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Díaz-Faes y Barjola, Juanes multiplicados: así es la exposición que se inaugura este viernes en Gijón

El ovetense inaugura "El Palacio habitado" en el museo del pintor extremeño, una muestra con obra de los dos artistas

La capilla del Barjola pintada por Díaz-Faes. | I. DOMÍNGUEZ

La capilla del Barjola pintada por Díaz-Faes. | I. DOMÍNGUEZ

Chus Neira

Chus Neira

Gijón

"Eso que hoy se llama el síndrome de Stendhal", explica rebajando aquella epifanía el artista Juan Díaz-Faes, "la primera vez que lo tuve, la fascinación ante un hecho artístico, fue en el museo Barjola, en Gijón, frente a uno de sus cuadros, un retrato del que lo único que recuerdo ahora era que utilizaba el rosa y el blanco y negro".

Díaz-Faes y Barjola, Juanes multiplicados

Díaz-Faes en un andamio. / I. Domínguez

Díaz-Faes era estudiante de segundo curso en Bellas Artes en Salamanca, ese año, explica, en el que uno ya empieza a tomarse un poco en serio, cuando durante un periodo vacacional, pasando unos días en casa de sus padres, en Oviedo, decidió ir a ver los museos de Asturias. A Barjola ya lo conocía y le había interesado en la carrera el uso del blanco y negro. Ahí fue la epifanía y por eso ahora Juan Díaz-Faes devuelve aquel legado con un diálogo que entonces podría parecer imposible pero que ahora se presenta como un hito en la carrera de este asturiano afincado en Cantabria y con obra en medio mundo, de América del Norte al sudeste asiático.

"El Palacio habitado" es el nuevo y feliz encuentro de los dos juanes, Barjola y Díaz-Faes, propiciado por la Escuela de Arte de Oviedo y su directora, Laura Gutiérrez, y la del museo Barjola, Lydia Santamarina. Las dos son comisarias de este "dúo" inédito, una muestra en la que, a pesar de la habitual presencia de obra de autores asturianos contemporáneos en la capilla del edificio de Gijón, será la primera vez que al invitado, Díaz-Faes en este caso, se sume la propia obra de Juan Barjola.

Esa complicidad viene acompañada de cierta insolencia y transgresión, propias del arte urbano en el que Faes, aunque aquí trabaje en interior, trabaja y cuyos códigos asume e incorpora en su trabajo. Así se explica, por ejemplo, la intervención que ha preparado para la capilla, cuyos muros ya han pintado con sus habituales patrones de molonas y expectantes figuras geométricas y que se culminará con un díptico de Barjola tapando parcialmente la obra de Díaz-Faes.

Como él es "un caliente", las comisarias empezaron hablando de utilizar la primera y la segunda planta, y "El palacio habitado" ha acabado por ocuparlo todo, también la tercera y la capilla.

La muestra se inaugura este viernes a las 19.30 horas, con una presentación a los medios por la mañana. Allí, además de las obras de Barjola seleccionadas, Juan Díaz-Faes va a enseñar un poco de toda su carrera pero ajustándola a los trabajos, también, de Barjola. Un ejemplo: Son famosas las tauromaquias del pintor extremeño, y si bien Faes no ha pintado nunca toros, sí tiene unos bocetos de caballos de una residencia que hizo hace años.

Habrá pintura, escultura, dibujo y también algunos formatos nuevos en los que el asturiano lleva años trabajando: hinchables, tablas de skate, tablas de surf... "Soportes uno poco menos formales artísticamente para que se note más el salto generacional", cuenta.

Y como a Díaz-Faes le "apetece todo", también ha preparado un libro-objeto de algo que han dado en llamar "triálogo". En ese libro, la comisaria Laura Gutiérrez hace preguntas a uno y otro artista, buscando las respuestas de Barjola en sus escritos y recreando, de esta forma, una charla a tres bandas inédita que conecta con el espíritu de legado de la exposición.

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