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El psicólogo Sergio Fernández, experto en conductas adictivas, ofrece una conferencia en las jornadas "Gijón con Salud": "Los cigarrillos electrónicos pueden generar daños pulmonares graves"

"Una estructura familiar en la que existe apoyo, comunicación y cierta seguridad para compartir información es importante para proteger al menor frente al consumo de drogas", subraya Fernández, profesor en la Universidad de Sevilla

El psicólogo Sergio Fernández Artamendi.

El psicólogo Sergio Fernández Artamendi.

El psicólogo Sergio Fernández Artamendi (Oviedo, 1985) ofrecerá esta mañana en la antigua Escuela de Comercio la charla "Consumos en espacio de fiesta. El papel de la familia en la promoción de la salud". La conferencia de Fernández, profesor en la Universidad de Sevilla e investigador en psicología de las conductas adictivas adolescentes, está enmarcada en la segunda edición de las jornadas "Gijón con Salud".

¿En qué situación están los consumos en las fiestas?

El patrón de consumo de los adolescentes y el de las salidas de fiesta ha cambiado bastante en la última década. Hay buenas noticias y no tan buenas. Por un lado, vemos que hay un descenso importante de consumo de drogas tradicionales, como tabaco, cannabis y alcohol. Y, en particular, hay un descenso bastante significativo de consumo de alcohol de riesgo frecuente entre los jóvenes.

¿Y las malas noticias?

Aunque ha bajado, sigue siendo alto el consumo de alcohol de riesgo en grupos pequeños de población. Y algunos patrones se han sustituido por otros. Ha aparecido el consumo de cigarrillos electrónicos en detrimento del tabaco o complementándolo y en las fiestas lleva unos años bastante estabilizado el consumo de drogas en cantidades significativas en menores. Además, han aparecido nuevas sustancias psicoactivas en menor medida, pero que van cambiando con mayor rapidez y que tienen riesgos importantes. Son drogas sobre las que hay cierto desconocimiento.

¿Cuáles son?

Se les solía llamar nuevas sustancias psicoactivas (NPS), pero incluyen un amplio rango de drogas. La mayoría son variantes sintéticas o derivados de sustancias que son más conocidas, como el cannabis. Otras de esas sustancias son el famoso tusi (también conocido como cocaína rosa), las catinonas, el gas de la risa o el fentanilo. Son tipos de sustancias que van apareciendo y desapareciendo con cierta rapidez y, por ello, a veces se tiene una información que no es completa y eso supone un riesgo mayor.

¿Qué riesgos conllevan los cigarrillos electrónicos?

Son uno de los ámbitos de preocupación porque aparecen habitualmente entre los jóvenes. Siguen conllevando un consumo de nicotina y generan un patrón adictivo. Además, sabemos que genera problemas pulmonares o respiratorios e incluso daños pulmonares graves.

¿Qué factores influyen en que un joven inicie o mantenga estos consumos?

El contexto familiar es clave. Una estructura familiar en la que existe apoyo, comunicación y cierta seguridad para compartir información es importante para proteger al menor frente al consumo de drogas o a problemas que pudieran aparecer por ese consumo. También hay factores de riesgo que surgen a raíz de la falta de comunicación con ellos. Es importante que la familia tenga espacios diarios de convivencia en los que no haya interrupciones de tecnologías. Eso permite que los jóvenes cuenten sus problemas.

¿Qué señales se deben observar para poder prevenir?

La adolescencia es un periodo en el que aparecen consumos iniciales. Hay que estar atentos a los patrones de salida de fiesta. Sabemos que cuanto más se sale por las noches, mayor es la posibilidad de consumir alcohol u otras drogas. No quiere decir que todos los que salgan de fiesta van a consumir, pero es mucho más probable. Entonces, si notamos que salen mucho, los padres deben estar pendientes y tener unos horarios controlados, así como consultar lo que hacen y ofrecerles un espacio de seguridad en caso de que les pase algo.

¿Hay suficiente coordinación entre las familias, los centros educativos y las administraciones?

Ha mejorado mucho en los últimos años, pero todavía nos falta mucho por hacer en temas de prevención, que debe ser realizada por la comunidad en conjunto.

¿Qué impacto tienen estos consumos en la salud mental de los jóvenes?

Las conductas adictivas y la salud mental van un poco de la mano. Al final, estos consumos tienen muchas veces como objetivo lidiar o afrontar problemas que los menores experimentan en su día a día, como pueden ser la tristeza, la falta de autoestima, dificultades académicas, familiares o psicológicos. Ese consumo les permite evadirse, distraerse y socializar. Por lo tanto, es más probable que esos jóvenes accedan al consumo de sustancias como una vía de acceso que, evidentemente, les va a traer más problemas a largo plazo. Es una especie de atajo, evitación o parche que lo que hace es empeorar sus problemas.

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