El cantante Ángel Stanich llega el sábado a Gijón: "Para mí esta ciudad es, como la peli de Garci, un 'Volver a empezar'"
La Semana Grande de 2024 significó el regreso del rockero a los escenarios tras sufrir un cuadro de ansiedad aquel verano; dos años después, se sube a las tablas del Albéniz para dejar poso tanto de "hiel" como de "sonrisas"

El cantante Ángel Stanich. / Beatriz Sanz
En 1982 José Luis Garci rodó en Gijón la inolvidable película "Volver a empezar", que fue el primer film oscarizado. Ese título y la ciudad asturiana, unidos, significan tanto como una estatuilla para el músico Ángel Stanich (Santander, 1987), que sufrió un cuadro de ansiedad en verano de 2024 que le obligó incluso a cancelar algunas fechas. "Desde aquel verano, Gijón significa más o menos lo mismo para mí que para el personaje de Antonio Ferrandis; un 'Volver a empezar'", elogia, ya que volvió a subirse a un escenario en plena Semana Grande junto a "tochos" como Nacho Vegas, Jorge Explosión e Igor Paskual. Dos años después, regresa este sábado, 11 de abril, para tocar en el teatro Albéniz en plena gira de su nuevo álbum, "Por la hierba". Lo hace como siempre, arropado por su banda, para arrancar a las 21.00 horas.
Cinco años separan "Polvo de Battiato" de este nuevo trabajo. ¿Es mucho tiempo en esta época tan frenética?
Eso solo lo sabe el dios Cronos y peña así, los meros mortales podríamos intuir que sí. Sin embargo, es una distancia (la del quinquenio) no tan extraña en el mundo discográfico, hay que tener en cuenta lo que se pudo alargar la gira del disco anterior, como fue el caso, o circunstancias personales. Si de normal voy a mi ritmo, imagínate con un cuadro de ansiedad que me obligó a cancelar alguna fecha en el verano del 2024. Pude volver, de hecho, con un concierto en la Semana Grande de Gijón, arropadísimo por los no menos tochos Nacho Vegas, Jorge Explosión e Igor Paskual
Háblenos del nuevo disco en sus propias palabras.
Aunque no tienen dueño las palabras, me comprometo a elegirlas personalmente en cada pregunta y “Por La Hierba” es como un safari interior hacia el corazón de uno mismo, atravesando malezas y miserias que no son ajenas al ser humano. Simplemente, suelen quedar acotadas en los márgenes de la carretera, fuera de la académica y aburrida circulación.
¿Y por qué esa elección de título? ¿Siempre es más verde el jardín del vecino?
Solo hay que escuchar la canción homónima, que fue el último single adelanto, para atar cabos… Quien haya querido o quiera entender, lo entenderá. Respecto a lo segundo, se llama "envidia botánica".
¿Qué tiene este trabajo que no pudiera decirse hace un lustro?
No me lo había planteado nunca así… Me parece bastante perverso planteárselo así, la verdad, preocupado siempre por si alguien lo dijo antes… Lo que está claro es que hace cinco años yo no hubiera podido hacer este disco y confío en que tengo un modo de expresar lo suficientemente original como para no tener que estar pendiente de si pasa ese o aquel tren. Es una cosa muy propia del artista.
¿Cuál es el precio de salirse del arcén o ir "por la hierba" en la industria musical?
Yo sabía que la metáfora se iba a entender… Siempre se habla de un precio a pagar, pero en realidad es más lo que no cobras. Cuando uno va por su propio camino, en este caso más agreste en lo vital, deja de ir por la senda que va la mayoría. Eso tiene sus pros y sus contras, y los asumo, a veces mascullando, por la felicidad que me reporta hacer las cosas como quiero.
¿Qué referentes hay en este álbum que no estuvieran en sus trabajos anteriores?
Esto antes lo indicaban los locutores y críticos musicales… ¡Ese gremio sí que está jodido! Yo voy dando pistas en los propios conciertos, también con lo que suena en cada sala en la previa y en la despedida.
¿Diría que es un disco de autor o de banda?
Mmm… Es un disco de autor pensado para tocar con banda y, está mal que yo lo diga, pero no una banda cualquiera: una que me acompaña desde la primera gira, a excepción de vuestro paisano Luis García Vega, que ya ha trabajado en este “Por La Hierba”. También estará feo, pero… fichajazo. Es verdad que la verdadera novedad este sábado en el Albéniz, más allá del repertorio, será Alicia Jiménez, al bajo y coros, que estará girando con nosotros este finde; otra suerte poder contar con ella.
¿Le divierte que el público intente descifrar sus letras o prefiere que cada uno encuentre su propia historia en ellas?
A ambas vías les veo la gracia.
Después de diez años de directos, ¿en qué canción sigue encontrando matices o mensajes nuevos?
Me pasa con muchas, es lo que tienen la mayoría de las canciones: esa interpretación abierta al receptor, esa atemporalidad. Es un poco lo que hablábamos al inicio de la entrevista.
Regresa a Gijón, al Albéniz. ¿Cambia el repertorio o la actitud entre una sala y el aire libre, como en su última visita?
Es así, sin duda. Hay un libro del gran David Byrne llamado "Cómo funciona la música" que lo explica muy bien, aunque uno con la experiencia ya se va dando cuenta de la importancia del entorno. Por eso, mejor estar siempre, musicalmente, bien rodeado. Tengo una banda ideal para ir "polo segao" y lo que no está "segao".
¿Qué poso espera dejar en el público gijonés este sábado?
Pues como soy muy peliculero, me gustaría dejar un “poso de hiel”, como en "Amanece, que no es poco", a la par que una sonrisa a su salida del Albéniz. En realidad, sin dejar el cine, para mí Gijón, desde aquel verano del 2024, significa más o menos lo mismo que para el personaje de Antonio Ferrandis en aquella de Garci: "Volver a empezar".
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