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Víctor Manuel, en buena compañía y con mensaje, dedica "La danza del cuélebre" a Donald Trump: "Si no hubiésemos votado todos estos años, ¿dónde estaríamos?"

El cantautor abarrota el teatro de la Laboralen un concierto con mucha carga política y confidencias

M. N. / S. G.

Gijón

"Hacía un tiempo que no venía y os echaba de menos. Gracies por estar aquí". Estas palabras de En la imagen, foto de familia. sobre las tablas del teatro de la Universidad Laboral fueron, más que una bienvenida, toda una declaración de intenciones ante el público que abarrotó la sala para disfrutar de la presentación de su nuevo disco, "Solo a solas conmigo", con las entradas agotadas desde hacía varios días.

Con una banda de seis músicos, con su hijo, David San José, en la dirección, el concierto arrancó con "Déjame por Dios que coja aire", el primer tema del nuevo álbum, sobre el cansancio de la gente que se dedica a la política "y la tabarra que nos dan". No fueron las únicas alusiones a la actualidad que se escucharon en la Laboral. El cantautor asturiano arremetió contra Donald Trump, al que dedicó "La danza del cuélebre", haciendo cambios en la letra para adaptarla y terminando con la frase "si yo fuera homosexual Abascal no está mal".

Ya en el primer saludo, Víctor Manuel interpeló al público haciéndole ver la necesidad de votar, algo que él siempre ha hecho. "Si no hubiésemos votado todos estos años, ¿dónde estaríamos?", reflexionó antes de interpretar "Cómo voy a olvidarme", una canción que describe algunas atrocidades del franquismo y que ayer fue muy ovacionada en la Laboral.

Víctor Manuel, socio de honor de la Asociación Europea de Ferroviarios

Una panorámica de la sala, repleta de público. / Marcos León

"Cruzar los brazos", un clásico del 86, o una nueva versión rockera de "Déjame en paz" fueron de las primeras canciones que, poco a poco, fueron animando a los espectadores en sus butacas, al tiempo que disfrutaban con las confidencias de Víctor Manuel. Recordó, por ejemplo, cuando ganó 100.000 pesetas "de las de entonces" en un concurso del año 1967 y lo aprovechó para encerrarse en casa y componer canciones como "La planta 14" o "El abuelo Vítor".

"Quiero abrazarte tanto"; "Quién puso más", "Como los monos de Gibraltar", "La Romería", "Yo nací a la sombra de un cerezo" (una canción que hace referencia a la primera foto que posee, de cuando era niño y salía al patio del colegio con sus compañeros, y les obligaban a cantar el "Cara al sol"), "Nada nuevo bajo el sol" o "Marina" coparon la parte central de un recital en el que Víctor Manuel conquistó una vez más a los gijoneses, con sus canciones y mensajes políticos de siempre.

El broche, con "Asturias" y "Esto no es una canción", provocó el delirio de un público entregado y cantando el estribillo –"Aquí cabemos todos o no cabe ni Dios..."– a voz en grito.

Víctor Manuel, socio de honor de la Asociación Europea de Ferroviarios

La jornada de Víctor Manuel en Gijón arrancó en el Museo del Ferrocarril de Asturias, que acogió un acto para distinguir al cantautor asturiano como socio de honor de la Asociación Europea de Ferroviarios SEC-SE. El artista recibió una placa y un diploma de mano de los secretarios de la agrupación, José Manuel Rodríguez y Alberto José Sierra.

Víctor Manuel, socio de honor de la Asociación Europea de Ferroviarios | LNE

Foto de familia. / LNE

Al encuentro también acudieron Montserrat López Moro, edil de Cultura, Museos e Industrias Creativas de Gijón; Javier Fernández, director del Museo del Ferrocarril; Emilio Ruiz, escritor y director de cine; Jesús Aguilar, presidente de la Sección Española de la Asociación Europea de Ferroviarios; y Carlos Abellán, presidente general de la entidad.

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