Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Roscas agotadas y librerías llenas en una mañana "especial": el intenso Día del Libro en Gijón para celebrar San Xurde y el gusto por los libros

Las librerías se llenan de clientela lanzada a regalar y al "autodetalle" y las confiterías no dan abasto despachando unos panes que son un "éxito total"

Gijón celebra San Xurde con gusto por los libros y roscas agotadas

Video: Oriol López Foto: Marcos León

Intenso Día del Libro en Gijón. El trasiego de personas fue uno de los distintivos en la ciudad este 23 de abril, una jornada en la que lectores y curiosos llenaron las librerías de la ciudad en busca del ejemplar perfecto, ya fuera para regalo o como autodetalle. Sin embargo, la celebración de San Xurde, San Jorge en asturiano, no solo se ha vivido entre estanterías, porque también tuvo como protagonista la búsqueda las roscas, que agotaron existencias en las confiterías y panaderías gijonesas adheridas a la celebración antes del mediodía. Entre compras literarias y el aroma a dulce y picadillo, libreros, artesanos y clientes compartieron la ilusión por una fiesta cultural que, desde el año pasado, se da la mano con la gastronomía y coincidieron en la misma conclusión: "Es un día especial".

Para Verónica Piñera, al frente de la librería La Revoltosa junto a Oriol Díez, San Xurde se consolida como "el día más bonito del año con diferencia". La librera destacó la gratitud de una jornada en la que se recibe "mucho cariño" y en la que el equipo disfruta especialmente al encontrarse con los lectores para recomendarles nuevas lecturas. Para Piñera esta jornada supone "celebrar el acto de leer" y aprovechó para felicitar la festividad y desear que a todo el mundo "le regalen muchos libros".

Ese estupendo ambiente en el que prima el obsequio no tiene únicamente al libro en el centro, sino que la costumbre más extendida es la de regalar rosas, tradición procedente del Sant Jordi en Cataluña y, precisamente, una clienta acababa de entregar unas rosas a los libreros. La detallista en cuestión fue Irene Tejedor, que definió el establecimiento como su "casa" y animó a los gijoneses a visitar estos espacios "hoy y siempre".

En la misma línea se expresó Rafa Gutiérrez, dueño de la librería La Buena Letra y colaborador de este diario, quien describió el ambiente como una "fiesta del pueblo". "Hoy recibimos el abrazo de las personas", señaló Gutiérrez, destacando que es una jornada en la que "todos" los visitantes habituales "vienen a la vez".

Entre los clientes que abarrotaron el local se encontraba Cris Enríquez, una joven barcelonesa que vivía su primer 23 de abril fuera de Cataluña y tuvo a bien de mencionar a Sant Jordi, como no podía ser de otra manera; una tradición a la que es fiel, ya que, junto al par de libros que se llevaría en el zurrón, sostenía una rosa que la acompañó durante el día. Autorregalada, pero simbólicamente, ya que se encuentra lejos de su pareja.

Rafa Gutiérrez también hizo alusión al buen discurrir gastronómico de la jornada y mencionó que las roscas de San Xurde desaparecieron de las confiterías desde primera hora. Según explicó, la suma de nuevos establecimientos como Cremela, La Gobeta o Camilo de Blas a esta iniciativa ha reforzado una tradición que lleva solo dos ejercicios. Igual fue el sentir en La Revoltosa, donde se obsequió con una pieza dulce, salada o vegana con las compras. Ante la imposibilidad de regalar una flor fresca a la clientela, el pack se completó con un sobre con semillas para que florezcan, indicó la dueña.

"Exito total" del pan

En cuanto a la rosca, fue un "éxito total". En la Confitería Balbona, Pilar Estrada -acompañada por su compañera Beni Cotelo- destacó cómo la unión entre libreros y artesanos está ganando peso en la ciudad. "Este año creo que cuadruplicamos el producto", señaló Estrada, sorprendida por el aluvión de encargos que recibieron de unas unidades vendidas un precio estándar de 3 euros.

La actividad en Balbona fue frenética, con más de un centenar de encargos previos e igual número en el otro establecimiento que tienen en la ciudad. "Todavía está viniendo mucha gente a preguntar si quedan", explicaba Pilar. Dicho y hecho, porque mientras atendían a este diario entraron una abuela y su nieto que se tuvieron que ir con las manos vacías. Entre los previsores se encontraba el joven Lluques Díaz, que recogió cuatro roscas reservadas. "Una para cada casa", manifestó, ya que eran para compartir con familiares a la par que informaba de su interés por probar las propuestas de distintos establecimientos y que, en el caso de este comercio, solo se ofrecía en versión dulce.

La panadería Pan de Ibias de la avenida de la Costa ofrecía la repostería en modalidad salada. Montse García y Cruz Falcón se congratularon de lo mucho que gustó la rosca de picadillo de chorizo que tenían a la venta. De las 120 unidades producidas para las ocho tiendas gijonesas de la cadena, apenas cuatro por establecimiento salieron a la venta sin reserva previa y también manifestaron que "mucha gente preguntó por ellas". "El año que viene habrá que ponerse las pilas porque seguro que habrá más competencia por hacer roscas", vaticinaron, convencidas de que San Xurde se ha consolidado ya como una fecha ineludible también para los obradores de la ciudad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents