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"No necesito vender droga, era para consumo propio", defiende un gijonés al que pillaron con 50 gramos de cocaína

El procesado, que afronta seis años de cárcel, fue denunciado por una clienta que intentó robarle

Los acusados, esta mañana, durante la vista oral.

Los acusados, esta mañana, durante la vista oral.

Un vecino de Gijón negó este jueves en la vista oral celebrada en la Audiencia Provincial la autoría del delito contra la salud pública por el que el Ministerio Fiscal pide la condena de seis años de cárcel. "No necesito vender droga. Lo que tenía en mi casa era para consumo propio", afirmó el acusado durante un juicio en el que también se pronunció la clienta que intentó robarle cocaína en su casa y con la que finalmente se produjo una discusión que desencadenó en la intervención policial y en el proceso judicial que quedó visto para sentencia este jueves. La Fiscalía mantuvo sus peticiones de seis años de prisión y 15.000 euros por tráfico de cocaína y dos meses por un delito leve de lesiones para el vecino acusado, así como de cuatro meses de cárcel para la clienta por un delito de hurto en grado de tentativa.

Los hechos que se juzgaron este jueves tuvieron lugar el 26 de diciembre de 2023 en la vivienda del procesado, ubicada en la calle Alcarria, en el barrio de Pumarín. Tal y como confirmaron ambos acusados, la mujer acudió a la residencia del varón en dos ocasiones en aquella tarde. El conflicto surgió en la segunda de esas visitas, que se produjo en torno a las 20.45 horas. Según el relato del Ministerio Fiscal, el procesado le vendió una papelina de cocaína a la mujer por un precio de 50 euros y ella manifestó que necesitaba acudir al baño. Al percatarse de que en una de las habitaciones había un cajón semiabierto y que en su interior había una bolsa con 49,02 gramos de cocaína, la clienta se apoderó de esa droga y la ocultó dentro de su ropa interior.

"Lo hice simplemente para coger la parte que creía que me correspondía para los 50 euros que le había pagado", señaló la acusada en el juicio, que agregó que "él me la quiso quitar diciéndome que ya me había dado bastante". "Empezamos a forcejear y cuando iba a salir me golpeó en el pómulo y empezó a darme con una tijera. Intenté pararlo y grité socorro, por lo que los vecinos llamaron a la Policía. En ese momento me daba igual la droga, lo que quería era salir viva", desarrolló la mujer, cuyas lesiones tardaron en curarse 12 días.

El relato del procesado fue muy diferente, ya que expresó que "al llegar a la puerta de la habitación me la encontré agachada mirando mi dinero y vi que faltaban 2.000 euros". "Fue entonces cuando la enganché, hubo un forcejeo y empezó a dar gritos, pero nunca quise hacerle daño", apuntó.

Al llegar a la vivienda de la calle Alcarria, los agentes encontraron en poder de la acusada la papelina de 0,14 gramos de cocaína que había comprado y los 49,02 gramos que había escondido, sustancia valorada en 4.794,30 euros. Además, con la autorización judicial solicitada, se registró el domicilio del varón y se localizaron otras bolsas termoselladas, hallaron dos básculas de precisión y 6.960 euros, distribuidos en 126 billetes de 50 euros, 23 billetes de 20 euros y otros 4 billetes más de 50 euros, que se encontraban dentro de un armario.

El acusado remarcó en la vista oral que "ella solía venir a mi casa a fumar cocaína" y que el dinero que hallaron en su piso "eran ahorros de cuando trabajaba y de la pensión que cobro". Además, defendió que "la cocaína que había era para consumo propio". "No vendo ni doy gramos porque no necesito vender doga. Es solo para mí, ya que consumo de forma ocasional en fiestas señaladas", aseveró.

Tras llegar a su fin el interrogatorio a los acusados y a los agentes de la Policía Nacional y de la Local, así como a una perita, el juicio quedó visto para sentencia. El Ministerio Fiscal mantuvo sus peticiones para los procesados. Por su parte, la defensa del varón, llevada a cabo por el abogado Rafael Felgueroso, solicitó su libre absolución. La defensa de la mujer, realizada por la abogada Paloma Álvarez, reconoció el delito de hurto.

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