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La figura de la semana: Patricia Menéndez del Valle, el metrónomo de la cofradía más antigua

Vecina "de toda la vida" del Barrio Alto, donde trabaja como auxiliar de farmacia, desde hace ocho años se encarga de coordinar los movimientos de los porteadores de una agrupación en la que disfruta junto a su marido, Javier, y su hija de 10 años, Valeria

Patricia Menéndez del Valle

Patricia Menéndez del Valle / Mortiner

Cimavilla

La bendición de los ramos en la capilla de los Remedios y la posterior procesión de la Borriquilla a San Pedro servirán para confirmar la llegada de las fechas más esperadas por cofrades como Patricia Menéndez del Valle, la capataz de la Hermandad de la Santa Vera Cruz. Para ella, que el inicio de la fiesta cristiana en su ciudad tenga lugar en Cimavilla resulta muy especial, ya que toda la vida de esta gijonesa ha transcurrido como residente del barrio Alto.

Patricia Menéndez del Valle (Gijón, 1975), la pequeña de cuatro hermanos, disfrutó de una infancia repleta de diversión en las calles de su querido barrio. Allí le criaron sus padres, Conchita e Hipólito, quien a diario se trasladaba a Lastres para desarrollar sus tareas como patrón del barco "Flor del Cielo". La perseverancia y la tenacidad que le inculcaron le sirvieron a Menéndez para completar con éxito sus estudios en el antiguo colegio Cabrales y en el Instituto Jovellanos. Al mismo tiempo, Patricia y su hermana Inmaculada viajaron a numerosas ciudades junto al grupo de baile tradicional "Aires de Asturias", del que formó parte hasta los 40 años.

La idea que tenía siendo adolescente de cara a su etapa universitaria giraba en torno a la posibilidad de matricularse en Veterinaria, ya que desde pequeña fue una amante de los animales. Al no obtener la nota requerida, finalmente optó por estudiar Biología para más tarde especializarse en Biología Animal. En cambio, poco más tarde de acabar el grado en la Universidad de Oviedo le surgió la oportunidad de trabajar como auxiliar en la farmacia de la calle Escultor Sebastián Miranda, el negocio en el que continúa a sus 50 años.

A pesar del escaso tiempo libre del que puede disfrutar, Patricia Menéndez del Valle es una de las componentes más activas de la Vera Cruz, así como de la del Carmen. Su entrada en la hermandad más antigua de la ciudad se produjo en 2012. Tanto ella como su compañero de vida, Javier Fernández, también vecino de Cimavilla, tomaron la decisión de entrar en la cofradía como porteadores y tan solo seis años después, en 2018, "Patri" fue nombrada jefa de porteadores de la Vera Cruz.

Desde entonces, el resto de integrantes de la cofradía cuentan con una capataz que cuida al milímetro los movimientos de quienes se encargan de llevar por las calles de la ciudad las imágenes de la Vera Cruz. "Es una jefa de porteadores estupenda. Pone muchísimo empeño", remarcan los componentes de una hermandad en la que Patricia Menéndez ha vivido alguno de sus recuerdos más entrañables. En el primer escalón de esa larga lista de instantes siempre permanecerá la Semana Santa de 2016, en la que su hija Valeria salió en las procesiones como una cofrade más teniendo apenas 20 días. Ahora acaba de cumplir 10 años y le encanta seguir los pasos de su madre. Tampoco olvidará Patricia Menéndez las primeras veces en las que se dirigió a los porteadores al grito de "¡Atentos, al hombro!", las tres palabras que tanto le gusta pronunciar cuando llega la fiesta cristiana.

Más allá de estos instantes, uno de los logros de la Vera Cruz de los que presume "Patri" es la capacidad de haber logrado que cada año se sumen más mujeres como porteadoras. Atrás quedan aquellos años en los que algunos hombres tuvieron que ayudar a llevar la Verónica al no contar con suficientes mujeres en la hermandad.

Patricia Menéndez, con el tesón y el carácter "playu" que tanto la caracterizan, es ya una líder trascendental para el funcionamiento de la Vera Cruz, en la que también colabora a la hora de restaurar los pasos y las imágenes o en cualquier otra necesidad que surja. Ver cómo el éxito de las procesiones y el resto de actos de la Semana Santa están en fase de crecimiento en Gijón le sirven a esta gijonesa como estímulo de cara a sus obligaciones laborales. Entre sus grandes pasiones también hay espacio para viajar, practicar krav magá y asistir a El Molinón cuando juega el Sporting de Gijón, el club al que le acercó su pareja siendo jóvenes y del que ya es socia de plata.

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