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El ingeniero aeroespacial Alejandro Cardesín llega a Gijón: "El eclipse será una oportunidad fantástica para tomar perspectiva de lo pequeños que somos"

"En Saturno hay eclipses causados por sus propios anillos, algo espectacular", afirma el experto, que trabaja para la Agencia Espacial Europea e impartirá una conferencia sobre estos sucesos fuera del planeta Tierra

Alejandro Cardesín.

Alejandro Cardesín.

Alejandro Cardesín Moinelo (La Coruña, 1980) es ingeniero de Telecomunicaciones, doctor en Ciencias del Espacio y un hombre clave en la coordinación de los científicos que trabajan en las misiones marcianas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Desde hace casi dos décadas, Cardesín está implicado en "Mars Express" o "Trace Gas Orbiter", naves que escudriñan el planeta rojo para entenderlo mejor, al igual que al universo en sí. En ese marco, el de la observación desde fuera del planeta Tierra, el experto visita Gijón el próximo sábado para participar en las II Jornadas "Gijón Sol y Eclipses", que preparan el terreno para el eclipse solar total que sumirá en la oscuridad a Gijón el 12 de agosto durante minuto y medio. En este marco impartirá, a las 16.45 horas en la Escuela de Marina Civil, la charla "Eclipses de otros mundos" para explicar como es el desarrollo del suceso en otros puntos del cosmos y dejar atrás la visión geocéntrica del fenómeno.

¿Qué busca transmitir al público gijonés con su charla "Eclipses de otros mundos"?

El objetivo es que la gente tenga un poquito de perspectiva de lo pequeños que somos, de lo grande que es el sistema solar y el universo. Usaremos este eclipse para intentar entender cómo nos movemos nosotros, la Tierra, la Luna y el Sol, y compararlo con otros planetas. Es una buena manera de tomar perspectiva de dónde estamos y ver qué pasa en el resto de mundos.

¿Somos el único lugar del sistema donde ocurren estos fenómenos?

Para nada. Eclipses los hay de todos los tamaños y colores, en eso no somos especiales. Sí es una particularidad nuestra que la Luna y el Sol tengan casi exactamente el mismo tamaño mirando desde la Tierra. En Venus o Mercurio no hay eclipses porque no tienen lunas, pero Júpiter o Saturno tienen cientos de ellas y los eclipses ocurren muy regularmente. El caso más fascinante es el de Saturno. Si viviéramos en su atmósfera, veríamos un eclipse causado por sus propios anillos. Sería lo más espectacular que se podría ver.

¿Sería similar a la luz que atraviesa una persiana a medio bajar?

Sería una persiana translúcida. Los trozos de roca tapan la luz, pero el hielo deja pasar parte de ella. Ese estudio de cómo el Sol se dispersa en las partículas de polvo, roca y gas nos da muchísima información. De hecho, llevamos naves espaciales que estudian los eclipses, o como nosotros los llamamos, "ocultaciones solares". Usamos la luz del sol como una fuente para analizar la composición de las atmósferas y los hielos de otros planetas. Es uno de los métodos más potentes para extraer la química atmosférica.

Es de A Coruña, que también está en la franja que cubrirá la sombra. ¿También se preparan allí?

Pues sí, se están ahora barajando muchas opciones al respecto. De hecho estoy en contacto con mis compañeros de la Casa de las Ciencias y de los museos científicos de la ciudad, para hacer actividades. Y de hecho esta misma semana está todo el mundo preparándose porque vamos a tener exactamente la misma geometría que habrá el día del eclipse. Tanto gallegos como asturianos tenemos el problema de la meteorología, pero espero que nos acompañe en agosto porque es una oportunidad en cientos de años. Mucha gente lo confunde con eclipses parciales, pero un eclipse total es algo extraordinario. Yo mismo nunca he visto uno total y tengo muchísimas ganas de vivirlo desde aquí.

Alejandro Cardesín.

Alejandro Cardesín. / Lne

Usted coordina misiones en Marte desde hace casi 20 años. ¿Cómo se mantiene viva tecnológicamente una nave como la "Mars Express" después de dos décadas?

Las misiones espaciales son tan extraordinariamente complicadas que tenemos que estar muy seguros de los sistemas que mandamos; por eso las tecnologías están sumamente testadas. En el caso de "Mars Express", tenemos la suerte de que la dinámica orbital nos ayuda a estar en equilibrio en el espacio. A diferencia de otras naves que se quedan sin combustible para mantener su posición y acaban cayendo, esta puede seguir operando seguramente hasta 2030 o incluso más.

Se habla constantemente de hallazgos de agua en Marte. ¿Es ya un tema resuelto para la ciencia?

El agua en Marte ya es algo plenamente aceptado. La hemos encontrado de varias maneras, con distintas misiones e instrumentos. Lo que ahora tiene importancia científica es ver cómoesa aguaa evolucionó, porque en el pasado fue líquida y ahora solo la vemos como hielo. La siguiente pregunta es si hubo condiciones para la vida hace millones de años. Por eso el próximo paso es el Rover "ExoMars", que lanzaremos en 2028 para taladrar hasta dos metros de profundidad en el subsuelo. Hay muchos españoles trabajando en ese proyecto.

¿Veremos pronto a un ser humano caminando sobre la superficie marciana?

Por ahora sigue siendo ciencia ficción. Pero quiero resaltar algo: poner pie allí no es un interés científico. Los científicos no queremos mandar humanos a Marte, lo que queremos es dejarlo exactamente como está, como un laboratorio perfecto para poder estudiarlo bien. No necesitamos humanos porque la mayoría de las preguntas se pueden resolver de una manera más eficiente y barata con robots. Los humanos tienen la mala costumbre de respirar, de comer y de tener que mantenerse vivos durante todo el viaje y eso es extremadamente caro. Estamos viendo una situación donde los fondos se dedican a la exploración humana que, personalmente, creo que no es necesaria para la ciencia. La misión Artemis, por ejemplo, no está dirigida por objetivos científicos, sino geoestratégicos, para mostrar una supremacía tecnológica.

Se le ve crítico con la cuestión.

Se ha financiado la exploración humana a base de cancelar proyectos científicos que sí resolvían dudas importantes para la comunidad. Por eso tenemos un sabor agridulce. No hay duda de que mandar humanos es un gran paso tecnológico, pero eso no puede hacerse a costa de la ciencia. Colaborar, y no competir, entre científicos, ingenieros y astronautas es el gran debate que traeremos también a un congreso que celebraremos en agosto en Asturias, en Oviedo.

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