Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Problemas con el alcohol y riesgo de exclusión social: los argumentos del gijonés que grabó a mujeres desnudas en un centro de la ciudad

El implicado ya fue condenado en 2022 por hechos similares

El Palacio de Justicia de Gijón

El Palacio de Justicia de Gijón

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

A puerta cerrada y solo para reconocer los hechos. Así se celebró este martes en el Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón el juicio por el caso del hombre acusado de grabar a mujeres desnudas en un centro social de Gijón. El implicado, que ya fue condenado en 2022 por unos hechos parecidos, se limitó a reconocer los cargos y así logro una rebaja de condena. Se le pedían diez años y medio de prisión por tres delitos de descubrimiento y revelación de secretos. Y fue condenado, al menos sobre el papel, a siete años y medio de cárcel por estos hechos.

En un principio, según las fuentes consultadas, está encima de la mesa la posiblidad de plantear una suspensión de la condena. El ahora condenado alegó que tenía problemas con el alcohol y que está en riesgo de exclusión social. La Fiscalía considera que con él concurría la agravante de reincidencia por no ser la primera vez que comete unos hechos similares. Estas mismas fuentes explicaron, no obstante, que dicha condena estaba extinguida desde el 2024.

El implicado, nacido en 1983, reconoció que  colocó el 29 de octubre de 2024 una cámara oculta en un centro social de la ciudad en el que acuden personas vulnerables en riesgo de exclusión. Introdujo una mochila en el baño de mujeres con un móvil colocado a modo de cámara oculta. Y logró grabar en días sucesivos a tres víctimas. Las grabó y conservó los vídeos. Sin embargo, perdió el teléfono el 12 de noviembre, lo que permitió a la Policía Nacional descubrir los vídeos y llegar hasta él.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents