Casi doscientos egresados y la guerra de Irán de como telón de fondo: así fue la graduación de la Politécnica de Gijón
"Nunca los ingenieros han tenido tanto poder para conformar cómo será el mundo", con modelos contrapuestos de sociedades, señala el directivo de Arcelor en el acto de entrega de diplomas a los nuevos ingenieros del campus gijonés

El acto de la EPI, en imágenes / Ángel González
"Como ingenieros entráis de lleno en el conflicto tecnológico y sus ramificaciones industriales, energéticas y climáticas. Sois, de hecho, la fuerza de élite de esa batalla". El responsable de centros de I+D+i de ArcelorMittal, Nicolás de Abajo, se dirigió así a los más de 200 ingenieros, de un total de 420 egresados del curso 2024-2025, que acudieron este viernes al acto de entrega de diplomas de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, en la Feria de Muestras. Nicolás de Abajo pronunció una conferencia magistral en la que resaltó el papel de los ingenieros en la defensa de una sociedad con valores frente a otros modelos, enmarcándola en lo que calificó como "un conflicto mundial" en torno a las finanzas y la tecnología, en el que "su última manifestación está en el estrecho de Ormuz".
"Entráis en un mundo inmerso en un enorme conflicto que no hemos sido capaces de resolver, ni siquiera encauzar. Me atrevo a llamarlo un conflicto mundial y distinto a todos los anteriores. Un conflicto que va más allá de la guerra de Irán, de Canadá a Brasil, de Estados Unidos a China, de India a España".
Como primer nivel del conflicto mundial situó "el conflicto financiero, con guerras de tarifas, deuda cruzada entre países, intentos de cambio de moneda patrón, gastos desmedidos".
El segundo nivel del conflicto, según su análisis, es el de la supremacía tecnológica, "que hoy es más fundamental que nunca", con cambios tecnológicos a velocidad exponencial, entre los que citó la IA, el almacenamiento energético, la biotecnología, la fabricación avanzada flexible, la robótica o los nuevos materiales, entre otros.
"Podemos crear más y más rápido que nunca y hay cambios cada día. Lo que ayer era vital, hoy está obsoleto", señaló respecto al ritmo vertiginoso de la innovación, "y quien domine la innovación tecnológica dominará una buena parte del mundo desde el control de la propiedad intelectual y los activos intangibles".
Llegado a ese punto, interpeló a los nuevos ingenieros, ya que "detrás de esas macroestructuras innovadoras hay unos valores y unos modelos de sociedad. Y aquí es donde podéis y debéis posicionaros. A través de vuestro trabajo, vuestras decisiones y vuestras creaciones tecnológicas podéis activamente defender un modelo de sociedad en el que creáis", añadiendo que "nunca los ingenieros y su ingenio han tenido tanto poder en conformar cómo será el mundo".

Por la izquierda, Nicolás de Abajo, conversando con el rector, Ignacio Villaverde y la directora de la EPI, Inés Suárez Ramón / Ángel González
En ese sentido contrapuso un modelo de sociedad que protege a sus miembros con el modelo de sociedad "que se basa en una competencia feroz y la supremacía absoluta del más fuerte, marginando brutalmente al que no llega a la cumbre", la sociedad diversa en la que pueden convivir personas muy diferentes frente a otra sociedad monolítica, la "sociedad informada, que elige libremente quien la lidera y otra que se basa en tirarnos aparentemente eficientes, doctrinas y manipulaciones". En ese punto indicó a los graduados que "sois los agentes fundamentales en la creación de una u otra sociedad".
Nicolás de Abajo también les animó a innovar desde España y desde Asturias. Apostando por retener el talento, el presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, Félix Baragaño, la directora de la Politécnica, Inés Suárez Ramón también abogaron porque los egresados apuesten por desarrollar su carrera profesional en Asturias.
Intersección de conflictos.
Nicolás de Abajo pidió a los jóvenes ingenieros les pidió "que lo hagáis mejor que nosotros. Nos hemos equivocado mucho y hemos tomado malas decisiones. Nos hemos dormido en la autocomplacencia y en una infinita cadena de delegación de responsabilidades".
Tras citar los dos niveles clave del conflicto mundial, el directivo de ArcelorMittal indicó que "en la intersección entre el conflicto financiero y el tecnológico aparecen muchos otros: el conflicto energético tan presente nuestras vidas, el conflicto social, el conflicto climático que más allá de las medidas de contención de dudosa efectividad nos sacude con tragedias crecientes, y los conflictos bélicos que devastan países cercanos y lejanos y que se manifiestan como erupciones volcánicas del magma que subyace en todos estos conflictos".
También justificó por qué habla de un conflicto mundial en marcha, al considerar que el mismo se produce "cuando hay potencias instaladas en un lenguaje sobre la nueva guerra fría o caliente, cuando el gasto militar escala sin límite, cuando la economía se pone al servicio de las barreras arancelarias, cuando los países se atrincheran detrás de la autarquía tecnológica, cuando los acuerdos mundiales de comercio explotan en mil pedazos y cuando lo único seguro es la volatilidad constante y la sociedad busca hombres fuertes, a menudo brutales, que la lideren", señaló el directivo de la multinacional siderúrgica, que apuntó que ha observado "en directo· varios niveles de ese conflicto, que "se han acelerado en los últimos años y meses".
Como ejemplo de la situación en la que nos encontramos, compartió con los asistentes al acto "lo que nos dijo hace unos pocos meses el primer ministro de uno de los países antes citados. Nos presentó una idea de cómo quería que en unos años quedase el sector acerero en su país y la innovación que le llevaba aparejada. Me atreví a intentar hacerle ver que su plan nunca sería rentable. Su respuesta fue difícil de olvidar: ‘estamos en guerra, guerra financiera, pero guerra al fin y al cabo. Y durante la guerra, las reglas de la economía cambian. Ahora tengo que emplear la riqueza de este gran país en crear redes seguras de suministro, garantizar provisiones, fabricar armas y proyectiles. Sinceramente, la productividad de estas inversiones es irrelevante. Es economía de guerra. ¿Lo entiendes?’"
A las cinco semanas volvieron a su gabinete "con un plan para hacer lo que quería, sin mencionar la rentabilidad en página alguna, pero con la soberanía de la cadena de suministro y la autarquía tecnológica casi a la par".
En el marco de ese conflictomundiall aseguró a los egresados que "hay países organizando sus tropas tecnológicas, preparando miles de ingenieros para esta lucha por el control mundial a través del control tecnológico y de la propiedad intelectual. ¿Se os ocurre alguno? Seguramente sí, alguno que fabrica masivamente coches eléctricos, que son muy buenos, los mejores y más baratos, y que, gracias a una voracidad por la innovación que jamás he visto en ningún momento y en ningún lugar es capaz de crear unos modelos únicos en tiempo récord. O quizás otros países que reposan en empresas tecnológicas Estado con infinitas capacidades financieras que controlan ya buena parte del mundo digital e incluso del espacio que nos rodea. Tenéis que ser conscientes de esta situación. A veces competiréis con ellos, y otras colaboraréis con ellos".
Respecto a la innovación en España y Asturias resaltó que es posible "aunque ellos sean más y más ricos. Es posible crear una innovación diferencial y socialmente responsable y hacerlo aquí. Simplemente, chequead si vuestro esfuerzo y conocimiento técnico, construye la sociedad que queréis y conozco".
Primera promoción de Ingeniería de Datos
En el acto también intervino Marina Dáder Suárez, representante de la primera promoción del Grado de Ingeniería de Datos, que se ha graduado en este viernes, quien indicó a sus compañeros que "vamos a entrar en un mundo que necesita conocimiento, pero también criterio, preparación técnica, pero también responsabilidad. Necesita personas capaces de diseñar, construir, programar o investigar, pero también capaces de preguntarse para qué y para quién están haciendo todo esto".
El rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, quiso "transmitirle nuestro orgullo" a los nuevos ingenieros, resaltando la alta tasa de empleabilidad de los egresados "de este campus, que es un campus con especialidades muy demandadas, alineadas con la base de nuestra estructura económica que es la industria". Loa 400 egresados de este curso lo fueron de 10 másteres y 9 grados.
La entrega de diplomas y premios contó con la participación de la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón.
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