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Rafael Bachiller García, director del Observatorio Astronómico Nacional y presidente de la Comisión Nacional del Eclipse: "Gijón tiene horizontes despejados y excelente infraestructura; es ideal para ver el eclipse"

El experto anticipa para el 12 de agosto una corona solar sobre el "fondo de color" del atardecer, un suceso "nunca visto" en su vida

Rafael Bachiller, ante el círculo meridiano del Real Observatorio de Madrid. | FUNDACIÓN BBVA

Rafael Bachiller, ante el círculo meridiano del Real Observatorio de Madrid. | FUNDACIÓN BBVA

Gijón

Rafael Bachiller García (Madrid, 1957) es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) y del Real Observatorio de Madrid (IGN). Ahora, también, presidente de la Comisión Nacional de los Eclipses formada con el fin de impulsar y divulgar la tríada de ellos que serán visibles en 2026, 2027 y 2028. Gijón será un enclave privilegiado para disfrutar del eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto, para el que el experto vaticina que la corona solar "destacará sobre un fondo con gradientes de color rojizo", sobre el atardecer. En todo caso, será una experiencia "inolvidable" que habrá que disfrutar siempre con seguridad y a través de cristales homologados. Bachiller abrirá las II Jornadas "Gijón Sol y Eclipses", que se celebrarán en la Escuela de Marina Civil el 24, 25 y 26 de abril que impulsa el Ayuntamiento.

¿Es el evento astronómico más importante de nuestra historia reciente? ¿Qué siente al liderar la Comisión?

Situará la astronomía en el foco; no solo de los astrónomos, sino de todos los que estemos en España en ese momento, porque será una experiencia inolvidable de sumo impacto. Siento una responsabilidad muy grande. En nuestra comisión nos fijamos como meta el dar información veraz y útil que llegue a todos los rincones de nuestra geografía. En el OAN hemos calculado las efemérides del Trío de Eclipses para los más de 8.200 municipios de España y gran parte de los astrónomos nacionales nos hemos comprometido a realizar un trabajo de divulgación sin precedentes.

Para quien piense que ya ha visto un eclipse (parcial), ¿podría explicar la diferencia con uno total?

Aunque un eclipse parcial pueda parecer impresionante, la diferencia es radical. Durante la totalidad, la Luna cubre completamente al Sol y el cielo se oscurece en un crepúsculo repentino. Aparece la corona solar, invisible en eclipses parciales. Además, se pueden divisar algunas estrellas y planetas, la temperatura desciende apreciablemente y la luz adquiere un tono extraño. El entorno puede parecer inquietante. La luz solar atravesará más atmósfera, lo que intensifica los tonos rojizos y anaranjados, similares a un atardecer. Yo no he visto un eclipse similar en mi vida, pero creo que, durante la totalidad, la oscuridad se mezclará con un resplandor cálido sobre el horizonte, creándose una escena muy poco habitual: la corona solar destacará sobre un fondo con gradientes de color. Creo que veremos una especie de atardecer circular en todo el horizonte, mientras el Sol eclipsado queda suspendido.

¿Qué supone estar en el centro de la franja (Gijón) frente a los bordes de la sombra? ¿Por qué es tan buena ubicación?

Marca una gran diferencia, pues aquí la oscuridad dura mucho más (1 minuto y 45 segundos), permitiendo observar con calma la corona solar y los cambios en el entorno. En los extremos, la totalidad es mucho más breve y fácil de perder detalles clave, pero tampoco hay que obsesionarse con estar exactamente en el centro de la totalidad. Gijón ofrece horizontes despejados sobre el oeste desde diferentes puntos, lo que es ideal para su visionado. Su excelente infraestructura urbana facilita el acceso y la organización de actividades científicas y de divulgación y hay probabilidad razonable de cielos despejados.

¿Consideran planes de contingencia? ¿Y sobre salud ocular?

Hay que preguntar a las autoridades, pero mi percepción es que se están preparando para esa eventualidad y que haya grandes movimientos de última hora. En mi humilde opinión, creo que no conviene improvisar. Sobre salud ocular, el riesgo es real: evitar una oleada de lesiones oculares depende sobre todo de que demos información clara y que exista el acceso a la protección adecuada. La clave es repetir un mensaje simple y ustedes, periodistas, tienen una gran responsabilidad en ello. Solo es seguro mirar al Sol sin protección durante los brevísimos instantes de la totalidad, únicamente mientras el Sol esté completamente cubierto. Antes y después, se pide encarecidamente usar siempre protección, con cristales homologados.

Gijón ya celebró jornadas el año pasado, repite y se la pone como ejemplo divulgador. Estas segundas coinciden con una situación similar del Sol respecto a agosto, dicen.

Las jornadas demostraron el gran interés existente y se revelaron muy eficientes a la hora de informar. En cuanto a la posición, el 30 de abril es el gemelo solar del 12 de agosto. Es decir, el Sol realiza un recorrido prácticamente idéntico por la bóveda celeste a las mismas horas y es una oportunidad única para hacer tests.

En 2027 y 2028 habrá otros dos eclipses, pero de diferente tipo. ¿Es el pistoletazo de salida para una nueva edad de oro astronómica?

Ya existe un gran interés en toda España; a todos nos encandilan las maravillas del universo. Además, a nivel profesional somos una de las mayores potencias en investigación astronómica del mundo y tenemos algunos de los observatorios mejores del planeta, lo que contribuye a alimentar este interés generalizado. El Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA), sin ir más lejos, es un centro de excelencia y de alta relevancia internacional. El Trío de Eclipses acentuará el interés del ciudadano y confiemos que, para muchos niños y jóvenes, suponga un acicate para interesarse por la ciencia en general. Contaba Ramón y Cajal que su vocación científica se despertó cuando a los 8 años de edad pudo contemplar el eclipse solar de 1860 desde Aragón.

¿Qué importancia tiene que asociaciones como Omega, el ICTEA o el Colegio de Ópticos estén ya tan movilizados en la ciudad e involucrados en las jornadas?

Su labor es excelente. Han sabido concienciar y movilizar tanto a las autoridades como a los ciudadanos. Trabajando hombro con hombro, astrónomos amateurs y profesionales de la astronomía y de la óptica están logrando que las administraciones tomen conciencia y que los gijoneses estén bien informados. Estén seguros de que tienen mucha suerte en Gijón por contar con ellos.

Más allá de esos instantes de sombra, ¿qué cultura científica espera que sobreviva?

Sobre la cultura científica, le puedo asegurar que el interés por la ciencia se va a incrementar y que habrá numerosas vocaciones científicas que, si son alimentadas después de manera adecuada, redundarán en la formación de grandes profesionales en ciencias. Ellos tendrán la llave para paliar los grandes retos con los que se enfrenta la sociedad de nuestro tiempo.

¿Personalmente, qué le fascina más del eclipse? ¿Guarda algún evento en su memoria?

Me fascina sentirme parte integral y pensante de este cosmos infinito, tan antiguo y tan lleno de prodigios. Los discos solar y lunar, con sus tamaños casi idénticos y coincidiendo en una zona tan precisa del cielo… ¿No es una muestra maravillosa de la armonía del universo? Me sentí así cuando viví desde Francia el eclipse del 11 de agosto de 1999 y me he sentido también así, un poco en trance, cuando, ante el telescopio o el ordenador, he hecho algún descubrimiento.

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