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Nuria Fernández, jefa del servicio de Pediatría del Hospital de Cabueñes: "De 10 niños que nacen al día en Gijón, buenamente 7 u 8 son hijos de inmigrantes"

"Tener el hospital de día ha marcado un antes y un después; en un año hemos atendido a 800 niños", destaca la sanitaria, que afirma sentir "preocupación" por el aumento de casos de sarampión en España y de meningitis en Inglaterra

Nuria Fernández, en la zona del servicio de Pediatría en el Hospital de Cabueñes.

Nuria Fernández, en la zona del servicio de Pediatría en el Hospital de Cabueñes. / Ángel González

Tras ocho años al frente del servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Cabueñes, Nuria Fernández González (Pravia, 1974) se siente "orgullosa" de la coordinación con la que trabaja el equipo de profesionales que lidera. Entre los grandes retos que se marca para los próximos meses, Fernández destaca la realización de ecografías a pie de cama para "facilitar procesos y causar menos dolor".

¿Está satisfecha con la situación del servicio?

Ha cambiado bastante. Cuando llegué estaba dividido en dos secciones diferentes, con la pediatría de urgencias por un lado y, por otra, la zona de planta y los neonatos. Eran como dos equipos humanos diferentes y había una mezcla de pediatras y no pediatras. Además, apenas había relación entre un grupo y otro porque no coincidían. Una de las ideas que traía (llegó del HUCA en 2018) era tratar de unificar el servicio y se ha logrado. Otros de mis objetivos era que todos fuéramos pediatras y que viniéramos a las sesiones de las mañanas para trabajar todos igual y lo estamos haciendo. Pienso que estamos muy compenetrados y eso es importante para ayudarnos entre todos. En total, somos 26 profesionales y todos hacemos también tardes en Urgencia Pediátrica.

¿Qué otros logros han alcanzado?

Conseguimos desarollar las subespecialidades pediátricas. Ahora ya tenemos todas menos la oncología. Hay al menos dos personas en cada subespecialidad y eso permite que haya consultas personalizadas para cada niño. Por otro lado, desde hace unos años se empezó a dar apoyo psicológico a los padres de los grandes prematuros, que pasan aquí mucho tiempo y es una experiencia complicada. La ayuda que están prestando es muy buena y las familias la agradecen mucho. Fue un paso adelante en la humanización de nuestra labor.

¿A cuántos niños atienden anualmente?

En Cabueñes hubo en 2025 1.244 partos. Estando yo aquí en este hospital cuando terminé mis estudios llegué a ver 2.700 partos. El descenso de la natalidad ha sido brutal. Por ello, ahora hay entre 10 y 12 grandes prematuros por año y, hace algo más de 10 años, llegábamos a tener 25. El problema de la natalidad es un problema terrible para una región como Asturias. Es algo que debería preocuparnos a todos por nosotros y por el futuro. Actualmente, notamos que la natalidad está a expensas de inmigrantes. Aquí, de 10 niños que nacen en un día, buenamente 7 u 8 son hijos de inmigrantes. Son los que están haciendo que no haya un descenso todavía mayor de la natalidad en España.

¿Qué novedades han implementado recientemente?

Estamos desarrollando bastante el Hospital de Día Pediátrico, que está en dos habitaciones de la sexta planta impar. Hasta hace alrededor de un año hacía ya la función de hospital de día, pero ahora ya está consolidado con una enfermera y un auxiliar todos los días. Trabajamos de ocho a tres y ahí hacemos, entre otras cosas, pruebas de provocación de niños con alergias. También hacemos sedaciones para que puedan trabajar los compañeros de Traumatología y así evitamos que los niños tengan que ir al quirófano. Lo que más se está desarrollando ahí es el tema de la neumoalergia a través de procesos de desensibilización oral con los frutos secos, que empezamos a llevarla a cabo en septiembre.

¿En qué consiste?

Lo que hacemos es meterles cantidades progresivas de nueces muy pequeñas y van tolerando lo suficiente para que si un día se comen un pastel que no sabían que tenía nuez y sí la tenía, no les de una reacción grave. Los resultados están siendo bastante buenos y les da una tranquilidad tremenda a las familias. Por el hospital de día pasaron el año pasado casi 800 niños, que son muchísimos. Eso permite que se liberen consultas y camas. Al igual que el de los adultos, este hospital de día se está desarrollando mucho porque para los pacientes es cómodo. Poder ofrecer eso ha sido un antes y un después para nuestro servicio.

¿Qué enfermedades le preocupan en la actualidad?

Estamos con dos temas que están en boga. España tiene una cobertura de sarampión maravillosa, pero está habiendo brotes de sarampión y hemos dejado de ser un país libre de sarampión. Eso es algo muy triste porque se debe a que hay gente que no se vacuna de una enfermedad que es grave. El otro tema que siempre nos preocupa mucho a los pediatras y que había una vacuna que durante muchos años funcionó muy bien es la meningitis meningocócica. Ahora mismo hay un brote en Inglaterra con numerosos casos y en España se ha dado alguno puntual. De hecho, se está planteando poner un refuerzo al empezar la adolescencia para reforzar esa eficacia. La meningitis nos preocupa siempre, ya que el meningococo es un bicho muy agresivo que actúa con mucha rapidez. En España, la situación por ahora no es preocupante, pero lo que está ocurriendo está cerca.

¿Han notado mejoras a raíz de la regulación de los dispositivos tecnológicos en las aulas?

Sigue siendo un tema que nos preocupa muchísimo. Los niños, desde lactantes, viven enganchados a las pantallas. Y aprender con una pantalla no es igual que aprender escribiendo. Las pantallas nos llevan a problemas psicológicos de aislamiento y resultan un problema enorme en pediatría. Intentamos concienciar a las familias, pero llevamos una vida tan acelerada que conlleva que las pantallas sean un recurso fácil.

¿Qué objetivos se marca para los próximos meses?

Vamos a intentar incorporar la ecografía a pie de cama en breve. Obviamente, nunca vamos a sustituir a un radiólogo para diagnosticar, pero sí que es una herramienta muy útil para hacer técnicas y conseguir canalizar las venas más fácilmente que con nuestros ojos. Por ejemplo, en los recién nacidos es muy útil para ver las enfermedades pulmonares. Estamos intentando introducirla en el servicio porque es algo que facilita mucho los procesos y que hace posible causar menos dolor. Estamos formándonos y nos faltan los aparatos, pero están pedidas.

El Hospital de Cabueñes ganará una planta más con la ampliación y su coste asciende a 125 millones.

Está claro que desde que se hizo la primera planificación han cambiado muchas cosas en medicina y en Cabueñes. Está claro que había que modificar el proyecto porque se había quedado corto antes de empezar a hacerlo. Tras la parada, lo lógico era tratar de cubrir todo lo posible. Nosotros somos un claro ejemplo, ya que tuvimos muchos años tres huecos de consultas y ahora, con todo el desarrollo de las subespecialidades, tenemos cinco y están ocupados continuamente. Por lo tanto, necesitaríamos seis. Todo el espacio que se gane va a estar ocupado, eso seguro, y todavía más teniendo en cuenta que se producirá la fusión de áreas.

¿Cómo afectará al servicio la reforma?

En principio, está previsto que ganemos una consulta más y que mejore mucho nuestro área de Urgencias. La que tenemos ahora, que está al lado de la de adultos, es pequeña. La que está programada para el edificio nuevo nos da unos espacios muchísimo más dignos, una sala de atención del niño grave más grande y unas salas de esperas mucho mejores. En Urgencia de Pediatría ganaremos muchísimo. Estamos deseando porque será una diferencia tremenda.

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