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Una descarga de alta intensidad y el corazón del gijonés Francisco Gómez recobró el ritmo bueno: así es la nueva cirugía de Cabueñes para tratar a pacientes con arritmia

El hospital inicia la intervención de ablación por electroporación para enfermos con fibrilación auricular: "Minimiza los riesgos y la eficacia es del 85 por ciento"

"Estoy pudiendo empezar a hacer vida normal. Me noto perfectamente", celebra uno de los dos primeros asturianos operados con esta técnica

El Hospital Universitario de Cabueñes inicia la cirugía de ablación por electroporación para pacientes con arritmia

Juan Plaza / Amor Domínguez

Gijón

En una sala de cardiología intervencionista del Hospital Universitario de Cabueñes (Gijón), dotada con tecnología de última generación, un equipo configurado por un cardiólogo, un anestesista, tres enfermeras y una experta en navegación mediante consola se disponen a aplicar una técnica recién estrenada: un procedimiento para corregir arritmias que, además, reduce de manera muy notable los efectos secundarios.

La denominada ablación por electroporación está orientado a pacientes con fibrilación auricular, una de las arritmias más prevalentes y la más frecuente en los servicios de urgencias. La ablación por campo pulsado utiliza "impulsos eléctricos de alta intensidad y corta duración", destaca Diego Pérez Díez, coordinador de la Unidad de Arritmias del centro sanitario gijonés, quien agrega que esta técnica ofrece como ventaja principal un impacto "muy selectivo" sobre el tejido cardíaco responsable de la arritmia, lo que comporta una "afectación mínima a las estructuras adyacentes".

La fibrilación auricular es una patología que disminuye la capacidad de la aurícula para contraerse y, por consiguiente, aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares. Provoca palpitaciones, mareos, fatiga… con visitas recurrentes a los servicios de Urgencias. Algunos pacientes ingresan por cuadros de retención de líquidos derivados de una insuficiencia cardíaca. Asimismo, conlleva aumento de mortalidad, riesgo de ictus, necesidad de medicaciones anticoagulantes y antiarrítmicas…

Equipo que aplica el procedimiento antiarritmias en el Hospital de Cabueñes. Desde la izquierda,  Lidia Gómez, técnica del navegador; Sara Castro, Emma Fernández y Laura Bastián, enfermeras;  Ignacio Cortina, anestesiólogo, y Diego Pérez, coordinador de la Unidad de Arritmias. | juan plaza

Equipo que aplica el procedimiento antiarritmias en el Hospital de Cabueñes. / Juan Plaza

El recurso a la ablación por electroporación "minimiza" los riesgos de problemas como perforaciones, derrames pericárdicos o lesiones del esófago o del nervio frénico. "Esta tecnología es mucho más segura, se efectúa en menos tiempo y la eficacia es muy similar o ligeramente superior" a la que ofrecen los procedimientos que se empleaban hasta la fecha, señala el doctor Pérez. La tasa de resoluciones de las arritmias se sitúa "entre el 80 y el 85 por ciento", subraya Diego Pérez.

No obstante, las técnicas más veteranas, como son la radiofrecuencia y la crioablación, continuarán aplicándose a los pacientes a los que puedan reportar mayores beneficios.

Habla uno de los pacientes intervenidos

El pasado 4 de febrero, el equipo del Hospital de Cabueñes practicó las primeras dos intervenciones con este procedimiento, con la colaboración del doctor José Rubín, del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). En el momento actual, y ya de forma autónoma, el grupo gijonés lleva cerca de una decena. Uno de los pacientes intervenidos ha sido Francisco Gómez Álvarez, celador de Cabueñes hasta su jubilación. Su actividad física, frecuente, se había restringido a raíz de sufrir hasta cinco arritmias auriculares en un periodo inferior a un lustro. "Estoy pudiendo empezar a hacer vida normal. Me noto perfectamente", explica a LA NUEVA ESPAÑA. Y puntualiza: "Ni durante la intervención ni después sentí molestias".

Francisco Gómez, en Gijón

Francisco Gómez, en Gijón / Ángel González

Como se ha indicado, la fibrilación auricular es, con diferencia, el tipo arritmia con mayor prevalencia. La persona que la sufre suele presentar abundantes síntomas. Existe para ella tratamiento farmacológico, pero en ocasiones no queda más remedio que recurrir a un procedimiento intervencionista.

El paciente, previamente seleccionado, acude al Hospital de Cabueñes el mismo día de la intervención, en ayunas. Entra en juego el anestesiólogo del equipo, habitualmente Ignacio Cortina de Castro: "El acceso al corazón se efectúa a través de la ingle. Podemos hacer entre dos y tres casos en una mañana", indica el doctor Cortina.

El papel de la enfermería

Entre tanto, el personal de enfermería se centra en proporcionar bienestar al paciente durante la intervención. "Nos encargamos de que esté confortable, de mantener las constantes vitales", asevera Laura Bastián Piquín. Otra de las enfermeras de arritmias ejerce el papel de segundo operador, de soporte para el cardiólogo, asumiendo la responsabilidad sobre los catéteres, vainas o guías, que son largos y requieren un manejo específico. El campo quirúrgico requiere la máxima asepsia.

Según la experiencia de Laura Bastián, el paciente suele llegar a la sala de arritmias "consciente, orientado y algo nervioso". En este contexto, "lo que intentamos es acogerle, que esté cómodo, que sepa que está en buenas manos, que lo está...". La enfermera gijonesa hace hincapié en que el usuario "sabe que, si algo va mal, vamos a hacer todo lo posible para resolverlo". Y concluye: "Pienso que esto conseguimos transmitirlo, porque los pacientes salen muy contentos".

Hora y cuarto de intervención

En torno a una hora y cuarto dura la intervención. Y lo habitual es que el paciente reciba el alta ese mismo día, a última hora. ¿Qué sucede después? En algunos casos, sobre todo en personas más jóvenes y con menos factores de riesgo, se puede suprimir la medicación anticoagulante y la antiarrítmica. En los que esto no resulta posible, las personas intervenidas "dejan de tener arritmias y de acudir al hospital", precisa Diego Pérez.

Las arritmias son más frecuentes en hombres que en mujeres, aunque a partir de determinada edad la incidencia tiende a equipararse. La franja de edad suele situarse entre 40 y 70 años, si bien se registra una tendencia a personas más jóvenes debido a factores como el estrés o el ejercicio físico de alta intensidad.

Salir a pasear con su familia o montar en bicicleta siempre habían sido algunos de los planes favoritos del gijonés Francisco Gómez Álvarez. Sin embargo, este vecino de Laviada comenzó a verse muy limitado por las arritmias auriculares. Ahora, a sus 68 años, celebra el estado de forma en el que se encuentra después de haber sido intervenido en el mismo centro sanitario en el que prestó servicios durante tantos años. "Me ha aportado mucha tranquilidad. Aunque todavía hay que pasar un tiempo en observación, lo llevo todo bien y no ha habido ninguna mala sensación", destaca Francisco Gómez. Cuando sufría fibrilaciones, en sus sucesivas visitas al servicio de Urgencias "conseguían ponerme el corazón a un ritmo normal". Ahora, "con la ablación te quitas muchos dolores de cabeza", culmina este gijonés.

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