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Hablan los testigos de la caída de una chica al pozo de la Barquera, en Gijón: "Ayuda, ayuda, se ha matado"

La víctima, una joven de 26 años, se recupera de sus heridas en el Hospital de Cabueñes

Una de las chicas quiso bajar al pozo para rescatarla

Una joven de 26 años herida grave tras saltar a una profundidad de cinco metros en el pozo de la Barquera, en Gijón

Gijón

“Estaba colocando la terraza y escuché gritos: ‘Se ha matado, se ha matado, ayuda’”. Quien habla es Óscar Lafuente, un camarero de un conocido restaurante de la plaza del Marqués y también el hombre que anoche avisó de urgencia a los servicios sanitarios para que acudieran a la plaza del Marqués a rescatar a la joven que acabó en el fondo del pozo de La Barquera.

La chica, de 26 años, se precipitó a una profundidad de unos cinco metros y sufrió heridas en la cadera y en el pie derecho. Las causas de la caída no están claras, ya que, si bien diversas fuentes apuntaron a que pudo tratarse de un acto voluntario, lo que sus amigas explicaron poco después de lo sucedido fue que pudo ser un accidente. Según relataron, la víctima había sorteado la valla que rodea el pozo y se encaramó al borde, como si fuera a saltar, con tan mala suerte de que eso fue lo que finalmente ocurrió.

“La verdad, nunca he visto nada así en todo el tiempo que llevo trabajando”, relató Lafuente, que tuvo un papel clave en esta historia. El camarero contó que se encontraba recogiendo la terraza del establecimiento en el que trabaja cuando, pasadas las once de la noche, vio a un grupo de seis chicas bajando de Cimavilla. Fue pocos minutos después cuando escuchó unos gritos que le pusieron el vello de punta. “Gritaban: ‘Ayuda, ayuda, que nuestra amiga se ha matado’”, recordó Lafuente, que rápidamente salió a ver qué había pasado.

No daba crédito a lo que veían sus ojos. “Había cinco chicas alrededor del pozo y decían que una amiga suya se había caído dentro”, explicó. “Entonces, yo me acerqué al pozo, me asomé, la llamé, pero no contestaba”, agregó el trabajador hostelero.

Lafuente tuvo entonces que calmar al grupo de amigas de la joven que se precipitó. Aseguró que incluso una de ellas quiso saltar la barandilla y bajar a rescatarla. “Le dije que no lo hiciera, claro, porque iba a ser peor”, explicó el camarero, que mantuvo la sangre fría en unos momentos de enorme tensión.

Sacó su teléfono móvil y llamó a los servicios sanitarios. Hasta la plaza del Marqués se desplazó una UVI móvil. “No tardó en llegar”, puntualiza Lafuente. También acudieron los bomberos, que fueron quienes se encargaron del rescate. Bajaron al pozo con una escalera y sacaron a la chica con un collarín. Fue trasladada al Hospital de Cabueñes, donde aún se recupera de sus heridas. Unas lesiones que, pese a lo aparatoso de lo sucedido, en principio no revisten gravedad. Tiene, según indican las fuentes consultadas, varias fracturas en la pelvis y una fractura del quinto metatarso.

“Quiso hacer el amago de saltar”

Lafuente tuvo tiempo para hablar con las amigas de la herida. “Contaron que había rodeado la valla y que se encaramó, como queriendo hacer el amago de saltar, pero que esa no era su intención”, aseveró el camarero. Aun así, cómo terminó por caerse no está del todo claro. Algunas fuentes indican que pudo tratarse de un acto voluntario. La chica, cuyas iniciales son E. G. S., dio positivo en la prueba de alcohol en sangre, con unos resultados muy elevados. También dio positivo en drogas.

“Nunca vi nada igual”, insistió Lafuente, para quien los únicos precedentes de algo parecido que le vienen a la memoria son las dos caídas más recientes producidas en la cuesta del Cholo. La primera fue la del hostelero José Niño y su mujer. Una caída fatal, puesto que el dueño del bar Toldos terminó falleciendo en el hospital varios días después del accidente. La otra fue la de un joven turista que, hace dos semanas, tras haber estado consumiendo bebidas alcohólicas, terminó precipitándose desde una altura de dos metros. En este caso, eso sí, las heridas no revistieron demasiada gravedad.

Mucho más atrás en el tiempo, en 2018, tres amigos se hicieron virales por otra caída llamativa. Ocurrió tras una noche de fiesta en la calle Vicaría, en Cimavilla. La calle estaba levantada por el transcurso de unas obras. Los tres amigos, cuando regresaban, se presupone, a sus casas, se entretuvieron con unos aperos de obra mientras grababan un vídeo inocente. La mala fortuna quiso que uno de ellos levantara un palé que ocultaba una alcantarilla abierta. En el vídeo se ve cómo el hombre desaparece, engullido por la fuerza de la gravedad, y cae al interior de la arqueta.

En este caso, aquel hombre, al que apodaban “Zapi”, terminó siendo rescatado y la cosa no pasó a mayores. Aun así, su hazaña aún se recuerda.

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