Centenares de personas participan en el acto en memoria de la dramaturga Cristina Bravo, fallecida en Gijón el vienes
"Genio y figura siempre dispuesta a alzarse ante cualquier injusticia", la mujer del dirigente vecinal Manuel Cañete también fue profesora de la Universidad Popular de Gijón y directora del grupo "La Peseta"
Centenares de personas llenaron la capilla del tanatorio de Cabueñes este sábado en un acto que más de despedida fue de recuerdo de la dramaturga Cristina Yolanda Bravo García, esposa del presidente de la Federación Vecinal gijonesa, Manuel Cañete, profesora de la Universidad Popular de Gijón y reconocida guionista y directora de teatro con el grupo "La Peseta", que falleció el viernes a los 64 años a consecuencia de un tumor.
Numerosos amigos quisieron participar en este momento también para acompañar a la familia, en un acto emotivo en el que apenas pudieron contener sus emociones las personas cercanas a Cris que intervinieron en el mismo. Otra persona tuvo que poner voz a las palabras que su hijo, Hugo Cañete Bravo, escribió para su madre, en las que recordó una conversación con ella, en la que ésta le había revelado que en otra vida quería ser "un ave, ágil y ambulante, un animal diseñado para jugar con las nubes, para acercarse cada día un poco más al sol. Una nómada de ojos abiertos y fascinados por la vida. Una Indiana Jones del aire. Y mira por dónde, creo que lo has conseguido, vivir bajo el verso regalado por Juan Salvador Gaviota. La única ley verdadera es aquella que conduce a la libertad. Dicho queda, te veremos en los pájaros, te oiremos en cada trino, en cada aleteo que nos sobrevuele".
Sus sobrinos Gema, Jorge y Aida también expresaron sus sentimientos hacia quien fue una "luchadora desde el principio hasta el final", en palabras de su sobrina Gema, quien acabó de explicar cómo era la mujer cuya vida se truncó prematuramente: "manos para dar, ofrecer alegría infinita, derroche de amor, sonrisas, una palabra amable para las desdichas y siempre refugio para resguardarse de las tormentas. Manos que unían puentes, la fuerza de los continentes, genio y figura dispuesta a alzarse ante cualquier injusticia y siempre un hogar abierto a todo aquel que quisiera formar parte del círculo". Sus sobrinos le dedicaron también sendas canciones.
Cristina Bravo impartió durante años clases sobre teatro y expresión personal en la Universidad Popular de Gijón, donde era muy apreciada. Antes que profesora, había sido alumna en esta institución municipal gijonesa.

Cristina Bravo. / Lne
El teatro era una de sus pasiones y fue la impulsora del grupo "La Peseta", que dirigía y creó hace dos décadas, y que está reconocido como uno de los mejores grupos de teatro no profesional de Asturias. Seis de los integrantes de "La Peseta" también entablaron este sábado, entre lágrimas, una conversación con Cristina Bravo en el acto en su memoria en el tanatorio de Cabueñes. "Todas y todos morimos un poco y duele", señaló quien se encargó de tomar la palabra en nombre de todos sus compañeros, que acabaron fundidos en un abrazo por una persona que les ha dejado una profunda huella. Tras recordar el camino que transitaron junto a ella y "las espinas" de su tramo final, señalaron que "por suerte tú ya nos habías enseñado a caminar por la tragedia".
Nacida en Mieres
Cristina Bravo nació en Mieres en 1962. Sus raíces familiares están en Extremadura, desde donde emigraron sus padres a Asturias. Era la menor de cinco hermanos –Antonio, Conso, Santiago y Mada son los otros cuatro–, en una época de auge de la minería del carbón.
Esta mujer que quienes la trataron la recuerdan como enérgica, alegre, culta y como una luchadora por la justicia social, se afincó en Gijón en la década de los años 80 del siglo pasado,cuando se mudó a la ciudad con su marido, Manuel Cañete, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón (FAV) y también de la asociación vecinal del Polígono de Pumarín, barrio en el que Cristina Bravo también era un referente. El teatro también era una de las pasiones que la pareja compartía.
Además, ambos impulsaron iniciativas de dinamización cultural como "Abril, libros mil" que se viene celebrando desde hace años en el Polígono.
Tras este acto en recuerdo de Cristina Bravo García, sus restos mortales fueron incinerados en el tanatorio de Cabueñes. Su recuerdo seguirá vivo en quienes la quisieron.
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