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"Lo incineraron sobre un palé": un fallecido en Gijón, afectado por la estafa de los ataúdes de Valladolid

"Esta gente merece una repulsa total", declara el hijo del fallecido, uno de los testigos en el macrojuicio

Tanatorio El Salvador.

Tanatorio El Salvador. / Nacho Gallego

Agencias / L. Á. V.

El "caso ataúdes" que está siendo juzgado en la Audiencia de Valladolid ha vuelto a reproducir este martes detalles escabrosos sobre las incineraciones de la empresa que reutilizaba los féretros. En el caso de un hombre fallecido en Gijón, fue incinerado sobre un palé de madera, y con un cartón sobre el pecho. Ni rastro de la caja de cinc precintada en la que llegó a Valladolid. Lo aseguró su hijo, Roberto P., quien reforzó en su declaración la tesis de la reutilización de los féretros.

Su padre, fallecido el 22 de agosto de 2013, iba a ser incinerado en el tanatorio pucelano El Salvador. Siete años después, se enteraron por la Policía de que la cremación no se había llevado a cabo allí, sino en el cementerio de Santonvenia, sin que la familia hubiera autorizado ese cambio, y, aún peor, comprobaron a través de las fotos facilitadas que su padre no había sido quemado en la caja. "Vi a mi padre sobre un palé y con un cartón con su nombre en el pecho. Me parece una barbaridad, una crueldad extrema y una falta de profesionalidad, esta gente merece una repulsa total", recriminó.

Un momento del juicio.

Un momento del juicio. / EUROPA PRESS

Otra declarante, María del Carmen B., madre de Ismael, fallecido el 8 de noviembre de 2003, explicó que la incineración de su "niño" se desarrolló en el cementerio de Santovenia con la asistencia de una gran número de personas, buena parte de ellas de Laguna de Duero, debido a que el fallecido "tenía muchos amigos". El féretro fue puesto bajo un porche, en la calle, antes de perderle de vista camino de la cremación.

Sin olvidar la falta de tacto con la que la trataron, impidiéndole que siguiera abrazada al féretro, contó que cuando fue a recoger las cenizas, chocó con el empleado al comprobar que la urna se hallaba tirada en el suelo en el local. Y expresó su temor a que las cenizas no fuesen de su hijo. "¿Cuántas personas hay en la urna de mi hijo?", se preguntó la mujer.

El "caso ataúdes" cuenta con veintitrés acusados de fraude en la supuesta reventa de ataúdes por parte de la funeraria El Salvador de Valladolid cometida entre 1995 y 2005. La estafa implicó la reutilización de 6.055 féretros y 3.174 motivos florales asciende a más de cuatro millones de euros y se estima que dejaron a 1.300 familias afectadas. El juicio, que ya se está celebrando, se prolongará hasta el 9 de junio en 35 sesiones.

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