Manuel Cañete Pantoja, presidente de la Federación vecinal, aspira a la reelección: "La ampliación de Cabueñes tiene que generar un hospital de vanguardia"
El veterano líder de El Polígono está cerca de continuar en el cargo hasta el 2027, tras una "decisión muy meditada" para "coincidir con el final del mandato": 2Con el tema de los accesos al Puerto no se puede jugar a ir a hacerse la foto", afirma

Manuel Cañete, presidente de la FAV, en la calle Uría. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Manuel Cañete Pantoja (Mieres, 1960) es el presidente de la Federación de asociaciones de vecinos, la FAV. Aspira, en la asamblea del día 30, a la reelección. Valora la ampliación del Hospital de Cabueñes, el cual debe ser "un centro de vanguardia".
Como avanzó LA NUEVA ESPAÑA, la ampliación de Cabueñes se irá a los 125 millones y tendrá una planta más. ¿Qué le parece?
Una de las reformas planteadas en el anterior proyecto fue añadir esa planta extra. Eso provocó, en su día, la paralización y que la obra esté como está. Lo importante es diseñar desde ya un proyecto de futuro a todos lo niveles.
Mañana se reúne la comisión de seguimiento de la obra. ¿Qué propuestas llevan?
Llevaremos temas que hemos visto desde dentro, necesidades que los propios trabajadores nos han trasladado. Esperamos aportar y que la mesa esté abierta a futuro.
¿Iniciar las obras es lo más importante?
Es lo fundamental. Pero, se debe escuchar a los profesionales y a los pacientes. Desde dentro se nos transmite que el hospital no tiene un equipo de rehabilitación acorde. Es un tema a tener en cuenta, como lo son los equipos de TAC. Antes se hacían en Jove y ahora en Oviedo. Cabueñes tiene que ser un hospital de vanguardia.
De lograr la reelección será presidente hasta 2027. ¿Cómo lo afronta?
La decisión está tomada tras reflexionarla mucho porque ya dije que mi tiempo en la Federación había pasado. Estoy rodeado de un buen equipo y eso ayuda a seguir. Hay muchos temas de calado sin resolver. Lo hablamos en la Ejecutiva y entendieron que debía continuar este periodo, que coincide con el final del mandato municipal.
Uno de eso asuntos sin resolver, los accesos al Puerto.
Cuando el Ministerio de Transportes se negó a hacer el vial de Jove, que estaba licitado, la Federación fue la primera en promover las movilizaciones y ahora respaldamos lo que hace la asociación de vecinos de La Calzada. Hay que moverse porque la resignación es mala y no se puede caer en ese modelo. Los que primero tienen que cambiar, sin embargo, son nuestros políticos. Tienen que dar una imagen clara de que no están aquí para pelearse o hacerse la foto. Sino para trabajar en el bien común.
El Ayuntamiento colocó una pancarta.
Sí, la vimos. No obstante, no se decía de quién era. Lo comenté con los concejales responsables, porque creía que esa pancarta tenía que ser de la ciudad de Gijón. No se puede jugar a ver quién se anota un tanto, sino que hay que tener claro quiénes son los culpables de esta situación. Y, en base a eso, trabajar en la misma dirección Principado, Ayuntamiento y vecinos.
¿Qué responsabilidad tiene cada administración?
El Estado, toda. Y el Principado y el Ayuntamiento en su justa medida por jugar a cambiar estaciones de sitio y convenios. Este es el cuarto convenio que vamos a tener. De quien no es culpa, eso seguro, es de los vecinos. Cascos, por ejemplo, tiene mucha culpa.
Concrete.
Hablo del metrotrén. Aquella fue una obra faraónica de más de cien millones y que ahora se valora por encima de los 400. No la necesitábamos para nada y la prueba es que la ciudad ha seguido funcionando. Sin embargo, el metrotrén ha supeditado toda la obra, así que es un problema en el origen. En su día, nadie apostaba por ello y nadie lo supo parar y decir que no. Se apostaba, de aquella, por el tranvía, pero se quiso un metrotrén que llegara a Villaviciosa.
Hablando del plan de vías. ¿Cómo ve la polémica del bosque del Solarón?
Lo primero que la concejalía de Medio Ambiente, encabezada por Rodrigo Pintueles, es de las pocas que reúne a su consejo. Lo digo porque normalmente la participación es el hermano pobre. Afortunadamente, el PP, en lo que se refiere a Medio Ambiente, cambió el chip. Recuerdo que iban a revertir la avenida de El Molinón y las piraguas iban a quedar en el Piles. Pintueles entendió eso y sus políticas van encaminadas a plantar miles de árboles.
Pero...
A eso voy. La política del Partido Popular es muy concreta con el Solarón. Tanto, que es casi el único partido que defiende edificar al cien por cien de lo que refleja el plan especial. Eso entra en contradicción con lo que ha hecho el concejal Pintueles por varios motivos. Primero, porque esos terrenos son, efectivamente, de Gijón al Norte, que es el dueño y hay que hablar con él. Y segundo, porque no es lo mismo plantar un bosque que poner un chiringuito para una fiesta o las atracciones de Navidad.
¿Qué piensa de la relación entre los socios de gobierno?
Prefiero casi no comentar... Pero, bueno, a los hechos me remito. Hay un enfrentamiento claro. Supongo que es cosa de gobernar. Pasa también con el Gobierno central. Sí que creo que falta diálogo.
¿Cómo valora el borrador del plan especial de Naval Azul?
Quiero recordar que Naval Azul es un acuerdo del Pleno. El proyecto que ahora se avanza debe surgir de esa mesa prometida y comprometida. En otras palabras, debe salir del diálogo. Espero que se vaya por el buen camino. Es fácil generar un edificio singular y proyectar la ampliación del Acuario, pero lo que ahí necesitamos es que se cumpla lo proyectado. Es decir, que se asienten empresas relacionadas con el mar y la sostenibilidad. Por eso, y lo digo con todo el respeto a la cantidad de puestos que genera, creo que Indra no está en el mejor sitio.
¿Por qué teme que no vaya a ser así?
Porque vemos que se le ponen "oiditos" a lo que pide Otea y la hostelería. Naval tiene que generar riqueza, no solo turismo. Ahí está lo que ha pasado con la calle Claudio Alvargonzález, a la que nosotros ya llamamos la avenida de Otea.
Ya que saca Cimavilla, ahí está Tabacalera.
Me parece que hay que bajarse un poco de la burra de los edificios singulares. Sí, Tabacalera está ahí. Hay un proyecto, pero falta una parte fundamental que es escuchar a los vecinos. Cimavilla no puede ser todo Tabacalera porque falta todo lo demás. Pasó sin pena ni gloria la pérdida de los fondos europeos. Parece que no hay culpables.
¿Por qué vuelve a haber lío con las fiestas vecinales?
Hay que apostar por defenderlas, pero todo lo que se hace es poner trabas. Los barrios no vaciamos la ciudad. Muchas fiestas vecinales tienen más años que Matusalén y estaban antes que la hostelería de ahora. Lo que necesitamos es que se normalicen, se legisle y se apoyen y no lo que tenemos ahora, que es un galimatías de horarios.
¿Qué proponen cómo solución?
Dos días de fiestas con un horario claro y contundente. Tan fácil como eso. Esto se tiene que aclarar de una vez porque muchos vecinos están pendientes de ver si merece o no la pena organizarlas.
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