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Gijón despide a Miguel Fanjul, socio número 1 del Sporting: "Vivió mucho y vivió bien; supo disfrutar de lo pequeño"

"El mejor regalo fue tenerle como abuelo", dicen las nietas del comercial y exdirectivo del club rojiblanco, fallecido a los 102 años, en un emotivo funeral

Funeral en San Lorenzo por Miguel Fanjul, en el círculo.

Funeral en San Lorenzo por Miguel Fanjul, en el círculo. / Juan Plaza

"Mucha gente quiere ser el número 1 y Miguel lo fue, pero no gastó la vida en ello; fue feliz, se dejaba querer y no le complicaba a la vida a los demás". Jorge Cabal, párroco de San Lorenzo, resumía así esta tarde el ejemplo que a su juicio deja Miguel Fanjul, el socio número 1 del Sporting y del Club de Regatas, fallecido este lunes a los 102 años. Su funeral reunió a un buen grupo de amigos y allegados para arropar a la familia del gijonés y para despedir a un conocido vecino que, según contaron sus nietas, enseñó a su entorno a "disfrutar de lo pequeño".

Miguel Ángel Fanjul Calleja, gijonés de pura cepa, estudio en la Escuela de Comercio y se tituló como profesor infantil. Trabajó en la Fábrica de Moreda y se jubiló a los 66 como director comercial de Trefilería Moreda. Era viudo de Elena de Viedma y con ella tuvo cuatro hijos: Elena, Miguel, Juan y María. Deja nueve nietos y dos de ellos, Marta y María, le dedicaron unas palabras al término del funeral. Señalaron que su "mejor regalo" fue tenerle como abuelo y que les enseñó una idea particular sobre el "disfrutar de la vida y de lo sencillo".

Fanjul salía a pasear todos los días, mientras pudo, y tenía un banco favorito para sentarse a ver la gente pasar. Cuando llegaba a casa, recapitulaba contento a qué conocidos había saludado. Hacía chistes siempre, tenía buen sentido del humor, y necesitó siempre "muy pocas cosas para ser feliz". Sus nietas destacaron tres de esas cosas. La primera, el Sporting, un club que él "sentía como propio" y de cuya directiva formó parte durante un tiempo.

Ese carnet de socio número 1, a juicio de las nietas, fue "la mejor representación de toda una vida de fidelidad" y se sentía orgulloso de ello. La "otra gran constante" en su vida, añadieron, fue la mar, que siempre tuvo cerca gracias al Club de Regatas. "No había cosa que le gustase más que verla", aseguraron. Pero, añadieron, "por encima de todo estaba la familia", de quien se sentía siempre orgulloso, y ese sentimiento era recíproco. "Fue una suerte haberle disfrutado durante tantos años; vivió mucho y vivió bien", agradecieron.

"Lo que Gijón es"

Cabal, por su lado, enmarcó la forma de ser de Fanjul en un proverbio de La Biblia que dice: "Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones". Aprovechó el párroco de San Lorenzo para explicar que "según pasa el tiempo nos vamos complicando la vida tras años de relaciones, trabajos, alegrías y tristezas", y que quizás Fanjul fue un buen ejemplo de cómo "encontrar en lo sencillo la alegría de la vida".

"Miguel, según he leído a la familia a través de los medios, disfrutaba con su rutina, con sus paseos y con su café, con el Club de Regatas y con el Sporting, y siempre con su familia", contó el sacerdote. "Fue un hombre querido que participaba en tantas de las cosas que hacen de Gijón lo que Gijón es. Tantas cosas que, por sencillas, al final son las que nos hacen felices", añadió.

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