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Gijón se rinde al Cristo de la Misericordia en un Vía Crucis masivo: "Es impresionante poder ver las maniobras de los militares tan cerca"

"Es un orgullo representar en la Semana Santa a las Fuerzas Armadas", resalta el jefe del Regimiento "Príncipe", José Miguel Garcés, en una procesión multitudinaria de principio a fin que se extendió durante más de dos horas y media

VÍDEO: Gijón se rinde al Cristo de la Misericordia en un Vía Crucis masivo

Nico Martínez

Escoltados por nueve componentes del Batallón “San Quintín” del Regimiento Príncipe, los porteadores de la Hermandad de la Santa Misericordia elevaron sobre sus hombros esta tarde por el centro de Gijón al gran protagonista del Jueves Santo, el Santo Cristo de la Misericordia y de los Mártires. Las calles por las que pasó el Vía Crucis lucieron repletas de fieles un día más en una Semana Santa que va camino de ser recordada en la ciudad como la más multitudinaria. "Es un orgullo representar cada año en la Semana Santa de Gijón a las Fuerzas Armadas. La tradición cristiana de la sociedad española también la representamos nosotros", expresó el jefe del Regimiento "Príncipe" número 3, el coronel José Miguel Garcés Menduiña.

Las condiciones climatológicas volvieron a acompañar a los cofrades para vivir otra jornada brillante. La expectación por el inicio de la procesión era máxima entre quienes se agolparon frente a la iglesia de San Pedro desde incluso una hora antes de que empezara el recorrido.

Fue a las ocho de la tarde cuando el Conde de Revillagigedo, Álvaro Armada, se acercó al Cristo de la Misericordia para dar la orden de salida a los veinticuatro porteadores de la Santa Misericordia que sostenían el paso ante los cientos de gijoneses y visitantes que se habían hecho con un hueco para disfrutar de esos instantes emotivos.

"Es impresionante"

El Cristo de la Misericordia y los Mártires lucía acompañado de palmas, claveles y flores de nube que resaltaban sobre un fondo de helechos, laureles y pequeñas palmeras. Por delante, a escasos metros del Cristo, en una bandeja iba la gran novedad, el nuevo fajín de Capitán General del Cristo, donado hace escasas semanas por una integrante de la hermandad. Tampoco faltaba la corona de espinas de la Santa Misericordia.

El olor a incienso comenzó a crecer incluso antes de que se produjera la primera de las catorce paradas para llevar a cabo la lectura de las catorce estaciones del Camino de la Cruz. El encargado de leer las tres primeras fue el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta, quien a continuación le cedió el testigo al diácono de la parroquia, Enrique Palomo, quien hizo lo propio en el resto de las pausas. Resultaba necesario estar cerca de ellos para poder escuchar sus palabras, debido a la cantidad de gente que llegó a reunirse a lo largo de toda la procesión.

Como ya había sucedido desde el principio de la Semana Santa en el resto de las procesiones, el Campo Valdés y el paseo del Muro fueron zonas en las que se formaron numerosas filas de vecinos y turistas. Esa cantidad no llegó a disminuir hasta la parte final del Vía Crucis. Las aceras de las calles Melquíades Álvarez, Trinidad, la plaza del Marqués, los Jardines de la Reina, Corrida, San Antonio, Instituto, Martínez Marina y San Bernardo también estaban a rebosar para alegría de los cofrades, que pusieron el broche al Vía Crucis regresando en San Pedro a través de Ventura Álvarez Sala, el paseo del Muro y el Campo Valdés.

La procesión se extendió durante más de dos horas y media. A pesar del cansancio que conllevó para los porteadores, el Vía Crucis dejó un gran sabor de boca entre los componentes de las cofradías. El líder de la Junta Mayor de Hermandades Penitenciales y de la Santa Misericordia, Ignacio Alvargonzález, destacó que "estamos muy contentos de ver así las calles". "No estamos teniendo ni viento ni lluvia", remarcó Alvargonzález, recordando que el año pasado la procesión del Jueves Santo tuvo que aligerar su paso para realizar las últimas cuatro estaciones en San Pedro por la lluvia que empezó a caer.

Esas sensaciones positivas de los penitentes también las compartían quienes asistieron al Vía Crucis. Muchos ponían el foco en la importancia de haber contado la procesión con el Batallón “San Quintín” y con la Banda Sinfónica de Gijón, liderada por Iván Arboleya, que tocaron diferentes marchas, como "Cristo de la Lanzada" y "Jesús de las Penas". "Es la primera vez que la hemos visto y está genial. Es impresionante poder ver las maniobras de los militares tan cerca. Llama mucho la atención", comentaron Cristian Puerta y Sonia Carreño, una pareja que ensalzó el esfuerzo de las cofradías de la ciudad. "La Semana Santa de Gijón está yendo a mejor cada año y eso va calando en la gente, que se anima a venir a verlas", desarrollaron.

Pasadas las 22.35 horas, la Banda Sinfónica de Gijón hizo sonar los acordes del himno nacional y los porteadores procedieron a la entrada del Cristo de la Misericordia al templo de San Pedro, desde donde mañana arrancará el Santo Entierro de Cristo. La jornada llegó a su fin con la celebración de la hora santa en San Pedro, donde por la tarde se realizó la solemne institución de la Eucaristía.

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