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El pulso comercial se apaga en el barrio gijonés de Ceares: "Se echa de menos la actividad de antaño"

Los vecinos esperan que llegue el censo de locales vacíos impulsado por el Ayuntamiento

VÍDEO: La calle Progreso y sus alrededores, una zona de Gijón llena de bajos comerciales cerrados: "Es una pena"

Nico Martínez

Ceares

"Frente a nuestro bloque había una tienda de ultramarinos y, en pocos metros, había una carnicería, un quiosco, un bar...". Quien pronuncia estas palabras es Ana María Collantes, quien reside en la calle Progreso del barrio de Ceares desde que tenía 8 años. "Mis padres fueron los primeros residentes de esta calle", señala Collantes, una de las vecinas que lamenta el exceso de locales comerciales cerrados que existe en Ceares.

Aquellos que residen en esta zona de Gijón desde que comenzó a crecer recuerdan "una vida comercial" que les facilitaba el día a día y conocer a sus vecinos. Sin embargo, a raíz de las diferentes crisis que se han producido y el aumento del éxito de los supermercados y del comercio digital, ahora cuesta encontrar un negocio de proximidad abierto. "Se echa mucho de menos esa actividad. Muchos de los locales ahora están sucios y abandonados", remarcan Ana María Collantes, su marido, Ticiano Hernantes, y su hijo, Pedro.

De cara a los próximos años, estos vecinos confían en que pueda llegar a esta zona el plan que ha preparado el Ayuntamiento para acabar con los locales comerciales vacíos. Por el momento, el registro que se anunció desde el gobierno local arrancará en la zona centro y se llegará a ampliar a los ejes comerciales. No obstante, en barrios como Ceares esperan que las ayudas previstas en el Plan Local de Orientación Comercial, enmarcado en el pacto de concertación "Gijón Futuro", pueda llegar a tener su impacto en vías como la calle Progreso o las de su entorno. "Fui autónomo durante 18 años y sé lo que se agradece cualquier ayuda. Tienen que hacer algo para mejorar esto", subraya Ticiano Hernantes.

En la calle Alegría, paralela a Progreso, las sensaciones entre los residentes son similares. "Hay muy pocos negocios que hayan resistido estos últimos años. Los bares que abren acaban desapareciendo en solo unos meses", comenta José Luis González, un residente de la calle Alegría que asegura que "todas las compras que hacíamos antes en los comercios de nuestras calles ahora las hacemos en los supermercados". "No están lejos, pero se pierde esa cercanía que había porque no compras lo que venden tus propios vecinos", agrega.

Incremento de trasteros

En esa misma línea se pronuncia Estefanía Fernández, quien desde que nació hace 29 años reside en la calle La Paz. "Durante mi infancia y mi adolescencia recuerdo que había mucho más movimiento de gente. Ahora está todo un poco muerto", expresa Fernández, quien incide en que "muchos negocios se han ido al centro o a Schulz". Otros, en cambio, "no han podido sostener sus negocios por las crisis", argumenta esta joven.

Entre las soluciones que proponen los vecinos de Ceares para paliar la cantidad de bajos en desuso aparece la posibilidad de facilitar la conversión de esos locales a viviendas. Otra opción que ven positiva en algunos casos son los trasteros, que ya han comenzado a crecer en este barrio de Gijón en el que sus residentes añoran las bondades de la vida comercial de antaño.

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