La historia del cementerio de El Sucu: 150 años desde su primer enterrador
El 1 de enero de 1876, alejado de la población, en un alto (por salubridad) y con un muro alrededor, se inauguraba el cementerio de Ceares, cuyo nombre está ligado a los ritos funerarios prehistóricos y donde José Sánchez Suárez, "El Pintu", fue su primer enterrador

Crónicas Gijonesas

"Y en el caso de que falleciera en Gijón mando que se me dé sepultura en el nuevo cementerio a cuya construcción he contribuido con mis continuos ruegos y solicitud, previniendo que si no hubiera inconveniente se me dé sepultura cerca de la puerta para que mis huesos reposen al lado de los de mis padres y hermanos que yacen en la capilla de nuestra familia contigua a la citada puerta, que con consentimiento mío se abrió desde ella".
Este deseo de Jovellanos en su testamento refleja el ejemplo que él y otros ilustrados pretendían dar en el sentido de querer ser enterrados en cementerios y no dentro de las iglesias evitando así los frecuentes focos de insalubridad, antihigiene y epidemias que esto motivaba. Se refiere Gaspar Melchor de Jovellanos al "Cementerio en los rodeos de la iglesia" situado naturalmente junto a San Pedro. Luego vino el cementerio de La Visitación que se inauguró en 1843 también muy cerca de San Pedro en el solar que ocupa hoy la casa parroquial y la residencia Cimadevilla. Estuvo activo La Visitación hasta que se inauguró el de Ceares ahora hace siglo y medio.
Jovellanos murió en Puerto de Vega en el año 1811 y en el gijonés cementerio junto a San Pedro estuvieron enterrados sus restos unos años, desde 1815 hasta 1842. El de Ceares, "El Sucu", se inauguró el 1 de enero de 1876 hace 150 años. Alejado de la población y en un alto (por salubridad) y con un muro alrededor.
Numerosos expedientes y anotaciones en los libros de Actas Municipales (conservados en el Archivo Municipal de Gijón) dan cuenta de las vicisitudes relativas a las construcciones, clausuras o reformas de los cementerios gijoneses, de instrucciones en cuanto a condiciones de los cadáveres y de otros temas similares. Es muy ilustrativa, en este sentido, la consulta del "Reglamento para la dirección y cuidado del nuevo cementerio de la villa de Gijón [el de Ceares]" fechado en noviembre de 1876 a los once meses de estar activo.
En el Reglamento se da cuenta de los deberes y derechos del enterrador y del capellán, así como normas relativas a los enterramientos y mantenimiento del cementerio de Ceares. También se fijan las tarifas a cobrar en cada caso o normas tendentes a la salubridad como la citada en el artículo 26: "El transporte de cadáveres se hará antes de las ocho de la mañana o después de las cinco de la tarde exceptuando los que por orden facultativa deban ser transportados a cualquier hora del día". Norma que modificaba otra anterior, del año 1852: "La traslación de cadáveres se hará, o a la hora después del toque de oraciones o por la mañana a la hora a más tardar después de haber amanecido".
El maestro de obras Cándido González fue quien primero trazó los planos del cementerio de Ceares (El Sucu) y con el tiempo los arquitectos Lucas María Palacios, Mariano Medarde de la Fuente y Miguel García de la Cruz modificaron sucesivamente la planimetría. La más cercana a lo que vemos ahora es la de Lucas María Palacio. El terreno donde se instaló El Sucu era llamado anteriormente "La llosa de los valientes".
La página web del Ayuntamiento de Gijón apunta que el nombre de "El Sucu" está ligado a los ritos funerarios prehistóricos de la región ya que un "sucu" en asturiano "significa un montículo de tierra o una arruga en el terreno y de este modo nos evoca un túmulo funerario".
El primer enterrador del cementerio de Ceares fue José Sánchez Suárez "El Pintu". Su padre ya era el enterrador en La Visitación y él lo ayudaba, y en Ceares ya fue el hijo el enterrador oficial. José Sánchez Suárez, "El Pintu" murió en el año 1913 (los enterradores también mueren) tras trabajar en el oficio casi cuarenta años. Esa figura, con aspecto misterioso, sin casi relación con mortales y viviendo justo al lado del muro de El Sucu (por fuera) hizo de "El Pintu" un ser como de leyenda. Efectivamente existía, la gente lo veía cuando subía a El Sucu para acudir a los entierros, pero nadie lo recordaba andando por la ciudad, por las calles de Gijón.
"El Pintu" murió a los 79 años el 14 de marzo de 1913, y en la esquela que publicó "El Noroeste", sin citar su apodo, vemos que su esposa era Cándida Medina y que tenía dos hijos, Félix, sepulturero también, y José. En la complementaria "nota necrológica" sí se citaba su apodo, muy popular en toda la ciudad. La expresión local "Yes buenu pal Pintu" de ahí proviene. Eres bueno para el enterrador, o sea que eres malo. En el actual callejero figura desde hace muchos años una vía junto al cementerio llamada Camino del Pintu, hoy atravesando el parque de Los Pericones, porque ahí tenía su casa el enterrador.
La leyenda local dice que el primer enterramiento en "El Sucu" fue una mujer de nombre María García. Documentado está el primer enterramiento en la parcela civil: el de Luis Truan Lugeon el 20 de junio de 1876 y cuyo mausoleo seguimos viendo en la actualidad. Digamos una cosa respecto al de "La Visitación". Emilio Robles Muñiz "Pachín de Melás" en el diario "La Prensa" del día de Todos los Santos del año 1929 aporta el dato. Que el cementerio de La Visitación tuvo ese nombre "porque el primer cadáver allí enterrado fue el de una señora llamada doña Visitación Jove".
Retrato de Gijón

Cine Robledo. / Foto Lena (Muséu del Pueblu d'Asturies)
Cine Robledo
Cine Robledo, calle Corrida esquina con Asturias. Espectacular iluminación ante el estreno de la película "La violetera" protagonizada por Sara Montiel y Raf Vallone el domingo 6 de abril de 1958, Domingo de Resurrección. La empresa anunciaba que ante la demanda de localidades se proyectaba también, sólo ese día, en el cine Arango que era del mismo propietario. En cartelera estuvo en el cine Robledo hasta fin de mes. Era la reapertura del cine tras una profunda remodelación y, casualmente ese mismo día se inauguraba el cine Hernán Cortes en la cercana Cuesta de Begoña. La imagen de la derecha es de Foto Lena y está conservada en el Muséu del Pueblu d’Asturies.
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