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Crónicas gijonesas: Antes del Botánico

El Jardín Atlántico fue una realidad en Gijón el 25 de abril de 2003 de la mano de Paz Fernández Felgueroso, tras casi seis años de gestiones y nueve millones de euros de inversión, pero antes hubo otros muchos intentos desde 1978

Crónicas Gijonesas

Crónicas Gijonesas

Luis Miguel Piñera

Luis Miguel Piñera

Cronista oficial de Gijón

El viernes 25 de abril de 2003 Gijón estrenó el Jardín Botánico Atlántico tras casi seis años de gestiones y nueve millones de euros de inversión. Presidió el acto Paz Fernández Felgueroso, alcaldesa de Gijón, acompañada por el presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, iniciador de ese proyecto en su último mandato como regidor gijonés. El acuerdo con el grupo municipal de Izquierda Unida que lideraba Jesús Montes Estrada fue fundamental, y los responsables de los jardines botánicos de La Habana y de Córdoba habían asesorado al Ayuntamiento de Gijón. Pero antes de la maravilla actual del Jardín Botánico Atlántico hubo otros intentos.

Estamos en octubre de 1978. El alcalde de Gijón era Pedro Lantero Pérez, había sido nombrado en abril y sería alcalde hasta las primeras las elecciones municipales democráticas que fueron un año más tarde. Titulaba el diario "El Comercio" del 11 de octubre de 1978: "Posible creación en Gijón de un jardín botánico en la zona del auditorio". Se refería al auditorio Sergio Domingo que desde noviembre del año anterior se levantaba en lo que se llamaba Parque Inglés, hoy parque de los Hermanos Castro.

Ese equipamiento, obra del arquitecto municipal Enrique Álvarez Sala, siempre estuvo infrautilizado y se derribaría en el verano de 1993 tras años de estar abandonado. En su nombre, "Auditorio Sergio Domingo", recordaba al músico y compositor gijonés autor por ejemplo de "Axuntábense", que había fallecido en el año 1977.

El Ayuntamiento de Gijón anunciaba en ese octubre de 1978 un anteproyecto para la creación de un jardín botánico en esa zona en la orilla derecha del río Piles. El director del departamento de Botánica y Fisiología Vegetal de la facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Oviedo, Matías Mayor López, se había puesto en contacto con el alcalde. Su idea era formar ese jardín botánico en Gijón, en terrenos cedidos por el municipio. Proponía Mayor López no solamente investigar la flora asturiana sino también de especies exóticas y tropicales, incluso se hablaba del estudio de las algas, "sería el primer jardín botánico en el norte de España".

El concejal de Parques y Jardines, Ángel Rodríguez González, apoyaba la cuestión, y además la cosa fue rapidísima, aunque adelantamos que ese jardín botánico no fue realidad. Al mes siguiente el Ayuntamiento dio oficialmente el visto bueno a la propuesta, y eso fue en la Comisión Municipal Permanente del sábado 18 de noviembre de 1978. El Ayuntamiento cedía 7.000 metros cuadrados para la creación del botánico, y se anunciaba como "un atractivo turístico más para la ciudad".

El 2 de diciembre de 1978 el proyectado jardín botánico ya tenía nombre, "Jardín Botánico Príncipe de Asturias". Se anunciaba como el cuarto jardín botánico de España y publicaba la prensa que ya desde la facultad de Biología se estaba en la labor, "las plantas se conservarán hasta la primavera de 1979 en el Pueblo de Asturias y luego se plantarán en el jardín botánico". La idea era construir algún edificio destinado a la investigación sobre la flora, un archivo de herbario y una biblioteca especializada. En nada quedó ese "Jardín Botánico Príncipe de Asturias" que estaba también apoyado por una entidad llamada "Centro de Iniciativas Turísticas de las Siete Villas".

Al final de diciembre de 1978 se aprobó la Constitución Española y desde el martes 3 abril de 1979 hubo concejalas y concejales elegidos democráticamente, y un nuevo alcalde de Gijón que fue José Manuel Palacio. Nada más se supo de aquel jardín botánico, pero sí es cierto que un año más tarde la comisión de Ecología y Medio Ambiente retomó de alguna manera la idea. Se trataba, en esa misma zona junto al río Piles, de la formación de un "zoo infantil, sería un jardín y un zoo con flora y fauna asturiana". El concejal Francisco Álvarez-Cascos era el promotor de la idea y lo contaba el 30 de abril de 1980.

Tres noticias de finales de la década de 1990. Son la prehistoria del Jardín Botánico Atlántico de Gijón.

1. "Álvarez Areces cierra con Izquierda Unida un presupuesto local de 31.000 millones de pesetas. En Medio Ambiente se contempla el estudio sobre la implantación del tranvía en toda la ciudad, un Jardín Botánico, actuaciones en el parque de Isabel la Católica, desarrollo de áreas verdes en El Llano, Pumarín y Contrueces, recuperación de las carbayeras y nozaledas, y actuaciones en Monte Deva y Monte Areo". La Nueva España, 31 de enero de 1998.

2. "La idea de crear un jardín botánico en Gijón se recoge en los presupuestos. Doscientos millones de pesetas son los previstos. La ubicación definitiva del núcleo central del Jardín Botánico de Gijón aún está por definir. Entre los emplazamientos que se están barajando se encuentra el área de El Tragamón, en las proximidades de la carbayera". Revista "Gaceta de Gijón", número 23, abril 1998.

3. "Gijón contará en dos años con el primer jardín botánico del norte de España. La instalación costará más de 500 millones de pesetas y se extenderá en 20 hectáreas. El Botánico dará cabida a 5.000 especies buena parte de ellas exóticas". Diario "La Nueva España", 10 de junio de 1999.

La imagen de Gijón

La Barquera.

La Barquera. / Foto de Joseph. Thomas y Bigas (Arxiu Històric Fotogàfic del Institut d´Estudis Fotogáfics de Catalunya)

La Barquera

En la fotografía se aprecia el Muelle de Oriente con cantidad de madera y barcos humeantes en la zona de la rampa de La Barquera, hacia el año 1907. Hasta el mes de julio de 1898 en esa zona de Gijón estuvo la capilla de La Barquera que databa del año 1616; con un retablo obra de Luis Fernández de la Vega y entre otras la imagen de San Telmo, patrón de los navegantes. Como plaza de La Barquera era conocía la hoy plaza del Marqués de Cimavilla, con su pozo de La Barquera. Pelayo (invisible) vigilándolo todo. La imagen de la derecha es obra de Foto de Joseph. Thomas y Bigas y se conserva en el Arxiu Històric Fotogàfic del Institut d’Estudis Fotogáfics de Catalunya.

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