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La socialista Natalia González deja su acta como edil en Gijón: "El PSOE está revisando sus protocolos para casos de acoso"

"Mi pena es no haber podido desarrollar el nuevo modelo de atención social pero llegó la pandemia y hubo que afrontar la emergencia"

"A la política social de Gijón le falta impulso político"

Natalia González, en LA NUEVA ESPAÑA de Gijón

Natalia González, en LA NUEVA ESPAÑA de Gijón / Juan Plaza

La socialista Natalia González Peláez (Francia, 1966) dice adiós a casi siete años de presencia en la Corporación gijonesa. Ahora desde la oposición pero antes desde un gobierno que la puso al frente de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, la entidad donde había trabajado entre 2006 y 2011 y desde la que tuvo que encarar una pandemia. Su trayectoria política incluye haber sido dos años diputada nacional y su carrera profesional suma 27 años como abogada en el Centro Asesor de la Mujer del Ayuntamiento de Laviana. A su trabajo y su familia dedicará ahora todas sus horas.

¿Se va con la pena de haber dejado algo sin hacer?

Teníamos muchas propuestas que nos duraron poco porque en cuanto empezó la pandemia lo que tuvimos que hacer fue afrontar la emergencia. Nuestra idea era cambiar el modelo. Ver la política social como algo más grande, con mayor ambición. Intentamos que los servicios sociales se ocuparan de lo que realmente se tenían que ocupar y que el resto de áreas municipales también asumieran sus responsabilidades. Un ejemplo: el traslado de las becas comedor a Educación. Se dieron pasos, que seguramente no se hubieran dado, en ese sentido y al tiempo analizamos qué necesidades tenían los servicios sociales municipales e hicimos un plan de acción, que ahí está. Lo hicimos con la participación de la gente de la Fundación a la que yo creo que se escuchaba muy poco. Me quedo con la pena de que eso no se haya podido desarrollar del todo.

¿Y en la oposición?

Pues a pico y pala exigiendo una y otra vez, y sobre todo, compromiso. Intentando que se aprobara ese plan de acción o que volviese a impulsarse la ordenanza de prestaciones, que es muy importante y que habíamos dejado hecha.

¿Cómo fue el momento de enfrentarse a una pandemia?

Yo recuerdo dos días concretos. Uno en la presentación del programa «Entre mujeres», donde estaba Rafa Cofiño y era un entre pasa algo, no pasa algo, como esperando... Y luego el día en que se decreta el cierre y hay que empezar a pensar que se hace. En lo primero que pensamos fue en la ayuda a domicilio. En como conciliar esa protección entre las personas que están prestando la atención y las personas que lo necesitaban. Y lo segundo el tema de los niños y niñas con becas comedor porque para muchos era la comida que tenían garantizada cada día. Íbamos mirando poco a poco que se necesitaba y tomando decisiones. Había un gabinete de crisis casi permanente con la Alcaldesa y el resto del gobierno.

¿Encontraron las soluciones?

Lo importante es que la solución no incluyera una traba burocrática que nos impidiera conceder ayudas directas. Eso hizo que las ayudas de Gijón fueran de las primeras que se dieran y con eso se ayudó mucho porque nos dimos cuenta de que había mucha gente que estaba muy muy al día. En Gijón también funcionó muy bien la red de trabajo con las entidades: trabajamos codo a codo y hablando todos los días.

En su despedida en el Pleno dijo que se debería poner en valor lo que hizo esa Corporación, gobierno y oposición. ¿Se podría dar esa unidad en una situación política tan crispada como la actual?

Sinceramente no lo sé. Soy optimista y quiero creer que sí cuando hablamos de atención a las necesidades de las personas pero también pensábamos en aquel momento que habíamos aprendido mucho y creo que hemos aprendido bastante poco. En la pandemia la gente daba lo que tenía. Ahora hay una crispación general, dentro y fuera del Ayuntamiento.

¿Cómo ve la gestión actual de la Fundación de Servicios Sociales?

Si se consultan los programas electorales de Foro y PP se ve que son muy pobres en política social. El PP, por ejemplo, dice que iba a hacer una auditoría, que ni siquiera hizo. Creo que trabajan por inercia pero no tengo claro que haya un compromiso desde un punto de vista político. Evidentemente hay una parte técnica, pero impulso tiene que ser político. Y yo hecho en falta ese impulso. No estamos avanzando Estamos haciendo, y poquito a poquito, cosas que ya estaban planificadas.

Natalia González, en un momento de la entrevista.

Natalia González, en un momento de la entrevista. / Juan Plaza

Hablemos del fallido traslado del Albergue Covadonga al Hogar de San José . ¿Qué reflexión le generó el rechazo vecinal y la decisión de la Alcaldesa de frenar esa operación?

Un error importante fue no trabajar con las entidades sociales y los vecinos desde un principio. Eso lo primero. Las protestas me recordaron otra época cuando se planteó el edificio social de El Natahoyo y la decisión de Foro y Carmen Moriyón fue que no se hiciera realidad. La Alcaldesa hizo ahora lo mismo que había hecho en 2011 con una decisión que supuso lastrar una serie de cambios en servicios sociales que estaban directamente relacionados con ese edificio.

¿Una decisión, la actual, con la que la Alcaldesa desautorizó al concejal responsable (por el popular Guzmán Pendás)?

Ese es uno de los problemas de este gobierno, que son dos gobiernos diferentes que en momentos determinados se desautorizan. La Alcaldesa, cuando considera, coge las competencias. Acaba de hacerlo en educación. Los directores y directoras generan una plataforma para defender sus reivindicaciones y se reúnen con la Alcaldesa sin la presencia del concejal. O el problema en Emulsa con los contenedores de ropa usada.

Usted también presidió la Empresa Municipal de Vivienda (Emvisa), que acaba de presentar el programa de alquiler Gijón confía alquilando. ¿Es el camino?

Nosotros hicimos Xixón Alquila. ¿Lo denominan fracaso? No lo se. Viviendas a nivel particular no fueron muchas pero funcionó muy bien con las entidades sociales. En Gijón confía alquilando la única diferencia es que se incorporan las inmobiliarias, que no se yo. Y luego está que muchas personas que opten por este programa no van a poder acceder a la ayuda al alquiler. En nuestro mandato trabajamos para aumentar el parque público de vivienda con la transformación de locales, comprando pisos, buscando la cesión del Principado de viviendas en Cimavilla, con el proyecto de La Camocha... Todo eso con la pandemia por medio. En cuanto a las ayudas al alquiler cuanto entramos el plazo de concesión estaban en más de seis meses y lo dejamos en un plazo adecuado. Yo a Emvisa la veo ahora mismo paralizada. Las viviendas de La Camocha aún no están, tres años después.

Al tiempo que dejaba su acta de concejala dejaba la secretaría de Igualdad de la FSA. ¿Cómo ve el caso del exconcejal Iván Álvarez Raja? Tras ser apartado de militancia tras una denuncia interna de acoso sexual planteó la necesidad de revisar los protocolos del PSOE que avalan esa decisión sin que él sepa quien le acusa y exactamente de qué.

Lo primero de lo que hay que ser consciente es de que esto no es un tema de la secretaría de Igualdad , los protocolos en el PSOE están en el ámbito de la secretaría de Organización. Pero lo que me consta es que se está en un proceso de revisión de los protocolos con una entidad especializada en violencia de género que permita un equilibrio y la protección de ambos pero, sobre todo, el acompañamiento de la víctima.

Ahora que se va, ¿cómo ve la situación del PSOE en Gijón?

En lo que tiene que ver con el grupo municipal desde el principio lo que se ha intentando hacer es un trabajo lo más coral posible, y ese trabajo está ahí. Un trabajo coral a pico y pala. Y hemos avanzado bastante en lo que tiene que ver con la unidad de la propia Agrupación. No estamos en la situación en la que estábamos hace un tiempo y eso es importante. Hay muchas ganas de trabajar y mucha gente con capacidad para hacerlo, hace falta darles la oportunidad. El hecho de que yo de un paso al lado tiene que ver con eso, con que no tengo el tiempo suficiente para dedicar a la concejalía en un periodo que, en breve, será preelectoral. Independientemente de que haya una cuestión de atención a mi familia lo responsable por mi parte era dar pie a que otras personas pudieran hacer bien esa función.

En su adiós habló de sus responsabilidades con la familia, con el trabajo, con la política y de esa sensación de que nunca estaba al cien por cien donde debería estar en cada momento. ¿Esa misma reflexión la hubiera hecho un hombre?

No lo sé. Igual no.

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