Las claves de la autopsia del cadáver de la playa de Gijón para apuntar a una muerte no violenta: estaba atado sin signos de querer liberarse y había benzodiacepinas en sangre
El fallecido, de 50 años y sin identificar, tenía rota una vértebra, agua en los pulmones y las manos atadas por delante sin rastros de haber intentado liberarse
La Policía, que trata de averiguar la identidad del muerto, mantiene abiertas varias líneas de investigación

Nico Martínez
P. Palomo / S. Fernández
Investigación abierta de la Policía Nacional para esclarecer la muerte de un hombre de unos cincuenta años encontrado este viernes en la playa gijonesa de Peñarrubia. El cadáver, aún sin identificar, se encontró semidesnudo y con las manos atadas por delante de la cintura con cuatro bridas. Pese a lo extraño del hallazgo, la autopsia practicada ayer en el Instituto de Medicina Legal apunta, sin poder descartar por completo alguna otra causa, a un posible caso de muerte no violenta compatible con un suicidio. El cuerpo presentaba un traumatismo craneoencefálico y sufrió un shock medular derivado de la rotura de un vértebra. En su sangre se encontraron rastros de benzodiacepinas.
Conocer la identidad de este hombre y cuál era su contexto serán dos claves que permitirán a los investigadores avanzar en la hipótesis de la muerte no violenta o en otra dirección. Por ahora, se trabaja con la primera idea ya que no constan denuncias por desaparición activas en Asturias en estos momentos. De hecho, a las labores se ha sumado la Guardia Civil, peinando zonas habituales a donde acuden personas con intenciones autolíticas por si se pudiera hallar en las próximas horas algún vehículo. El hecho de que no haya ahora denuncias por desaparición y el estado en el que se encontraba el mar en los momentos previos a la localización del cuerpo, el cual tuvo que ser rescatado por los bomberos, encajan con que incluso el finado pudiera ser arrastrado por la corriente desde muy lejos, incluso desde otra comunidad autónoma.
Hay otros datos que llevan a trabajar con la hipótesis de una muerte de tipología no violenta. Pese a que el cuerpo apareció con las manos atadas con bridas, las manos las tenía colocadas por delante de la cintura, lo cual sería compatible con que las ligaduras pudiera habérselas hecho él mismo. Por otro lado, no se encontraron arañazos en las muñecas, síntoma que podría haber sido compatible con un intento de liberarse. La hora de la muerte se fija sobre las cuatro de la tarde de este mismo jueves. El cuerpo apareció semidesnudo, si bien, se trabaja con la idea de que fue la propia corriente la que pudo provocar la pérdida de algunas prendas. El cadáver sí tenía zapatillas.
El varón fue encontrado con golpes en el cuerpo. Estas lesiones se cree que se los pudo hacer al haberse golpeado con el fondo marino. Presentaba un posible traumatismo craneoencefálico y la citada rotura de la vértebra. También se encontró agua en los pulmones, lo que lleva a pensar que podría haber fallecido después de haber acabado en el mar. Las pesquisas, en cualquier caso, siguen en marcha. El rescate del cuerpo llevó varias horas durante la tarde del pasado viernes. Hasta el lugar acudieron agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Las investigaciones sobre la identidad del finado siguen adelante y conocer quien era será muy relevante para poder avanzar en unas labores que siguen abiertas y dejando abiertas varias vías.
Suscríbete para seguir leyendo