Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

«No somos un turismo de segunda»: más de 150 autocaravanas recorren Gijón en pie de guerra contra los gálibos

La protesta fue convocada por CAPA, que denuncia el «silencio institucional» para con el colectivo ante la instalación de barreras de altura en los grandes aparcamientos de la ciudad

VÍDEO: Concentración de caravanistas en Gijón

Ángel González / Pablo Palomo

"No somos un turismo de segunda, pagamos nuestros impuestos y dejamos dinero en la ciudad; estacionar no es acampar". Con esta contundencia, se pronunció este sábado el Club Autocaravanista del Principado de Asturias (CAPA) para resumir el sentir de los conductores de los aproximadamente 150 vehículos llegados de toda la región que este sábado recorrieron por la mañana las calles de Gijón. La marcha, dividida en dos itinerarios que partieron simultáneamente, a las 11.00 horas, desde los polígonos de La Peñona y Roces-Porceyo, clamó contra el "incremento progresivo de las restricciones" a este tipo de turismo itinerante, señalando la instalación de gálibos (barreras de altura) en los grandes aparcamientos de la ciudad, que el Ayuntamiento defiende en pro de favorecer la rotación en la ocupación de las plazas por los coches, aunque también impedir la entrada de grandes furgonetas y, sobre todo, de autocaravanas, bajo la supuesta premisa de que queden aparcadas durante prolongados periodos de tiempo.

Eva Díaz, vocal del ente de entusiastas de las casas rodantes, llevó la voz cantante en el inicio de la marcha realizado desde Porceyo y denunció ante los usuarios de autocaravanas allí congregados el "silencio institucional" que vienen sufriendo como colectivo desde el otoño, en concreto el mes de noviembre, fecha en la que se produjo el anuncio de la instalacion de las nuevas barreras por parte de Emulsa, que, en principio, se hará con cinco arcos a colocar en los parkings de El Molinón, Hermanos Castro y la avenida de Portugal.

"Hemos intentado reunirnos con el Ayuntamiento por las buenas y no han contestado a un solo email", manifestó la portavoz. Para el colectivo, la solución no pasa por la prohibición, sino por la regulación. "Si alguien despliega un toldo o saca mesas (acampa ilegalmente), que se le multe con 1.000 euros si hace falta, pero que no se castigue a todo un colectivo que solo quiere aparcar su vehículo", señaló Díaz, apoyada por los asistentes con gestos y palabras de respaldo. El grupo recordó que su actividad está respaldada por la Instrucción PROT 2023/14 del Ministerio del Interior, que equipara el derecho de estacionamiento de estos vehículos al de cualquier otro turismo, punto en el que quisieron hacer especial hincapié.

La reivindicación puso el foco a su vez en un presunto "doble rasero" municipal, ya que Díaz lamentó que, mientras un turismo convencional "apenas recibe vigilancia" de su actividad en la vía pública las autocaravanas son fiscalizadas al detalle en cualquiera de sus movimientos: "Parece que a la alcaldesa le molesta visualmente ver nuestras 'casas', pero olvida que pagamos una viñeta de hasta 140 euros y dejamos cientos de euros en la hostelería local cada fin de semana", amén de otras maneras de mover la economía como el elevado gasto en combustible de los motores, que gastan entre 12 y 15 litros a los cien kilómetros.

Asturias, de los sitios con "más trabas"

Para los mierenses Eduardo Sánchez, Avelino García, Isabel Piñeiro y Marisol Maté, la autocaravana ha sido su forma de disfrutar del turismo y de los viajes durante los últimos seis años. Sin embargo, lamentan cómo el panorama ha dado un vuelco radical en el último lustro y lo que empezó como una afición basada en la libertad se ha convertido en una "guerra" contra prohibiciones que consideran ilógicas.

"Ocupamos el espacio de un coche y pagamos todos nuestros impuestos, pero se nos ve como una amenaza", explican con amargura. Tras haber recorrido Francia, Italia o Portugal, donde aseguran encontrar "todo facilidades", les duele que su propia tierra, Asturias, se haya convertido en uno de los lugares con "más trabas" para el turismo itinerante, obligándoles a sentir que aquí falta "mucha evolución" para convivir con su modelo de viaje, pese a que la villa marítima es un destino harto visitado por esos turistas.

Indignados por la situación en Gijón, desde Avilés llegó un nutrido grupo de aficionados a este tipo de turismo en el que llevó la voz cantante Juana María Triviño. "Estamos indignados", resume la mujer ante la actitud municipal. "Comemos siempre fuera. Cada salida que hacemos, gastamos dinero. Y es todo el año, que no vamos quince días como dicen; yo tengo mi propia casa que es la autocaravana, me gusta aparcar y no hacer daño a nadie. Y si hay que pagar, se paga. Que hagan un área de autocaravanas del Ayuntamiento que nos cobren el agua y la luz", propone.

Desde la cuenca del Nalón acudieron varios usuarios de Sotrondio, que desmontaron también el estigma del "turismo barato" como argumento para su discriminación. "Ayer mismo nos gastamos 100 euros en una sola comida", explicó Óscar Gutiérrez, quien insiste en que no comen "sardinas en lata metidos en el vehículo" sino que buscan la gastronomía local. Además, el conductor reivindicó la higiene del colectivo frente a los turismos: "Yo tengo mi casa y mi baño conmigo; el que tiene que hacer sus necesidades fuera es el del coche porque no tiene dónde. Es absurdo que nos prohíban aparcar cuando somos los más limpios".

Por último, José Antonio Leonardo, vecino de Montevil, dio voz a otro colectivo afectado por las restricciones de gálibos: el de los autónomos o trabajadores que manejen furgonetas o furgones de gran tamaño. "La mía (furgoneta) mide 2,50 de alto, ¿dónde la aparco? Es imposible", se lamentó el hombre, que también es autocaravanista, pero que trabaja habitualmente con su furgón para realizar obras y reparaciones en fincas urbanas, especialmente por la avenida de Portugal y El Molinón.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents