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Crónicas gijonesas: el regreso de las procesiones de Semana Santa en Gijón tras la guerra civil

Durante el conflicto, que en la ciudad terminó el 21 de octubre de 1937, casi todas las iglesias de Gijón fueron destruidas y no fue hasta el 14 de abril de 1938, Jueves Santo, cuando se retomaron los pasos con las imágenes

Crónicas Gijonesas

Crónicas Gijonesas

Luis Miguel Piñera

Luis Miguel Piñera

La vida de la ciudad cambió trágica y profundamente (en todos los sentidos, como pasó en todo el país) con la guerra que comenzó el 18 de julio de 1936. Duró en Gijón hasta el 21 de octubre de 1937. Prácticamente todas las iglesias de Gijón fueron destruidas en la contienda, por ejemplo, las parroquiales de San Pedro, de San José y de San Lorenzo. Las celebraciones de Semana Santa no fueron posibles hasta el 14 de abril de 1938, Jueves Santo de ese año. Ese 14 de abril el diario "Voluntad" publicó un artículo muy interesante, de Joaquín Sotura Tuya, de dos páginas con ocho fotografías sobre las imágenes que (sólo en San Pedro) habían sido destruidas los meses anteriores. Citamos esas imágenes y pasos que vemos en las fotografías: El Nazareno, La Dolorosa, San Juan, La Verónica, La oración en el huerto, La coronación de espinas, San Pedro y Los azotes en la columna.

Hubo ese año de 1938 la procesión del Santo Entierro y partió de la plaza Mayor recorriendo San Bernardo luego Covadonga, Fernández Vallín, Corrida y plaza del Marqués. Con los pasos del Descendimiento y el Cristo yacente en una urna de cristal, y la imagen de la Dolorosa. En la procesión figuraban representantes de la Real Cofradía de la Minerva y Vera Cruz de León que habían facilitado esas imágenes. Ninguna imagen había quedado de las que había la iglesia de San Pedro y esa colaboración de la ciudad de León motivó que el Ayuntamiento nombrase a los leoneses "Huéspedes de Honor". Incluso motivó el titular un tiempo después como "calle León" a la que conocemos como tal, antes La Espaciosa.

Hasta ese 1938 no volvieron las procesiones a la ciudad. Ya el 8 de abril (el viernes 15 era el Viernes Santo) el diario "Voluntad" anunciaba que habría procesiones. La del Santo Entierro, con la parroquia de San Pedro instalada en la Colegiata de San Juan Bautista, tuvo (nos lo cuenta en sus escritos Miguel Dongil y Sánchez) algo digamos polémico, que no gustó mucho a los gijoneses. Se encontraban en la ciudad unos marineros malagueños que al paso del Santo Entierro por los Jardines de la Reina entonaron una saeta. Muy conocida en su tierra la tradición, pero desconocida en Gijón: "Al ver pasar la imagen de la Virgen de la Soledad el cabo Luis Gea, gran aficionado al cante flamenco, se arrancó a cantar una saeta. Aquella fue la primera saeta que se cantó en Gijón. Parece ser que los gijoneses de la época no conocían ni comprendían muy bien el rico fervor religioso popular de Andalucía y la costumbre del canto de saetas, en señal de devoción, en tanto que entendieron este acto como un hecho irreverente. La gente se ofendió y comenzó a sisear para que el referido cantaor se callara".

Leemos en la prensa local del Miércoles Santo, además del programa de la Semana Santa, que habían tenido lugar en Gijón unos cincuenta "juicios sumarísimos de urgencia" en el local que hoy es salón de actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto. Se publicaban los nombres y apellidos de todos los encausados.

Por otra parte, el alcalde de la ciudad, Paulino Vigón Cortés, publicó ese año un Bando Municipal en el que aparecen cosas como que desde la mañana del Jueves Santo hasta después de la procesión del Santo Entierro quedaba prohibida la circulación rodada por toda la ciudad salvo los servicios urgentes. La circulación de tranvías quedaba limitada esos días. La línea que venía de Somió terminaba en la plazuela de San Miguel; la de El Musel en Marqués de San Esteban y la de El Llano terminaba al comienzo de la avenida de Schulz.

En ese 1938 hubo procesión de La Soledad –"El Ayuntamiento acudió en Corporación"– por las calles de Cimavilla, a las seis de la mañana. De regreso a la Colegiata a las ocho y media del Sábado Santo "se celebraron los oficios con la bendición del fuego y el agua y misa solemne de Gloria; el agua fue distribuida al público por la tarde". Para más información (de la Semana Santa de ese año y los siguientes) es recomendable el libro "Desde la Colegiata paso a paso, 1938-1975" de Estanislao K. Lloréns Menéndez, editado en el año 2006 por la Ilustre Hermandad de la Santa Vera Cruz.

Seis años antes. Semana Santa de 1932 en el primer año en que la Semana Santa tiene lugar en el Gijón republicano. Los actos se celebraron en el interior de las tres parroquias y en El Conventín, la iglesia de las madres agustinas situada donde hoy está el centro comercial San Agustín. "Con los comercios cerrados desde el Miércoles Santo adhiriéndose al recogimiento popular de estos días", nos informa "El Comercio". Añade el diario que la tradicional procesión el Santo Entierro desde San Pedro no se celebró "a consecuencia de las circunstancias actuales". Lo mismo en 1933 donde las procesiones no salieron y las autoridades locales se abstuvieron de acudir a cualquier tipo de acto religioso.

Semana Santa de 1934, la Verónica de San Pedro estrenaba un manto de terciopelo negro regalo de una anónima devota; numerosos actos desde el Miércoles Santo hasta el Domingo de Resurrección; actos en el interior de las iglesias, pero sin procesiones en las calles. Lo mismo en la Semana Santa de 1935 y en la de 1936 tres meses antes de la guerra civil. Cultos en San Pedro, San Lorenzo y San José, en el interior. Pera además se celebraba la Semana Santa en la Colegiata de San Juan Bautista, en la capilla de los Ancianos Desamparados, en la capilla de las Madres Adoratrices, en la de las Siervas de Jesús, en los Carmelitas en Begoña, en el colegio del Santo Ángel…

Retrato de Gijón

Un grupo de mujeres en la Semana Santa de 1942.

Un grupo de mujeres en la Semana Santa de 1942. / Foto Ángel (Muséu del Pueblu d'Asturies)

Semana Santa de 1942

Esta imagen de la derecha, de la Semana Santa de 1942, muestra en el Campo Valdés de Gijón a seis mujeres con traje negro y mantilla. Todavía sin iglesia de San Pedro, puesto que hasta 1954 no se terminó el nuevo templo. Sí se aprecia lo que hoy es el colegio Santo Ángel, al fondo a la derecha. Una novedad en ese año de 1942 era que Radio Gijón retransmitía tres actos desde la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús; la Hora Santa de 10 a 11 de la noche del Jueves Santo; las Siete Palabras predicadas por el padre Moneo el Viernes Santo a las tres de la tarde y tras ello «el solemnísimo Vía Crucis solo para hombres».

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