Los padres de Mael, el niño gijonés de 3 años al que tuvieron que amputarle manos y piernas, crean una asociación para ayudar a los demás: "Es nuestra forma de decir gracias al mundo"
"Amima2", el nombre elegido, busca canalizar los recursos que les llegan y dar apoyo a otros: "Pequeños como el nuestro nos enseñan cada día lo que significa la verdadera fuerza"

Marcos León

Hoy domingo, 12 de abril, es el día internacional de las personas con extremidades diferentes. Una jornada propicia para visibilizar, normalizar y celebrar la diversidad corporal de personas con malformaciones congénitas o amputaciones. Como las que sufre el pequeño Mael, de 3 años. Amputado de manos y pies desde hace diez meses, por una infección meningocócica que a punto estuvo de costale la vida.
Sus padres, Pablo Aldecoa y Nerea Bernardo, han pensado que el día no puede ser más propicio para presentar en sociedad “Amima2”, la Asociación de Amigos de Mael, a través de la cual quieren canalizar toda la ayuda que les está llegando y todas las acciones de ahora en adelante vayan a hacer por visibilizar las situaciones de muchos niños que saben, como Mael, lo que es enfrentar la vida con diagnósticos y realidades tan complejas como la suya.
“La asociación la creamos lo primero, por ayudar a Mael claro. Pero también pensamos en más familias. Para que sea la forma de dar voz y visibilidad a muchas situaciones que vamos conociendo. También ha sido la forma que se nos ha ocurrido de encauzar todas las colaboraciones, económicas y de otros tipos, que nos están llegando”, cuenta el padre. Un ejemplo: a primeros de año una asociación de moteros Magaya Astur organizó un concierto de rock solidario, a beneficio de Mael, gracias al cual se recaudaron 18.000 euros.
“Somos muy pudorosos con el tema del dinero porque a día de hoy todo lo que necesita Mael se lo podemos dar nosotros, su familia. Y me da reparo que nos lleguen donaciones cuando no estamos pidiendo nada. Pero también sabemos que quizá el día de mañana mi sueldo de maestro y el de mi mujer de enfermera no pueda cubrir los cambios de prótesis o las mejoras que pueda requerir Mael. Así que nos pareció bien recurrir a esta fórmula de la Asociación, para que no sean entregas personalista sino que va a una asociación y se podrán encauzar mejor ”, expone Pablo Aldecoa. No se quiere adelantar a los acontecimientos porque “estamos empezando con todo”, pero por su cabeza ya bullen muchas ideas que no solo tienen a Mael en su horizonte. “Quien sabe si no podríamos dedicar fondos a hacer jornadas con especialistas, o sesiones en los colegios para acercar a los niños a la realidad de las personas con amputaciones; o dedicar ayuda a niños con enfermedades raras, porque estamos conociendo muchas realidades tan difíciles o más que la de Mael”, encadena Aldecoa.

El logo de la asociación. / LNE
“Amima2” no puede tener un logotipo más colorista ni con más intención. Con una mano y un pie asomando entre las letras, igual que asoma la cabeza de un niño. Y no es Mael. “Es su hermano Olai, que siempre está ahí, con él”, dice el padre. “AMIMA2”, encadena, “es nuestra forma de decir ‘Gracias’ al mundo. Nace del cariño inmenso de miles de amigos que nos mimaron, para convertirse en una red de apoyo, juego y mucho más mimo para los niños que, como Mael, nos enseñan cada día lo que significa la verdadera fuerza”.
Y ¿quiénes son estos amigos? “Pues cuando Mael pasó por las amputaciones, la ayuda llegó de una inmensa red de personas. Familias, amigos, y de manera sorprendente y conmovedora, de gente de las redes sociales y personas que, sin conocernos de nada, decidieron sumarse. Ese ‘todo el mundo’ que nos tendió la mano son los verdaderos ‘Amigos de Mael’ que dan nombre a la asociación”, relata Aldecoa.
"Una mirada muy sana"
“Amima2” transmite vitalidad, como la que sigue teniendo el pequeño Mael, de 3 años, al que no han visto flaquear en ningún momento en estos 10 meses desde sus amputaciones. “Mael lo lleva muy bien” confirma su padre. Si al principio lo que llamó la atención fue que “nunca dijera ‘no puedo’”, ahora lo que llama la atención es nunca se compara con nadie. “Él ha interiorizado cómo es, sabe sus limitaciones y eso no le para, ni le frustra. Ni se enfada, ni nada. Ayer estábamos en la piscina y un niño le dijo si quería jugar con sus juguetes. Y él le dijo que sí. El niño lo pensó mejor y le dijo que a lo mejor no los podía coger. Y Mael le contestó que claro que los podía coger, pero con las dos manos”, relata Pablo Aldecoa. Para este padre, su hijo le demuestra cada día “que si a la especie humana le quitaran las manos y los pies, seguiríamos adelante. Lo que nos hace seres humanos es que siempre avanzamos. Pues eso es lo que hace Mael”.

Mael, con su familia. / Marcos León
El niño es cada día más ágil con sus prótesis de las piernas, pero para las manos la solución aún tardará en llegar. “Mael sigue en su cuento. Dice que luchó con un dragón que le quemó las manos y los pies, y que tendrá otros que serán manos y pies de robot. Ya llegará el momento en que tengamos que decirle que los dragones no existen, pero tampoco creo que tenga ningún problema”, reflexiona el padre.
Y mientras, la comunidad de seguidores de @maelokeei en las redes sociales sigue creciendo con cada historia que sube su padre con los progresos, tropezones, risas o juegos de Mael. “Sigo dudando si estoy generando una huella digital tan grande de mi hijo que luego le pese cuando sea un poco más mayor. Todos los días me lo pregunto. Pero no sé resolver esta duda. Porque por ahora sé todo lo bueno que nos está trayendo. Estamos conociendo a muchísima gente que te ayuda con infinitas cuestiones que no sabíamos. Que nos guía para poder ayudar a Mael. Y ahora mismo eso es lo que necesitamos”, expone Pablo Aldecoa.
Y sabe, sobre todo, que se ha generado “una mirada muy sana sobre nuestro hijo. Nadie le observa con pena, al contrario le miran con ilusión, todo el mundo le saluda y eso le hace feliz”.
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