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Premios, manifiestos y la visita de una afamada actriz española: así celebró la ESAD en Gijón el Día Mundial del Teatro

"Admirar el trabajo y ver lo bueno del otro nos hace mejores", aconsejó la intérprete a decenas de futuros profesionales del arte dramático, a los que invitó espontáneamente a sentarse en corro en el escenario para mantener un coloquio

La actriz Melani Olivares visita en Gijón a los alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático, que celebran el Día Mundial del Teatro

VÍDEO: Oriol López / FOTO: Marcos León

"Admirar el trabajo de los demás y ver lo bueno del otro nos hace mejores" o "huid de los entornos tóxicos, porque nos avocan a lo mismo" fueron algunos de los consejos que resonaron este viernes entre las cuatro paredes de la caja escénica del teatro "Alejandro Casona", es decir, el de la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias (ESAD), cuyos alumnos y alumnas celebraron el Día Mundial del Teatro. Esas palabras llenas de interés, de velar por el bienestar del futuro del actoraje de la piel de toro, no salieron de los labios de alguien aleatoria, sino de la afamada actriz Melani Olivares, que tuvo a bien de acercarse hasta Gijón para celebrar la efeméride teatral en compañía de estos chicos y chicas, a los que invitó a charlar en corro en el centro del escenario.

En la ceremonia, en la que la intérprete catalana compartió un coloquio con los estudiantes, también se entregó el XIV Premio Nacional de Escritura Dramática "Dulce por Amargo" a Fátima Frutos, se leyó el manifiesto del actor Willen Dafoe escrito para la ocasión y, por supuesto, hubo lugar para las representaciones y la expresión corporal.

El coloquio que ofreció Olivares tuvo como maestro de ceremonias a Nacho Ortega, el director del centro educativo. Ortega expresó que el Día Mundial del Teatro no es solo para celebrar a todas las personas que pertenecen al gremio, sino que las artes escénicas son "un bien público esencial y una herramienta crítica de resistencia".

Cuando ambos estuvieron sentados en sendos sillones ante un anfiteatro donde había cerca de cien personas, la actriz manifestó su plena intención de "escuchar las preocupaciones de los alumnos" de primera mano. Entonces, espontáneamente, Olivares planteó un cambio de guion, dada la lejanía que percibía entre el público y los dos interlocutores: que todo el mundo se acercase a ellos para charlar.

Dicho y hecho. Se cumplió el deseo de la catalana y, una vez retirado el mobiliario del escenario, se formó un corro de más de sesenta alumnos de la ESAD, sentados todos en al estilo indio. "¿Tenéis preguntas? Venga, si lo estáis deseando, decidme", les animó la invitada, que en todo momento hizo gala de su simpatía y desparpajo característicos. Así, comenzaron los primeros planteamientos, que tuvieron mucho que ver con las miras puestas a futuro que tienen los alumnos y alumnas.

"Me da miedo pensar si hay un sitio para mí en la industria al acabar los estudios", fue una de las dudas que lanzó uno de los chicos. "Aquí (en la escuela) estás como protegido, en una burbuja, pero luego sales y estás solo", prosiguió. "Estás solo ya", le cortó Olivares, que les soltó una verdad a bocajarro: "y lo estarás a lo largo de toda la carrera; vivimos solos y morimos solos". Posteriormente, es cuando Olivares entró en la disertación sobre el entorno que rodea a las personas con la que se abren estas líneas e invitó a al alumnado a rodearse del "mejor entorno posible" y de "los mejores", no en el sentido técnico, sino "los que más se mueven". "Si tienes un entorno de mierda, mucha gente no tiene capacidad para salir de ahí, le tira para abajo", sentenció.

Hay quien, además de actuar, quiere escribir libretos. Así lo planteó una alumna, dudosa de conseguir que haya personas que interpreten sus textos. En ese sentido, la madrina del acto dio una solución sencilla: empezar con lo mínimo disponible. "Emprended una compañía de teatro con vuestros compañeros" o "¿En Gijón hay salas pequeñas para hacer funciones? Ofreceos", fueron algunas de sus soluciones, antes de ponerles su ejemplo de juventud. "Nosotras no teníamos ni un duro; nuestra escenografía eran unas mesas de conglomerado donde metíamos todo el atrezo", explicó, para dar a entender que no todo puede ser lujo y oropel desde el principio, antes de proseguir con el diálogo, que se extendió durante una hora y media aproximadamente.

Premios y más

En cuanto al acto en sí, donde la actriz fue homenajeada con un vídeo sobre su trayectoria completa producido ex profeso para la ocasión y que la hizo estallar en lágrimas de emoción, también tuvo lugar dentro de su programación para otros apartados. En primer lugar, la entrega del XIV Premio de Escritura Dramática "Dulce por Amargo". Se otorgó por mayoría por el mérito a "Tiempo de Mareas", texto que se impuso a otros 67 postulados y que, según el jurado, representan de forma "perfecta" los valores del galardón por "ser un texto de belleza literaria innegable y con una protagonista femenina que engloba varias desigualdades; mujer madre y viuda", que habla de la memoria histórica a través de una exiliada republicana que viaja en barco. "Se lo dedico a las mujeres que nunca se rinden y luchan en Palestina, Oriente Medio, Cuba y en todos los países atacados por la guerra", expresó su autora.

La ceremonia, que incorporó una representación teatral por cortesía de las alumnas del primer curso académico de ESAD, acogió también la lectura del manifiesto por el Día Mundial del Teatro, que también suele celebrar el teatro Jovellanos. Escrito por Dafoe, su lectura corrió a cargo de los estudiantes Anna Millán y Pablo Llaneza. Los dos jóvenes transmitieron las ideas del talentoso actor estadounidense conocido por "Platoon" o "La última tentación de Cristo", por citar dos películas dentro de su extensísima y exitosa filmografía. El intérprete hace un recorrido en su reflexión tanto por su trayectoria, que tuvo "humildes comienzos" en Nueva York y en las que a veces en las representaciones de su compañía teatral había "más actores que público", hasta por los derroteros tecnológicos actuales.

"El 'elefante en la habitación' son las nuevas tecnologías y las redes sociales, que prometen conexión, pero aparentemente han fragmentado y aislado a las personas; el contacto humano corre el riesgo de ser reemplazado por relaciones con dispositivos" sentencia el actor, que lanza una consigna muy clara: "el teatro, como forma de arte total, puede hacernos ver lo que fue, lo que es y lo que nuestro mundo podría ser".

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