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Puertas reventadas con arietes, agentes con pasamontañas y sobresalto vecinal: así cayeron en Gijón y Oviedo los autores del ajuste de cuentas de Llanera

Los operativos en las dos ciudades duraron toda la mañana: en Oviedo fue en Gascona y en La Corredoria y en Gijón, en la calle Ezcurdia

En la ciudad costera, registraron también el coche del sospechoso, detenido con un chándal rojo

La operación hace caer la red criminal que se encargó de matar a Emiliano "el panameño"

VÍDEO: Así fue la intervención de la Guardia Civil en Gijón relacionada con la muerte de Emiliano "El Panameño"

Ángel González

Gijón, Oviedo

Una mañana de mucha actividad en Oviedo y Gijón. La Guardia Civil dio hoy un paso decisivo para la detención de los supuestos autores de la muerte a tiros, posiblemente por un ajuste de cuentas, de Emiliano "El Panameño", el hombre cosido a balazos en Lugo de Llanera, en enero del año pasado, y cuya muerte guardaba relación con un vuelco de droga en el pasado. La Benemérita ha realizado una gran operación simultánea en tres puntos del Principado -dos en Oviedo y uno en Gijón- así como en Barcelona y Francia para hacer caer la red que ejecutó el asesinato.

El operativo, muy amplio, se ha saldado con cinco detenidos, dos de ellos en Oviedo y otro en Gijón, y los otros en Barcelona y Orleans (Francia). En las ciudades asturianas, las pesquisas se han desarrollado en pisos situados en la zona de Gascona y en La Corredoria, en Oviedo, y de la calle Ezcurdia, en Gijón, en un edificio de 14 plantas en primera línea de la playa de San Lorenzo. "A las seis de la mañana empezamos a escuchar porrazos en una puerta y pensamos que era una pelea. Luego ya vimos a la Guardia Civil con pasamontañas, escudos y arietes", explicó una vecina, residente en el mismo bloque que el detenido.

En Gijón, la operación estaba planteada para la madrugada. No fue, sin embargo, hasta las ocho de la mañana que comenzó a sentirse la actividad en la calle Ezcurdia. Decenas de agentes, protegidos con escudos y pasamontañas, accedieron al número 38 de esta calle.

Subieron al piso decimoprimero, donde se sabía que estaba el joven al que buscaban. Tras horas de registro con él mismo en la vivienda terminó por ser arrestado y conducido a los juzgados de Oviedo, donde se instruye la causa. Causa en la que, en un principio, se llegó a investigar su posible relación con los narcos dominicanos que fueron detenidos tras ir a un ajuste de cuentas a un pueblo de Toledo y enzarzarse a tiros con los GEOS de la Policía Nacional. Sin embargo, este punto está por confirmar.

Registro de un vehículo a pocos metros de la vivienda

El registro de la Guardia Civil en Gijón se prolongó hasta pasadas las once de la mañana. Tras salir los agentes del portal con varias bolsas y un patinete, los guardias bajaron al detenido. Con un chándal de color rojo y con una capucha puesta, para ocultar su rostro, lo introdujeron dentro de un todoterreno que llevaba toda la mañana aparcado en la calle Ezcurdia.

De ahí lo llevaron hasta la calle Caridad. Dicha calle se encuentra a poco más de veinte metros del portal donde se produjo el registro en la vivienda. Fueron ahí porque el sospechoso tenía aparcado su coche, un Seat de color azul oscuro.

Agentes de la Policía Local cortaron la calle Caridad, desde su acceso por Marqués de Casa Valdés y hasta su salida a la propia calle Ezcurdia. El registro del coche duró algo más de veinte minutos. Muchos curiosos se agolparon en la zona. Tras esto, ahora ya sí, el detenido fue conducido a los calabozos. Se espera que en los próximos días pueda pasar a disposición judicial. La causa, al menos por ahora, permanece a la espera de que se levante el secreto de sumario.

La entrada en el portal de la calle Ezcurdia generó un gran revuelo vecinal. Muchos de los residentes se mostraron sorprendidos por el gran despliegue de la Guardia Civil. "Es raro porque aquí no suele pasar nada. Esto es una zona muy céntrica", comentaron algunos. Otros sí que verbalizaron -eso sí, tras saber que se trataba de un operativo que guardaba relación con un ajuste de cuentas- que llevaban tiempo viendo cosas raras en el piso en el que se produjo el registro. "A veces se sentía movida y había trasiego de gente de madrugada", comentó otra vecina. "Escuchamos los golpes de la Guardia Civil. Había mucho movimiento de gente en ese piso, nunca te cruzabas con la misma persona", apuntó otra residente.

El operativo en Oviedo

El entorno de uno de los principales enclaves hosteleros de Oviedo se despertó este miércoles con un enorme revuelo. Un amplísimo dispositivo policial, “de entre 20 o 30 o incluso más agentes”, según algunos testigos, irrumpió poco antes de las siete de la mañana en la intersección de la parte baja de la calle Gascona y Víctor Chávarri.

En un primer momento los efectivos eran policías nacionales con pasamontañas y perros a los que se sumó posteriormente la Guardia Civil. Los agentes accedieron al portal número 10 de Gascona y también entraron por otro portal de la calle paralela, Alfonso III. “Al parecer también accedieron a la vivienda por el patio de luces”, relataba un habitante del bloque.

La puerta del piso de la calle Gascona donde se produjo la operación, reventada por los agentes.

La puerta del piso de la calle Gascona donde se produjo la operación, reventada por los agentes. / L. B.

Los efectivos tiraron abajo la puerta de uno de los pisos de la primera planta, accedieron al interior y tras pasar un tiempo dentro de la vivienda, se fueron con un hombre de origen extranjero detenido. “Se comenta que un vecino está implicado en un asesinato”, comentaba la gente en los rellanos sin querer entrar en más detalles sobre un vecino del que afirman no tener apenas referencias. “El piso fue vivienda vacacional mucho tiempo y ahora cambia cada poco de inquilinos”, indicó un hombre.

Desde los negocios más madrugadores de la zona siguieron el operativo con atención. “Yo creo que nunca vi tanto uniforme junto”, apuntaba la trabajadora de un establecimiento hostelero, que vio coóo agentes con pasamontañas entraban y salían del portal número 10 hasta pasadas las diez de la mañana, cuando se retiraron de manera definitiva. “No sé lo que buscarían, pero tuvo que ser algo gordo”, reflexionaba en voz alta, cuando aún no se conocían los pormenores de lo sucedido.

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