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Toño Suárez, vecino de Fano: "Vivir aquí ye otra cosa, ye tranquilidad...y eso no se cambia por nada"

"En Fano están todas mis memorias; viví siempre en esta casa y hasta los 35 años me dediqué a trabajar en el campo, después, me busqué la vida fuera"

Toño Suárez, vecino de Fano

Pablo Solares

L. L.

En madreñas, esas de las que no se separa durante toda la entrevista. Así recibe en su casa Toño Suárez Suárez, vecino de la parroquia gijonesa de Fano. Una casa que sigue siendo ese hogar en el que creció, en el que trabajó y donde aún conserva un hórreo y sobre todo, innumerables recuerdos. "En esta casa viví siempre. Hasta los 35 años me dediqué a trabajar en el campo y después, me busqué la vida fuera", explica.

Ubicada al sur de la ciudad y limitando con Lavandera, Caldones, Baldornón y las parroquias de Muñó y La Collada en Siero, en Fano, como en toda la zona rural, se respira con calma y se oye el silencio, ese lujo que en la ciudad es difícil encontrar y que Suárez valora y mucho a pesar de haberlo tenido desde siempre. "Vivir aquí ye otra cosa. Ye tranquilidad y eso no se cambia por nada... la ciudad no me gusta, aunque con el tiempo igual hay que pensar en dejar el campo", confiesa este vecino que, a sus 70 años, no solo ha dedicado su vida al campo. "Trabajé en la construcción, como jardinero, hasta acabar haciendo labores de mantenimiento en un campo de golf", cuenta.

Pero en esta andadura, Toño no ha estado solo, ya que su mujer ha sido su principal apoyo tanto en su vida como en el campo. "Al llegar de trabajar fuera de casa tenías que atender al ganado e ir a segar. Otras veces segaba mi mujer e iba yo a recogerlo con el tractor", sonríe Suárez.

Parroquia de Fano

Nombre: Toño Suárez

Edad: 70 años

Profesión: agricultor y jardinero jubilado

El mejor lugar de la parroquia: la iglesia de San

Lo mejor de vivir en la zona rural: la tranquilidad

En una frase: «Vivir aquí ye otra cosa»

Casi tantos giros como la vida laboral de Toño Suárez podría decirse que ha dado también Fano, donde los vestigios de la ganadería y la agricultura conviven con una ya asentada población residencial. Sin embargo, aún se mantienen algunas ganaderías pequeñas y se sigue presumiendo de los emblemas del llagar Menéndez y la iglesia de San Juan, de estilo románico y cuyo pórtico sigue siendo el original del siglo XIII.

Otro de los emblemas de muchos vecinos de Gijón es el papel que Caja Gijón La Rural ha jugado en sus vidas. "Llevo toda la vida confiando en Caja Gijón porque es la gente que de verdad te atiende sin complicaciones. Vas a sus oficinas y ellos lo hacen todo sin que tengas que preocuparte de nada", indica Suárez, mientras sigue el paseo por su finca sin imaginarse en otro lugar. "Estar aquí no tiene precio", ríe.

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