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Cristina de Silva y Nacho de la Vega, directores del LEV, que cumple 20 años: "En un mundo globalizado el valor está en la permanencia"

El festival recupera en su aniversario uno de sus espacios más icónicos, la iglesia de la Laboral, y se amplía a otros, como la capilla de San Esteban del Mar para contribuir a un Gijón "de vanguardia"

Nacho de la Vega y Cristina De Silva, directores del LEV Festival, ante la iglesia de La Laboral.

Nacho de la Vega y Cristina De Silva, directores del LEV Festival, ante la iglesia de La Laboral. / Ángel González

Cristina de Silva y Nacho de la Vega son las mentes detrás del LEV Festival (Laboratorio de Electrónica Visual), una cita que este año alcanza su vigésimo aniversario consolidada como un gran referente de la vanguardia sonora y digital en España. Lo que comenzó como un evento "de nicho" ha evolucionado hasta convertirse en un ecosistema artístico con el tejido urbano gijonés plenamente integrado. "Nos hemos convertido en una plataforma de apoyo a la creación y, en cierta manera, en activistas culturales", aseguran los directores de la cita, reivindicando el valor de la permanencia en un entorno global cambiante. Las actuaciones e instalaciones se disfrutarán del 30 de abril al 3 de mayo.

Veinte aniversario. ¿Esperaban llegar tan lejos?

Nacho de la Vega (NV): No, aunque el proyecto se concibió a medio o largo plazo, ni nos lo planteamos. Del impulso inicial queda casi todo, aunque el tiempo pasa y se ha sumado gente nueva, muy joven, con la misma energía que teníamos entonces y enriquece mucho. Y se han “muerto” muchas cosas, son años intensos a nivel social y tecnológico. En realidad, eso es caldo de cultivo para nosotros. Nos hemos convertido en una plataforma de apoyo a la creación y, en cierta manera, en activistas culturales.

Cristina de Silva (CS): Este año que tocó hacer balance. Nos dimos cuenta de que a lo que realmente nos ha marcado es la permanencia. Analizando el mundo globalizado en el que estamos inmersos, tiene mucho valor.

La vuelta a la iglesia de la Laboral tras su restauración es una de las grandes novedades.

CS: Es un espacio referencial para LEV desde 2008 con la instalación Siren de Ray Lee. Por allí han pasado Peter Greenaway, “AGF”, “Fasenuova”, “Esplendor Geométrico” o Refik Anadol, cuando no era tan conocido. Incluso un año se desarrolló allí toda la programación de conciertos. Nos alegra que se pueda sumar a la parte del programa que llamamos Circuito de Ciudad, nuestra apuesta por descentralizar la oferta cultural.

Acogerá “Umbráfono”, de Enrique del Castillo. ¿Por qué fue el elegido?

NV: Resume todo lo que nos hizo nacer y trabajar estos años. Su propuesta cruza lo analógico y lo experimental en un proyecto que tiene otra de las características del festival, que es la acción en directo. Trabaja con elementos mecánicos y sonoriza la imagen usando película de 35mm en tiempo real que pasa a través de sus máquinas, construidas por él mismo con motores de coches y proyectores de cine.  

Nombres como Alva Noto y Ryoichi Kurokawa pisan Gijón.

CS: Son historia del Festival y siempre hemos contado con ellos. Ryoichi Kurokawa hizo su primer concierto en España en la primera edición y Alva Noto estuvo en la tercera, la histórica con “Aphex Twin” en el teatro de la Laboral. Tenerlos en el aniversario nos hace especial ilusión. Este año, aquí se estrenará la última pieza de Kurokawa, un trabajo que refleja su lenguaje artístico único y en constante evolución.

NV: También hacía tiempo que intentábamos que viniera Jlin, una de las artistas que mejor encarna nuestra idea de Laboratorio y de conexión con el público, fundamental en el entorno diurno del Muséu del Pueblu.

¿A quién más destacarían?

CS: “Nova Materia”, por su directo ceremonial; “Catnapp”, con su fuerza en el escenario; Meuko Meuko, Eric Vernhes, “Cod.Act” y la asturiana Sara Muñiz. Es un cartel muy potente, gracias a la apuesta por los estrenos y al apoyo de las embajadas culturales, que nos acercan proyectos muy innovadores de países como Japón, Taiwán o Corea, de donde viene “Tacit Group”.

Tema IA. ¿Os ha hecho cambiar?

NV: Entender lo visual se ha transformado totalmente para siempre. Como toda revolución tiene efectos positivos, negativos e indefinidos, que obligan a una reflexión profunda. Para los artistas es un arma de doble filo. Toda la programación del sábado en el teatro es de proyectos que trabajan con ella con un enfoque crítico, sin perder de vista que ya es el presente, ni el debate de su incorporación y limites en la creación. El trabajo de Anne Horel, concebido expresamente para San Esteban del Mar, se hizo íntegro con IA, pero de una manera inteligente y sostenible. De hecho, ha sido premiada por el buen uso artístico de la IA.

La expansión del espacio vital. ¿Natural o buscada?

CS: Natural. En las primeras ediciones éramos un nicho muy concreto, pero para nosotros es algo vivo que evoluciona. Ocupamos La Laboral, el Jardín Botánico, y después ya bajamos a la ciudad y al Muséu. En el 10.º aniversario presentamos un circuito de ciudad con instalaciones distribuidas por distintos espacios que fue una declaración de intenciones. En la última década tratamos de abrir horizontes y hemos conseguido que LEV se integre de manera orgánica en la vida de Gijón, actuando como mediador entre ciudadanía y creación artística, con una programación atractiva tanto para públicos especializados como para nuevos espectadores de diversas inquietudes estando muy atentos a lo que se hace a día de hoy, dando espacio a nuevos proyectos.

¿Se siente la ciudad hoy más vanguardista gracias a la huella del festival?

CS: Sí, pensamos que es así, y es algo de lo que nos enorgullece. Eso lo hemos conseguido entre todos los actores de la ciudad, que son muchos y diversos. Además de las sinergias en el territorio, LEV se colabora con diversas embajadas culturales que posicionan a Gijón en el escenario internacional y se favorecen las redes de trabajo con el extranjero.

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