Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Una "pasión" que se transmite de padres a hijos

"Poder vivir estos instantes junto a nuestros pequeños no tiene precio", afirman los familiares que participan en las procesiones

Juan Lada Prado con su hijo, Juan Lada Maroto, de la Misericordia, ayer, antes del inicio del Vía Crucis del Santo Cristo de la Misericordia.

Juan Lada Prado con su hijo, Juan Lada Maroto, de la Misericordia, ayer, antes del inicio del Vía Crucis del Santo Cristo de la Misericordia. / Juan Plaza

Cimavilla

Tras una década disfrutando de la Semana Santa como penitente, Noemí Martínez no pudo procesionar el año pasado por el reciente nacimiento de su hijo, Thiago. Ahora, esta Semana Santa se ha convertido en "la más especial" por poder estar viviéndola llevando en un carrito a su pequeño, Thiago, de apenas 11 meses.

El suyo es el claro ejemplo de que la pasión de Semana Santa se transmite de generación en generación. Además, todos aquellos que comparten esas experiencias, remarcan que "es mucho más bonito poder hacerlo de esta forma". "Tenía muchas ganas y es algo increíble", asegura Martínez, integrante de la Hermandad de la Santa Vera Cruz, la cofradía más antigua de la ciudad.

Arriba, Álvaro Vallaure y su padre, Alejandro, del Santo Sepulcro. Sobre estas línas, Noemí Martínez con su hijo, Thiago, con sus hábitos de la Vera Cruz.

Álvaro Vallaure y su padre, Alejandro, del Santo Sepulcro. / LNE

Otro de los gijoneses que acumula numerosos años participando en la Semana Santa es Alejandro Vallaure, el maestre de la Cofradía del Santo Sepulcro. A él poder disfrutar de una Semana Santa junto a su hijo siempre le había llamado la atención. Fue el año pasado cuando pudo hacer realidad ese "sueño". Su hijo, Álvaro Vallaure, de 31 años, ya es uno más del Santo Sepulcro. "Siempre me había visto como un referente, pero no terminaba de decidirse", indicó Alejandro Vallaure, que agregó que "finalmente, una vez que se animó a probar le encantó y ahora ya quiere participar siempre que puede". "Estoy feliz y encantado de que él sienta también esta pasión por nuestra Semana Santa", aseveró Vallaure.

Una "pasión" que se transmite de padres a hijos

Noemí Martínez con su hijo, Thiago, con sus hábitos de la Vera Cruz. / LNE

Desde mucho más joven se incorporó a la Santa Misericordia Juan Lada Maroto, un joven gijonés de 17 años que es cofrade desde que tenía tan solo tres años. Cada año vive la Semana Santa junto a sus amigos, pero también junto a su padre, Juan Lada Prado, quien se mudó a Gijón desde Mieres en 2006. "Allí no había procesiones, se había perdido esta tradición. Al llegar a Gijón me impresionó la procesión del Cristo de la Misericordia, empecé a sentir inquietud y rápidamente me animaron a incorporarme como cofrade", desarrolló Juan Lada.

"Haberle transmitido a él esta pasión y poder compartir momentos como estos es algo único", comentó Lada, que añadió que "tanto la Semana Santa como el Sporting son nuestras grandes pasiones". Más allá de contar con numerosos padres, madres e hijos, en las cofradías de Gijón también hay casos de familias en los que se juntan hasta tres generaciones. El futuro de las procesiones ya forma parte de la Semana Santa de Gijón. n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents