gijonesa que ha hecho crecer la plantilla de niñas en la Escuela ciclista Las Mestas
"Antes nunca veía a ninguna chica por la carretera; ahora hay hasta ‘grupetas’ de mujeres y presta mucho", cuenta la cadete gijonesa Lucía Piedra

Lucía Piedra de espaldas, con larga trenza, entre un pelotón de jóvenes cadetes. / .

A la gijonesa Lucía Piedra Ron, de 14 años, le encanta encontrarse por las carreteras de Asturias con mujeres ciclistas. "En cuanto veo que es una chica la saludo mogollón, como si la conociera", dice con desparpajo esta joven que acaba de estrenarse como cadete en una competición en Extremadura. Y añade más: "Hace tres años salía a entrenar por la carretera de Gijón a Pola y no veía ni a una tía. Ahora se ven hasta ‘grupetas’ de chicas. Eso mola mucho".

Por la izquierda, Jana Fidalgo con Emma Buelga subida a su espalda, Alicia Díaz, Llara Meana, Alicia Valiente y Noa Fernández a su espalda / .
Recién salida de la Escuela de Ciclismo de Las Mestas, Lucía se ha tenido que ir a un equipo de Salamanca, el Enchufe solar, para seguir con su progresión deportiva. En Asturias solo hay un equipo ciclista femenino –el Viella, que lleva desde 2011 siendo un referente en España por su continuidad y sus logros- que le da el relevo a las escuelas. En el caso de Lucía Piedra "tenía una amiga en Salamanca y quería seguir compitiendo, así que me fui para allá", razona la joven.
A costa de los viajes por España que van a tener que hacer su padre y su madre de carrera en carrera, Lucía Piedra ha empezado a disfrutar de pruebas donde se juntan más de 60 chicas, como le ocurrió el pasado fin de semana. "Estar dentro de un pelotón grande es una experiencia muy guay", admite. Todo un aliciente para quien, en su día, fue un "rara avis".
"Cuando entré en Las Mestas era la única niña. Poco a poco va llegando alguna más. Eso siempre es bueno", considera. Lo que lleva aparejado el hecho de estar en un contexto tan masculino es que "las chicas tenemos menos competiciones y menos carreras, así que me tengo que ir más lejos para las pruebas; la siguiente cita será en Cantabria", expone. Por no hablar de que hay categorías en las etapas más iniciales en las que las niñas tienen que bajar de nivel para competir con chicos más pequeños y otros hándicaps que son el peaje de ser minoría y de las estructuras arcaicas que aún perviven. Nada de eso tiene que ver con los compañeros de ruedas, ya que "con ellos yo me he sentido siempre como una más en todo", ratifica Lucía.

Lucía Piedra sonríe a cámara. / .
Al rebufo de esta todoterreno que siempre quiso hacer deporte "porque haces amigos, conoces gente, compartes tiempo y aprendes muchas cosas para la vida", y también de otras pioneras como ella, este año en Las Mestas están inscritas ocho pequeñas. Su mayor número en la historia.
Ahí están luciendo coleta -la mayoría la lleva- Jana Fidalgo (13 años), Alicia Valiente (11), Alicia Díaz (10), Noa Fernández (8), Llara Meana (8), Emma Buelga (6) y las hermanas urcranianas Kira y Yeva Herasymenko.
Pero este reportaje no va de competición, aunque también. Va de la ilusión que igual que a Lucía, le hace a otras muchas mujeres de todas las edades cruzarse con otras féminas en maillot por las carreteras de Asturias. Otro territorio que va siendo conquistado para la igualdad. De hecho a Noa Fernández, de 8 años, no se le ocurre mejor manera que andar en bici "para ir disfrutando del paisaje y descubriendo nuevas aventuras". Lo mismo opina Llara Meana, también de 8 años: "Me gusta mucho ir al ciclismo porque veo mucho paisaje y es divertido".
A Emma Buelga, la benjamina de Las Mestas con 6 años, le pasa igual y está muy orgullosa porque "ya me sé los semáforos". A las tres les gustan los entrenamientos, pero más aún salir con sus padres "por la vía verde", dice una; "por la senda que hay detrás del Grupo", dice la otra, o "por la zona de la playa; me acuerdo que iba con las manos congeladas", se explaya Emma. Son las chiquitinas, pero a ellas también se las va a ver no tardando mucho por las carreteras asturianas.
A las que ya se ve alguna vez fuera del velódromo y sin complejos es a Jana Fidalgo (13 años) y a Alicia Valiente (11). A Jana le motiva ir "recorriendo sitios que no conozco". A Alicia, por contra, son "las carreras lo que más me gusta". Piensan en hacer rutas a dos ruedas por el Principado y aseguran que "nada nos da miedo". Y si se les dice que no hace tanto tiempo que apenas se veían "coletas" por las carreteras regionales Jana y Alicia se miran incrédulas. ¿Qué les parece? "Que las chicas se perdían mucho", indican ambas.
"Se está abriendo una brecha en las escuelas y eso se traslada a las carreteras. Antes tenías que ir buscar niñas para las escuelas, ahora ya vienen ellas solas. Aunque sean pocas ya entran de una forma no forzada". Lo cuenta Jonathan Valiente, padre de Alicia y entrenador en Las Mestas "porque empecé a venir con ella y acabé liado yo también". Aún se acuerda cuando, recién inscrita su hija en la escuela ciclista, una vecina le preguntó. "¿Así que la niña corre en bici? Salió machorra, ¿eh?". En esa broma, que seguro que lo fue, está toda la visión arcaica de una sociedad que va a tener dejar de extrañarse de que haya bicis con luces de posición en forma de corazones. Como la de Emma.
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